Blog Nuevas estrategias para adaptar los cultivos al cambio climático

El cambio climático está transformando la agricultura mundial y afectando a la productividad de cultivos fundamentales.

Hoy, la agricultura enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia. Factores como el aumento de temperaturas, la variabilidad en las precipitaciones diurnas y nocturnas, la mayor frecuencia de eventos extremos tales como sequías, inundaciones y olas de calor, ya están afectando de manera significativa la productividad de cultivos clave como arroz, frijol, yuca, musáceas y forrajes tropicales.

Frente a este escenario, la Alianza de Bioversity International y el CIAT está liderando un cambio de paradigma: el clima deja de ser una condición externa y se convierte en una variable clave en los programas de mejoramiento de cultivos. 

A través del área de Acción Climática, la Alianza integra modelos agroclimáticos, análisis de datos y herramientas avanzadas para anticipar riesgos, orientar decisiones de manejo y acelerar el desarrollo de cultivos adaptados a condiciones futuras.

El enfoque desarrollado permite caracterizar los ambientes productivos, identificar los factores que limitan el crecimiento y desarrollo de los cultivos, y simular su comportamiento bajo diversos escenarios climáticos.

Esto se traduce en resultados concretos:

  • Identificación precisa de estreses abióticos, como calor, sequía e inundaciones 
  • Delimitación de ambientes productivos para una toma de decisiones más eficiente
  • Desarrollo de herramientas de soporte para agricultores y tomadores de decisión 
  • Definición de criterios estratégicos para el mejoramiento genético

Como lo explica Camilo Barrios, investigador especialista en acción climática:

“El objetivo es identificar ambientes específicos y los estreses abióticos que limitan el rendimiento, como calor, sequía o inundaciones, para que los programas de mejoramiento puedan diseñar estrategias más precisas”.

Caso Colombia: evidencia clara del impacto y la urgencia

El arroz en Colombia ofrece un ejemplo contundente del valor de este enfoque.

Estudios basados en modelación y ensayos experimentales han identificado que factores como la baja radiación solar y las altas temperaturas nocturnas pueden generar pérdidas de hasta un 30 % del rendimiento.

Según Eliel Petro, investigador asociado de la Alianza:

“Las altas temperaturas nocturnas y la baja radiación fueron identificadas como los principales factores limitantes, afectando no solo el rendimiento sino también la calidad del grano”.

Para responder a estos desafíos, se han evaluado cerca de 600 genotipos provenientes de bancos de germoplasma y programas de mejoramiento. Como resultado, se han identificado materiales con tolerancia a estas condiciones, los cuales han sido utilizados en cruzamientos con líneas y variedades de interés y se encuentran en etapas de avance de líneas dentro de programas de mejoramiento, con el objetivo de desarrollar nuevas variedades.

Este avance permite reducir tiempos de desarrollo varietal y aumentar la probabilidad de éxito en contextos climáticos cambiantes.

Innovación con impacto: decisiones que transforman sistemas productivos

El valor de este enfoque no se limita al laboratorio. Su impacto se extiende directamente al campo.

La integración de datos climáticos, de suelos y de manejo, apoyada por herramientas como el aprendizaje automático, permite desarrollar sistemas de análisis y predicción más robustos, orientados a la generación de productos como:

  • Sistemas de recomendación para agricultores 
  • Alertas tempranas frente a riesgos climáticos 
  • Ajustes oportunos en prácticas agrícolas 
  • Optimización del uso de recursos 

Como destaca nuevamente Camilo Barrios:

“Al integrar clima, suelo y manejo del cultivo, podemos simular cómo se comportarán los cultivos en distintos ambientes y generar información clave para los programas de mejoramiento”.

Evidencia reciente demuestra que el acceso oportuno a información climática puede reducir significativamente el riesgo de pérdidas de los cultivos y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos.

Escalabilidad global: de América Latina a África

Este enfoque ya se está implementando y validando en múltiples cultivos y regiones:

  • Frijol: identificación de líneas tolerantes al calor con potencial en América Latina y África 
  • Musáceas: recomendaciones específicas basadas en clima, suelo y manejo 
  • Yuca: alertas tempranas de plagas y enfermedades asociadas a condiciones climáticas 
  • Forrajes tropicales: expansión de metodologías para sistemas ganaderos resilientes 

Además, esta investigación se apoya en más de una década de colaboración con instituciones públicas y socios internacionales, incluyendo proyectos con el Ministerio de Agricultura de Colombia desde 2013, así como iniciativas en Brasil y África.

Esto demuestra no solo la robustez científica del enfoque, sino su capacidad de adaptación y escalamiento en distintos contextos productivos.

Las proyecciones climáticas refuerzan la urgencia de actuar

Proyecciones climáticas hacia 2030, 2040 y 2050 indican que el cambio climático podría reducir las áreas aptas para el cultivo de arroz en Colombia de aproximadamente 4 millones a 1,8 millones de hectáreas.

Adicionalmente, se prevén cambios en la precipitación con variaciones entre -5 % y +8 % en regiones clave, aumentando la incertidumbre para la producción agrícola.

Estos escenarios evidencian que adaptar los cultivos no es una opción, sino una necesidad basada en evidencia.

Una oportunidad estratégica para la inversión en ciencia con impacto

La incorporación del clima como una variable clave en los programas de mejoramiento de cultivos representa una oportunidad única para acelerar la transformación de los sistemas alimentarios.
Invertir en este enfoque permite:

  • Reducir riesgos en la producción agrícola 
  • Acelerar el desarrollo de cultivos resilientes 
  • Fortalecer la seguridad alimentaria global 
  • Generar soluciones escalables y basadas en datos 
  • Conectar la ciencia con impacto real en territorio 

Como lo señala Paola Mosquera, líder en mejoramiento de arroz de la Alianza:

“Estos estudios nos permiten definir qué características debemos priorizar, no solo para las condiciones actuales, sino para las que vendrán en el futuro”.

Ciencia que transforma, alianzas que escalan impacto

En un contexto de creciente incertidumbre climática, la ciencia debe ir más allá de entender los problemas: debe ofrecer soluciones concretas, medibles y escalables.

La Alianza de Bioversity International y el CIAT está demostrando que esto es posible, conectando investigación de frontera con decisiones reales en campo.

Hoy, más que nunca, fortalecer alianzas estratégicas y movilizar inversión en este tipo de enfoques es clave para garantizar sistemas alimentarios resilientes, sostenibles y equitativos a nivel global.

Equipo