Blog Semillas locales, ganancias globales: todos se benefician de los intercambios de agrobiodiversidad
Las comunidades y los países se están uniendo para proteger la agrobiodiversidad local, lo que genera beneficios medioambientales, sanitarios y económicos con repercusiones de gran alcance.
Para celebrar el lema de este Día Internacional de la Biodiversidad, «Actuar a nivel local para lograr un impacto global», hemos recopilado historias de los países en los que trabaja la Alianza, trazando el recorrido de la agrobiodiversidad desde la conservación local de semillas hasta la red de seguridad de los sistemas alimentarios mundiales.
América Latina: el intercambio de semillas fomenta la resiliencia
El intercambio de material vegetal siempre ha sido un elemento fundamental del desarrollo agrícola de América Latina. Una de las revelaciones del llamado «Intercambio Colombino» de los siglos XV y XVI es que muchos cultivos encuentran una nueva vida y prosperan fuera de sus lugares de origen, como ocurre con las numerosas especies autóctonas de América —desde el tomate hasta el cacao— que acabaron extendiéndose por todo el mundo.
Sin embargo, el inconveniente de este cambio fue que muchos cultivos menos «atractivos» a primera vista quedaron relegados por parte de agricultores y consumidores. Solo en el último siglo se ha perdido el 75 % de la diversidad de cultivos. Ahora nos enfrentamos a las consecuencias de un sistema alimentario excesivamente homogéneo: carencias nutricionales, susceptibilidad a las enfermedades y vulnerabilidad climática.
Todos tenemos un papel que desempeñar para superar estos retos: empezando por Nariño, en el sur de Colombia, donde las comunidades indígenas han creado «bancos de semillas» para conservar variedades autóctonas resilientes, como la quinoa, las papas criollas y la papayuela.
Los bancos de semillas comunitarios se llaman «bancos» por una razón: estas semillas son una moneda de cambio que se intercambia, se planta y se multiplica.
Los bancos de semillas constituyen otra vía para el intercambio de semillas a mayor escala. La Alianza alberga «Semillas del Futuro», un centro de conservación e investigación que cuenta con 67 000 muestras de frijoles, yuca y forrajes tropicales. Las variedades de «Semillas del Futuro» han llegado desde el África subsahariana —donde los frijoles biofortificados se han incorporado a las comidas escolares— hasta el sudeste asiático, donde las variedades mejoradas de forraje han ayudado a los agricultores a alimentar al ganado durante el invierno.
África: las hortalizas autóctonas reciben apoyo normativo
Kenia cuenta con una gran variedad de hortalizas autóctonas, desde el caupí hasta el amaranto. Muchas de ellas requieren menos recursos, como agua y fertilizantes, lo que las convierte en opciones idóneas en una época marcada por la inestabilidad climática, el agotamiento de los suelos y las interrupciones en las cadenas de suministro. Si los agricultores tienen acceso a semillas diversas, estarán mejor preparados para hacer frente a las crisis y seguir alimentando a sus familias.
En el condado de Kisumu, Kenia, el Gobierno ha aprovechado estas ventajas. Junto con sus socios KALRO y Seed Savers Network, el Gobierno inauguró un nuevo banco de semillas a principios de este año, lo que lo convierte en el quinto creado por la Alianza en Kenia (además de los ocho que hay en Uganda). El banco de semillas alberga un vivero de árboles y un centro de multiplicación, y reúne a mujeres y jóvenes de la comunidad. Pero eso no es todo: el Gobierno del condado se ha comprometido a ampliar estas iniciativas con el objetivo de llegar a un millón de agricultores como parte de la implementación de su Plan de Acción Integrado contra el Cambio Climático, y en consonancia con la Estrategia Nacional de Agroecología de Kenia para la Transformación del Sistema Alimentario. En este caso, la agrobiodiversidad se está reconociendo como una piedra angular para que los gobiernos alcancen sus objetivos de sostenibilidad.
Hasta la fecha, nuestros bancos de semillas de Kenia y Uganda han distribuido 14 100 kg de semillas, con un valor estimado de más de 36 800 dólares estadounidenses.
Asia: el ecoturismo y el marco global
En Vietnam, agricultores locales, comerciantes, restaurantes y cooperativas participan en un estudio en curso destinado a llevar al mercado más frutas y hortalizas autóctonas, como la ciruela de Tả Van y la mostaza H’Mong. Investigadores de la Alianza y del Instituto de Investigación de Frutas y Hortalizas (FAVRI) han descubierto que la demanda de los consumidores de agrobiodiversidad local está aumentando, pero que existen barreras estructurales que les impiden acceder a muchas opciones. Un ámbito prometedor para cambiar esta situación es el sector del agroecoturismo, donde las experiencias «de la finca a la mesa» y las narrativas culturales en torno a la comida están convirtiendo la agrobiodiversidad en valor económico, ganando el apoyo de las políticas locales.
Persiste una paradoja bien conocida: los productos indígenas son cada vez más apreciados por los consumidores, pero los agricultores solo obtienen una pequeña parte de ese valor.
Kunming, en China, destaca por su biodiversidad natural. Pero también es el lugar donde se firmó uno de los acuerdos más completos, suscrito por más de 196 países, para promover prácticas respetuosas con la biodiversidad. En concreto, el Marco de Kunming para la Biodiversidad incluye la Meta 10, relativa a la producción sostenible, que abarca prácticas agrícolas como la agroecología y la gestión integrada de plagas. Hace casi exactamente un año, fue también la ciudad anfitriona del III Congreso Internacional sobre Agrobiodiversidad, convocado por la Alianza, la CAAS y la Universidad de Yunnan, una reunión de expertos que dio lugar al Manifiesto de Kunming sobre Agrobiodiversidad, una guía para que los responsables de la toma de decisiones incorporen mejor la agrobiodiversidad en los sistemas alimentarios y de uso de la tierra.
Una oportunidad global para potenciar la agrobiodiversidad
Como parte del proceso para convertir el Marco Mundial para la Diversidad Biológica en medidas concretas, el Convenio sobre la Diversidad Biológica puso en marcha la iniciativa «Biodiversidad para la Alimentación y la Nutrición», que ha recopilado ejemplos científicos exitosos de todo el mundo para que los países los adapten a sus estrategias y planes de acción nacionales. En colaboración con la FAO, la Alianza de Bioversity y el CIAT trabajan para seguir traduciendo estos conocimientos en aplicaciones prácticas que amplíen los éxitos locales y generen un cambio positivo a gran escala.
En estos años de creciente vulnerabilidad y riesgo, la agrobiodiversidad es un recurso valioso —quizás más que nunca— para los agricultores, los consumidores y las comunidades de todo el mundo. Ahora es el momento de salvaguardar, compartir y utilizar esta increíble riqueza natural.
Descubre más sobre la agrobiodiversidad en todo el mundo