Blog Política de sostenibilidad para pequeños agricultores: Oportunidades
En 2023, los países miembros de la Unión Europea importaron 2,7 millones de toneladas de café, con un aumento del consumo del 15 % en la última década. Entre otras iniciativas para alcanzar el objetivo de la región de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050, la UE aprobó en 2022 un reglamento sobre cadenas de suministro libres de deforestación (EUDR), que exige que numerosos productos que entran en el mercado de la UE, incluido el café, se cultiven en tierras que no hayan sido deforestadas desde 2020. Aunque la legalización de la producción sostenible debería ser un paso en la dirección correcta, la EUDR está creando importantes retos económicos y medioambientales, especialmente para los pequeños agricultores, que producen aproximadamente el 80 % del café y suelen utilizar métodos de cultivo más sostenibles que los grandes productores.
En la primera parte de esta serie de tres partes sobre la armonización de las necesidades de los pequeños agricultores con la regulación de la sostenibilidad, exploramos las implicaciones del EUDR desde la perspectiva de los pequeños agricultores. Como ilustra el agricultor hondureño José Darío Enamorado, muchos agricultores rurales carecen de la tecnología necesaria para demostrar el cumplimiento del EUDR, por lo que pierden el acceso a importantes mercados. Por otra parte, además de excluir potencialmente a los agricultores vulnerables, el EUDR tiene consecuencias medioambientales imprevistas: Muchos pequeños agricultores utilizan sistemas agrícolas regenerativos tradicionales —como la agrosilvicultura— que proporcionan múltiples y valiosos servicios ecosistémicos; sin embargo, la densa cubierta forestal de estas plantaciones hace que hasta el 80 % de su área no sea identificable ni siquiera desde la vista por satélite, lo que convierte la continuidad de estos sistemas agrícolas saludables en un riesgo legal para los agricultores. En la segunda parte de esta serie, exploramos cómo las tecnologías digitales —incluidas las aplicaciones móviles para el seguimiento de la cubierta vegetal y estimación del rendimiento de los cultivos desarrolladas por la Alianza— podrían permitir a los pequeños agricultores demostrar su cumplimiento. Por último, en la última parte, exploramos cómo ir un paso más allá, encontrando formas para que los pequeños agricultores se adapten a este cambiante entorno político global.
Una cata de café en el departamento de Nariño, Colombia. Crédito: CIAT/Neil Palmer
Mayores perspectivas gracias a la rendición de cuentas
Más allá del ajuste, un equipo de la Alianza que estudia las influencias del EUDR en los agricultores propone que una aplicación efectiva del EUDR puede incluso beneficiar a los pequeños agricultores a largo plazo. Según los talleres de expertos celebrados en Bruselas, uno de los principales beneficios potenciales es la mejora de los ingresos y las condiciones de trabajo gracias a una mayor responsabilidad de los importadores: Para mantener su suministro, las empresas tendrán que proporcionar a los pequeños agricultores la tecnología necesaria y supervisar las actividades en las fincas para garantizar su cumplimiento. En la actualidad, muy pocos productos se rastrean hasta la parcela, lo que permite a las empresas ignorar variables éticas como las condiciones de trabajo justas, los salarios y el trabajo infantil. Sin embargo, la recopilación de todos los datos necesarios para el cumplimiento de la EUDR aumentará la transparencia y hará que los importadores rindan cuentas a los agricultores. A medida que aumente la transparencia en las cadenas de suministro mundiales, se espera que la presión de los consumidores obligue a los importadores a subsanar las deficiencias éticas, lo que en algunos casos aumentaría los ingresos y el bienestar de los pequeños agricultores.
Una mujer en Ruanda prueba herramientas de agricultura digital. Crédito: CIAT/Stephanie Malyon
Nuevas oportunidades financieras a través de la agricultura digital y la trazabilidad
La digitalización de las actividades agrícolas es un tema emergente y, según el investigador de la Alianza Christian Bunn, la construcción de la infraestructura para el cumplimiento del EUDR "transformará la agricultura digital para los pequeños agricultores". El sector está ampliando las herramientas digitales, como las aplicaciones móviles para monitoreo de la cobertura del suelo y estimación del rendimiento de los cultivos, que tendrán efectos más allá de sus objetivos de aumentar la capacidad de los agricultores para predecir los rendimientos y probar la cobertura del suelo: a medida que los agricultores reciban nuevas herramientas y formación para garantizar el cumplimiento del EUDR, aumentarán sus conocimientos digitales. Como resultado, se integrarán en los sistemas de capacitación, accederán a los servicios climáticos y estarán más capacitados para solicitar préstamos bancarios para mejorar sus sistemas de producción. Sus activos digitales también aumentarán su solvencia, abriendo así nuevas oportunidades económicas para los pequeños agricultores.
Un agricultor en su plantación agroforestal de café y banano en Ruanda. Crédito: CIAT/Neil Palmer
Acelerar las prácticas agrícolas respetuosas con la biodiversidad
Si bien la dificultad de distinguir las plantaciones de café biodiversas y el bosque llano mediante teledetección había convertido en un riesgo que los agricultores siguieran utilizando técnicas agroforestales regenerativas frente a los requisitos del EUDR, la evolución acelerada de las herramientas digitales y su uso generalizado para detectar cambios en el uso de la tierra a nivel de parcela permitirán nuevos modelos de negocio. Analizando las tendencias del mercado, las prácticas regenerativas pueden convertirse en el enfoque de producción más lucrativo para los agricultores, que podrían cobrar una prima a los consumidores con conciencia medioambiental, con efectos económicos y medioambientales positivos, ya que las prácticas regenerativas contribuyen a la biodiversidad, la salud del suelo y la captura de carbono. Dado que los importadores deben adaptarse al creciente interés de los consumidores, las propias empresas podrían ofrecer incentivos económicos a los agricultores para que adopten estas prácticas, una vez más en beneficio de los pequeños agricultores y del medio ambiente que les rodea.
Reflexionando sobre los últimos análisis de la comunidad investigadora sobre esta situación, Christian Bunn declaró que "en conversaciones con las partes interesadas de toda la cadena de suministro de café, identificamos que estas oportunidades evolucionarían por necesidad", en una reacción en cadena que comienza con la necesidad urgente de demostrar el cumplimiento de los pequeños agricultores para mantener un suministro constante de café para el mercado europeo. Sin embargo, para hacer realidad estas oportunidades seguirá siendo necesario invertir e innovar. La Alianza está poniendo a prueba herramientas para capacitar a los pequeños agricultores sobre cómo aprovechar estas oportunidades emergentes, colaborando con las comunidades para comprender sus necesidades y su capacidad para utilizar nuevas herramientas que documenten las prácticas biodiversas, su capacidad productiva y su solvencia crediticia, o para orientarlos hacia servicios climáticos y prácticas regenerativas.
Un trabajador de una finca cafetera en Cauca, suroeste de Colombia. Crédito: CIAT/Neil Palmer
Reflexiones finales
En general, los retos imprevistos que el EUDR ha creado para los pequeños agricultores pueden, a largo plazo, transformar las cadenas de valor del café (y de otros productos básicos), en beneficio de los productores y del medio ambiente. Sin embargo, aún es necesario actuar desde el sector privado, pues se necesitan nuevos modelos de negocio, basados en la trazabilidad y en la valorización de la protección de la biodiversidad; la comunidad de investigación para el desarrollo debe ofrecer nuevas herramientas de trazabilidad, protocolos y actividades de capacitación que garanticen que los pequeños agricultores puedan desarrollar todo su potencial, aplicando prácticas regenerativas y demostrándolo para garantizar unos medios de vida más sólidos. Por último, en nombre de todas las organizaciones y partes interesadas implicadas en la venta internacional de productos agrícolas, es esencial abogar por políticas que tengan en cuenta las situaciones y necesidades únicas de los pequeños agricultores, garantizando que los responsables políticos sean conscientes de la importancia de sus contribuciones a los sistemas alimentarios mundiales y eviten el desarrollo de normativas que inadvertidamente pongan en riesgo tanto los medios de vida como las prácticas sostenibles de uso de la tierra. Juntas, estas medidas pueden garantizar que las políticas de sostenibilidad jurídicamente vinculantes, como el EUDR, sienten las bases para unas cadenas de suministro internacionales que beneficien tanto a las personas como al planeta.