From the Field Semillas para el mañana: Cultivos de oportunidad que nutren la esperanza en tiempos de cambio climático

Semillas para el mañana Cultivos de oportunidad que nutren la esperanza en tiempos de cambio climático

Hoy, más que nunca, el mundo enfrenta grandes desafíos: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente inseguridad alimentaria están afectando la forma en que producimos y consumimos nuestros alimentos. Frente a esta realidad, cada vez se hace más necesario explorar nuevas alternativas que nos ayuden a construir sistemas alimentarios más diversos, sostenibles y resilientes. 

En este camino, los cultivos de oportunidad están volviendo a ocupar un lugar importante. Son especies como la quinua, el amaranto, el caupí, el fonio o el borojó, que han sido cultivadas por generaciones en comunidades rurales, muchas veces en condiciones difíciles, y que han aportado a la alimentación, la salud y la cultura de distintas regiones. Aunque durante mucho tiempo no se han promovido ampliamente, hoy su valor empieza a ser reconocido con más fuerza. 

Estos cultivos se destacan por su capacidad de adaptarse a climas extremos, crecer en suelos pobres, y ofrecer un alto valor nutricional. Además, están profundamente ligados a tradiciones locales, cocinas regionales y saberes ancestrales. Son una muestra viva de cómo el conocimiento de las comunidades puede ofrecer respuestas reales a los retos del presente. 

Por eso se les llama cultivos de oportunidad: porque, en medio de tantos desafíos, representan una verdadera oportunidad para diversificar lo que consumimos, reducir la dependencia de cultivos comerciales, y fortalecer las economías locales con nuevas oportunidades.  

“Estos cultivos tienen un potencial aún, no del todo aprovechado, para mejorar la nutrición, diversificar las dietas y fortalecer los medios de vida rurales”, dice Edwin Garzon-Horta, del Crop Trust, organismo internacional enfocado a salvaguardar la diversidad de cultivos. “Son especies que crecen en suelos con bajos nutrientes, soportan temperaturas extremas y resisten largos periodos de sequía.  Requieren menos insumos y representan una alternativa más sostenible frente a modelos agrícolas intensivos”. 

Beneficios cultivo de oportunidad

El reto ahora es reconocer su valor a la medida correcta e integrarlos de manera estratégica en la política pública, la investigación y los mercados. 

Semillas de cambio frente a un planeta, y una Colombia, con clima desafiante  

En un país megadiverso como Colombia, con una geografía única, una riqueza biológica extraordinaria y una profunda diversidad cultural, los cultivos de oportunidad se perfilan como soluciones locales con impacto global. 

Estas especies, tradicionales, resilientes y nutritivas, no solo aportan a la construcción de un sistema alimentario más justo y en armonía con la naturaleza, sino que también representan un acto de reconocimiento a la sabiduría ancestral de las comunidades que las han protegido y cultivado por generaciones. 

Apostar por ellos es sembrar resiliencia, equidad y sostenibilidad desde el corazón de nuestros territorios. 

El Poder de la Diversidad 

El proyecto internacional Power of Diversity Funding Facility (en Español: Fondo de Financiamiento para el Poder de la Diversidad), liderado por el Crop Trust, se dedica a la conservación, el cultivo y la promoción del consumo de cultivos de oportunidad en África, Asia, el Pacífico, América Latina y el Caribe. Bajo esta iniciativa, productores, investigadores, representantes del sector privado, tomadores de decisiones y organizaciones de la sociedad civil se dieron cita en la capital colombiana, Bogotá, los días 15 y 16 de julio de 2025, para priorizar cultivos de oportunidad para el país.  

“Este evento de priorización de cultivos es una oportunidad clave para alinear la investigación científica y la estrategia, asegurando que enfoquemos nuestros esfuerzos donde tendrán mayor impacto para los agricultores y sistemas agroalimentarios”, explica Lizeth Llanos, Científica de Datos Senior, de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, institución que lidera el proceso de selección de cultivos de oportunidad en Colombia. Seguidamente, eventos similares se llevarán a cabo en Kenia, India, Nigeria, Tanzania, Uganda y Zambia. 

La iniciativa “el Poder de la Diversidad” cuenta con el respaldo financiero del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ), a través del Banco de Desarrollo KfW, y del Departamento de Asuntos Exteriores de Irlanda. 

Colombia ya eligió sus dos cultivos de oportunidad: el chontaduro y la cidra. 

Después de dos días de análisis junto a Crop Trust, AGROSAVIA, representantes de toda la cadena de valor, incluyendo el sector público (gobierno nacional y local), la academia y centros de investigación, organizaciones ambientales y de cooperación internacional, procesos comunitarios y sociales, gremios del agro, así como empresas y emprendimientos del sector privado, se evaluaron conjuntamente un total de 48 cultivos tradicionales de Colombia, con el fin de identificar aquellos con mayor potencial como cultivos de oportunidad: alimentos resilientes al cambio climático, con valor cultural, nutricional y posibilidades reales de escalamiento productivo y comercial.  

El resultado del proceso participativo arrojó dos cultivos priorizados para el país: el chontaduro y la cidra, que serán el foco de acciones conjuntas para su promoción, conservación y fortalecimiento de cadenas de valor más sostenibles e inclusivas.  

Agrosavia tiene la oportunidad de generar un esfuerzo conjunto para que, como país, encontremos y rescatemos esa diversidad  que hay en territorio, logremos generar una integración de conocimientos, y podamos aportar junto con el conocimiento que tienen nuestras comunidades, y el conocimiento científico y técnico, la conservación de estos recursos genéticos y también la oportunidad quizás, de restituirlos a las poblaciones que los han perdido”, agrega Carolina González, Jefe del Departamento de Agrobiodiversidad de Agrosavia.

Este evento marcó apenas el inicio de un camino compartido. Las semillas del cambio ya están presentes: en nuestras montañas, selvas, mercados locales y, sobre todo, en las manos de quienes cultivan con sabiduría y esperanza. Con el impulso de políticas comprometidas, más inversión, investigación y colaboración entre sectores, estas semillas pueden florecer y multiplicar sus beneficios. Porque en tiempos de incertidumbre, apostar por la diversidad es también sembrar equidad, resiliencia y futuro.