Blog ¿Podemos medir el Mutirão Global? La COP30 puede movilizar la acción colectiva en pro de la resiliencia climática

Can we measure Global Mutirão? COP30 can mobilize collective action for climate resilience

La COP30 de este mes insta a la acción colectiva – "Mutirão" – para hacer frente a la crisis climática. Un ingrediente fundamental para reunir a gobiernos y partes interesadas es un conjunto estándar de indicadores (el Objetivo Global de Adaptación) que pueda impulsar la inversión y la acción a escala mundial y local. Siga leyendo para conocer ejemplos de avances en materia de adaptación en África.

La Presidencia brasileña de la COP30 ha introducido una nueva y poderosa frase en el vocabulario climático: Mutirão Global, un llamado a la acción colectiva basada en la solidaridad y el esfuerzo compartido. En Brasil, un mutirão es cuando los vecinos se encuentran y trabajan juntos para resolver un reto que ninguna persona puede afrontar por sí sola.

También es una perspectiva poderosa para abordar la adaptación climática, ya que la resiliencia no se construye de forma aislada: crece a partir del conocimiento compartido, la inversión coordinada y la responsabilidad en todos los niveles. 

Mientras el mundo se reúne en Belém, este espíritu alcanza un hito crucial: la adopción del Objetivo Global de Adaptación (GGA, por sus siglas en inglés) – el primer marco global para medir el progreso real en la creación de resiliencia. Para la Alianza de Bioversity International y el CIAT, este es un momento para demostrar cómo la ciencia, la política y la acción liderada por los agricultores pueden convertir la ambición colectiva en resultados concretos sobre el terreno.

De la ambición a la medición

Si el Acuerdo de París establece nuestra meta climática, el GGA define cómo evaluar si la estamos cumpliendo. Tras años de trabajo técnico, se espera que los negociadores de Belém aprueben un centenar de indicadores para guiar los esfuerzos mundiales en materia de adaptación – el primer intento por definir qué se entiende por éxito en este ámbito. 

Para Lucy Njuguna, especialista en adaptación climática de la Alianza, y una de las expertas en la elaboración de estos indicadores, se trata de un avance muy esperado:

"Por fin tenemos un conjunto de indicadores que pueden orientar a los países. Pero la adopción es solo el primer paso: ahora debemos hacerlos operativos y asegurar la financiación para actuar."

El reto es enorme. La adaptación sigue estando crónicamente subfinanciada: solo el 0,8% de la financiación climática llega a los pequeños productores, quienes cultivan un tercio de los alimentos del mundo y se enfrentan a los riesgos climáticos más agudos. La agricultura sigue siendo un sector altamente vulnerable, aunque con demasiada frecuencia se pasa por alto en la financiación global. 

Para cerrar esta brecha, los datos deben guiar las prioridades, la financiación debe seguir la evidencia y los sistemas nacionales deben coordinar la acción colectiva, desde los agricultores hasta los ministerios y los socios internacionales.

Ahí es donde interviene la Alianza.

La ciencia que desbloquea la inversión

La adaptación tiene éxito cuando la evidencia se une a la inversión. Dos programas dirigidos por la Alianza ya están ayudando a proyectos de CGIAR, gobiernos, instituciones financieras e inversionistas a convertir los datos en vías de resiliencia financiables.

ATLAS DE ADAPTACIÓN DE LA AGRICULTURA AFRICANA

El Atlas de Adaptación de la Agricultura en África traduce los datos climáticos y agrícolas en información estratégica lista para la inversión. Vincula el riesgo con las soluciones y ayuda a gobiernos, bancos y autoridades locales a identificar intervenciones de alta prioridad.

En Ghana, Malí, Burkina Faso y Costa de Marfil, el Atlas está orientando la formulación de planes nacionales de adaptación. En Senegal, sustenta los Planes de Inversión en Agricultura Sostenible Adaptada al Clima. 


En Tanzania, fortaleció una propuesta de USD 34 millones para la resiliencia del sector ganadero presentada al Fondo Verde para el Clima. En Kenia, las autoridades locales utilizan los conocimientos del Atlas para adaptar las estrategias climáticas a las realidades agrícolas locales.

Como parte del proyecto Accelerating Impacts of CGIAR Climate Research for Africa (AICCRA), respaldado por una inversión de 100 millones de dólares del Banco Mundial, los conocimientos generados por Atlas contribuyeron a que más de nueve millones de agricultores tuvieran acceso a innovaciones sostenibles y adaptadas al clima en toda África.

Perspectivas de adaptación

Una plataforma hermana, Adaptation Insights, ayuda a gobiernos e inversionistas a planificar, calcular los costos y supervisar las vías de adaptación. Las enseñanzas extraídas de este trabajo influyeron directamente en la lista final de indicadores de la COP30, especialmente los relativos a la agricultura y los sistemas alimentarios.

Para Pedro Chilambe, jefe del equipo de investigación de la Alianza, el objetivo es claro:

"La adaptación dirigida localmente es esencial. Los gobiernos locales deben ser los dueños de estos procesos, y contar con el apoyo y los modelos empresariales para acceder directamente a la financiación."

Un enfoque Mutirão para la adaptación

El mensaje del Mutirão Global de la COP30 es importante. Cambia la conversación de los compromisos a la colaboración, de las iniciativas aisladas a la responsabilidad compartida. Depende de instituciones que aprenden, inversiones que se amplían y comunidades que lideran.

La Alianza y CGIAR están en Belém para garantizar que los sistemas alimentarios, terrestres y acuáticos ocupen un lugar central en el GGA, ya que los objetivos globales deben traducirse en resiliencia a nivel de los agricultores. Y aunque la adaptación es esencial, no puede funcionar por sí sola:

"Sin una fuerte mitigación", advierte Lucy, "la adaptación resulta más cara y menos eficaz."

Construir resiliencia al estilo Mutirão

La COP30 es más que un momento de negociación. Es una invitación al esfuerzo colectivo: investigadores, agricultores, responsables de políticas, sector privado y financiadores actuando juntos. 

Los ingredientes están listos:

  • Un marco compartido para monitorear el progreso
  • Ciencia y datos que orientan la inversión
  • Instituciones nacionales preparadas para liderar
  • Agricultores y agentes locales que impulsan soluciones

Ahora viene la verdadera prueba: actuar juntos a escala –financiar la resiliencia, potenciar el liderazgo local y hacernos responsables de los resultados.

Porque la adaptación es alcanzable. La resiliencia es medible. La financiación puede movilizarse. Pero solo si la construimos como un mutirão: juntos.