Blog Conectando sistemas de conocimiento: prácticas indígenas para una alimentación sostenible
"El conocimiento indígena desempeña un papel fundamental para enfrentar los desafíos alimentarios y medioambientales actuales... Su valor va mucho más allá de las técnicas de producción, abarcando la cultura alimentaria, la salud, la conservación, la transmisión de conocimientos, la inclusión y la aplicación económica". – Yasuyuki Morimoto, científico de la Alianza de Bioversity International y el CIAT.
Los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas existen desde hace milenios: mucho más que los sistemas alimentarios industrializados que dominan gran parte del mundo actual. Los pueblos indígenas viven a menudo en zonas remotas que van desde la selva amazónica hasta los desiertos de África central, y mucho más allá, y suponen el 6,2 % de la población mundial, aunque se cree que son los guardianes de hasta una cuarta parte de la superficie terrestre, y albergan una parte significativa de la biodiversidad mundial. Fuertemente arraigados en sus entornos nativos, los estudios sobre los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas (IPFS, por sus siglas en inglés) destacan que el impacto ambiental de su producción de alimentos es significativamente menor que el de los sistemas industriales debido a cadenas de valor más cortas, el uso de sistemas de producción integrados como la agrosilvicultura, una mayor diversidad de especies, circularidad en el uso de los recursos naturales, y enfoques que priorizan la agricultura en armonía con su entorno, dando gran importancia a los beneficios socioeconómicos.
Los IPFS pueden parecer un modelo para crear sistemas alimentarios que aborden la crisis climática actual, mejoren la nutrición y aumenten la igualdad social. Sin embargo, ¿podemos suministrar alimentos suficientes para una población creciente con estos sistemas de producción? ¿Querrían los pueblos indígenas que sus conocimientos se incorporaran a los planes de desarrollo mundiales? Y, ¿qué procesos de cocreación conectarían a los pueblos indígenas, los investigadores y los responsables políticos para crear sistemas alimentarios que beneficien a todos?
Los pueblos indígenas se unen a diversos actores en un día de campo en Puno, Perú. Crédito: CIAT/Adam Drucker.
Una mujer indígena en un día de campo en Puno, Perú. Crédito: CIAT/Adam Drucker.
Interculturalidad: el encuentro entre la ciencia moderna y los conocimientos indígenas
En México – sede de al menos 68 pueblos indígenas identificados –, la desigualdad social dio lugar a iniciativas impulsadas por el gobierno para facilitar el acceso de los pueblos indígenas a la educación superior. Sin embargo, surgieron problemas como las barreras lingüísticas, el abandono de sus pueblos por parte de los jóvenes, la percepción de los científicos de los conocimientos indígenas como "no científicos" y la cautela de muchas comunidades ante la naturaleza "extractiva" de los enfoques científicos convencionales. Estaba claro que faltaba un término medio.
Francisco Rosado-May, presidente fundador de la Universidad Intercultural de Quintana Roo (México), compartió su perspectiva sobre cómo, con el surgimiento de la interculturalidad, finalmente comenzó la colaboración productiva entre agrónomos,
científicos de las ciencias biológicas y pueblos indígenas, lo que lleva a la cocreación de soluciones aplicables para sistemas alimentarios sostenibles.
Como recuerda Rosado May, en la década de 1970 el creciente interés por los esfuerzos de México para dar voz a sus pueblos indígenas en las universidades coincidió con la crítica académica a los impactos ambientales a largo plazo de la Revolución Verde. Investigadores y representantes de diversos ámbitos estaban unidos por el reto común de proteger la producción de alimentos, y los descubrimientos científicos de la época se integraron con el énfasis de los investigadores indígenas en la importancia de un enfoque holístico de la agricultura. De esta convergencia surgió el marco de la agroecología, que hoy es utilizado por muchos investigadores y responsables de políticas como un modelo para la transformación de los sistemas alimentarios.
Agricultor de banano en Kenia. Las comunidades indígenas suelen cultivar diversas variedades de cultivos en paisajes biodiversos. Crédito: CIAT/Neil Palmer.
Comunidades indígenas participan en un día de campo de agricultores en Puno, Perú. Crédito: CIAT/Adam Drucker.
Agroecología: un enfoque más amplio para la transformación de los sistemas alimentarios
Aunque el concepto de agroecología surgió en los años 70 en estas discusiones, la definición más reconocida de agroecología fue establecida en 2019 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dividiendo la agroecología en 10 pilares: diversidad, cocreación e intercambio de conocimientos, sinergias, eficiencia, reciclado, resiliencia, valores humanos y sociales, cultura y tradiciones alimentarias, gobernanza responsable, y economía circular y solidaria. Al definir los principios clave de los IPFS dentro de un marco claro, diversos actores pudieron aplicarlos a sus investigaciones, políticas y sistemas de producción. Sin embargo, a pesar del creciente interés mundial por la agroecología, ¿cómo pueden aplicarse estos principios a los sistemas alimentarios globalizados actuales?
Mujeres indígenas en el Altiplano de Perú. Crédito: CIAT/Manon Koningstein.
Hacia lo global: intercambio inclusivo de conocimientos autóctonos
Actualmente, existen numerosas organizaciones que llevan el conocimiento indígena a los espacios internacionales de formulación de políticas, proponiendo soluciones adaptadas a contextos locales y nacionales para desarrollar sistemas alimentarios inclusivos y de bajo impacto, inspirados en prácticas indígenas. A la pregunta sobre los retos relacionados con la apropiación del conocimiento indígena y la perspectiva de las comunidades indígenas frente a la "ampliación" de marcos como la agroecología, Rosado-May aclaró que, siempre que los principios de los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas se presenten como un modelo amplio a partir del cual se puedan crear conjuntamente soluciones específicas para cada lugar, y que las comunidades indígenas participen realmente en la toma de decisiones y la gobernanza de forma que funcione para ellas, el desarrollo de nuevos sistemas de producción inspirados en sus principios constituye una solución beneficiosa para todos.
En cuanto a cómo llegar a actores clave, como responsables de políticas e inversores, la solución pasa por una estrecha colaboración entre las comunidades indígenas y organizaciones como el Indigenous Partnership for Agrobiodiversity and Food Sovereignty (TIP), la Coalición de Sistemas Alimentarios de los Pueblos Indígenas, y otras. Estas organizaciones utilizan métodos culturalmente apropiados para recopilar conocimientos de las comunidades indígenas y presentarlos en los foros internacionales de forma que los pueblos indígenas tengan voz en la transformación de los sistemas alimentarios a nivel mundial, respetando al mismo tiempo su soberanía.
Un ejemplo reciente de cómo tender puentes entre los pueblos indígenas y otras partes interesadas en el desarrollo de sistemas alimentarios es un estudio realizado por el TIP (Indigenous Partnership for Agrobiodiversity and Food Sovereignty), con sede en la Alianza de Bioversity International y el CIAT. El estudio fue realizado por investigadores en colaboración con organizaciones locales de Tailandia, India, Kenia y México, utilizando enfoques participativos para recopilar conocimientos de las comunidades indígenas. Este trabajo permitió al TIP presentar evidencia sobre las prácticas de producción de alimentos de bajo impacto y alto rendimiento que comparten pueblos indígenas de diversas regiones geográficas, junto con recomendaciones sobre cómo aplicar estas prácticas en otros contextos.
Sin embargo, el principal desafío pendiente para vincular los conocimientos y prácticas de los pueblos indígenas con la transformación de los sistemas de producción de alimentos a nivel nacional e internacional es determinar cómo aplicar estos principios a mayor escala, fuera del entorno sociocultural de las comunidades indígenas. Las estrategias para la transformación de los sistemas alimentarios deben responder a la necesidad de alimentar a una población creciente – que se estima alcanzará los 9.800 millones en 2050. Además, el desarrollo de una hoja de ruta para la adopción de los principios agroecológicos a una escala suficientemente amplia requiere más investigación.
Indígenas de los Andes peruanos caminan hacia el mercado más cercano. Crédito: CIAT/Manon Koningstein.