Blog Cultivar cacao, cultivar futuro: el impacto integral de Rutas PDET en las comunidades cacaocultoras

En los territorios de Tumaco y Putumayo, donde la cacaocultura es una actividad productiva clave y con un alto potencial en la región, la Alianza de Bioversity Internacional y el CIAT, junto a Red Adelco e ICCO Conexión, implementaron el Programa Rutas PDET. Esta iniciativa, financiada por el Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea y en articulación con el Gobierno Nacional, benefició 220 fincas en los municipios de Orito, Mocoa, Villagarzón y Puerto Guzman (Putumayo), y 125 fincas en el municipio de Tumaco (Nariño), promoviendo prácticas agrícolas sostenibles y generando capacidades técnicas en las comunidades.

Durante cuatro años, la Alianza lideró la ejecución del componente de innovación tecnológica del proyecto Rutas PDET. En el caso de Putumayo y Nariño, este esfuerzo se centró en fortalecer la cadena productiva del cacao mediante la implementación de sistemas agroforestales, la mejora de los procesos de postcosecha, la certificación en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y acciones para la sostenibilidad ambiental. Como parte de este proceso, se implementaron viveros regionales para la producción de plántulas de cacao y forestales, desarrollaron prototipos para la evaluación de calidad de cacao, se impulsaron espacios de diálogo y colaboración con actores clave del sector, se realizaron capacitaciones, talleres técnicos y de género, y se crearon herramientas de gestión del conocimiento con el objetivo de incrementar la productividad y mejorar la calidad del grano de cacao.

Los municipios mencionados se encuentran priorizados dentro de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), una iniciativa gubernamental creada para estabilizar y transformar las regiones más afectadas por la violencia, la pobreza, las economías ilícitas y la debilidad institucional en Colombia en el marco del proceso de paz que se adelanta en el país. Sin embargo, en muchas de estas zonas, la constante llegada de proyectos ha fomentado una cultura de dependencia, donde las comunidades esperan recibir insumos sin una adecuada gestión de capacidades locales. 

Esta situación, junto con la presencia de grupos armados, representó un desafío adicional para la implementación y adopción de nuevas prácticas sostenibles tanto para los investigadores como para las personas agricultoras. William Melo, Investigador de la Alianza y Coordinador Técnico del componente de Innovación tecnológica para la cadena cacaotera del proyecto, explica: “aunque ambos territorios contaban con un importante conocimiento local de la cacaocultura, la falta de acompañamiento y la dificultad para acceder a conocimientos técnicos y tecnologías, limitaba su capacidad de innovar y mejorar el rendimiento de sus cultivos.” 

Co-diseñando una cacaocultura sostenible

Además de mejorar la productividad, el área de investigación de la Alianza de 'Paisajes Multifuncionales' buscó transformar la manera en que los beneficiarios del programa conciben su rol en la agricultura, pasando de ser simplemente ‘cosechadores’ de cacao a cacaocultores y cacaocultoras con la capacidad de gestionar su propio desarrollo agrícola. Para lograrlo, fueron integrados desde el inicio a través de los co-diseños participativos, un enfoque que, a diferencia de otros modelos genéricos de intervención, les permitió involucrarse activamente en la planificación y toma de decisiones sobre sus cultivos. Mediante actividades lúdicas, se facilitó la comprensión de cada implementación y sus beneficios, asegurando que las soluciones adoptadas no solo fueran efectivas, sino también adecuadas a las necesidades específicas que solo ellos conocen de cada una de sus fincas.

Dentro de este proceso se realizó la selección conjuntamente de los clones de cacao, teniendo en cuenta los objetivos de cada productor, ya sea priorizar un mayor rendimiento o una mejor calidad del grano. A partir de este criterio, se eligieron aquellos clones que, además de adaptarse a las condiciones locales, sean tolerantes a enfermedades y ofrezcan perfiles sensoriales atractivos para el mercado.

También, se seleccionan las especies forestales más adecuadas para asociarse con el cacao en sistemas agroforestales. Estos arreglos no solo brindan beneficios directos a las plantas de cacao, como sombra regulada, sino que también contribuyen a mejorar la salud del suelo y favorecen la conservación de la biodiversidad. 
 

La participación de las asociaciones y comunidades en los co-diseños también fue clave, como lo demuestra el asesoramiento de parte de Comuccon (Cooperativa Multiactiva Comunitaria del Común, pertenecientes a la red de viverismo comunitario de la Amazonía), con los investigadores de la Alianza. Esto facilitó la selección de árboles nativos con alto potencial para integrarse en los sistemas agroforestales y el paisaje, dinamizando una mayor compatibilidad con el ecosistema y un mejor aprovechamiento de los recursos locales disponibles.

"Este enfoque nos permitió construir relaciones de confianza con los productores porque no queríamos llegar a imponer conocimientos, sino generar un diálogo en el que la experiencia de los productores, que llevan décadas trabajando la tierra, se combinara con los avances científicos para desarrollar sistemas más eficientes y resilientes", confirma Mónica Chavarro, Investigadora de la Alianza y Coordinadora del componente de género para la cadena cacaotera.

De campesino a campesino

Siguiendo la lógica de las giras técnicas, donde son los productores quienes comparten sus experiencias en el cultivo de cacao, también se seleccionaron siete parcelas “demostrativas” (cinco en Putumayo y dos en Tumaco) como espacios de aprendizaje en los que los productores ya no solo escuchaban los testimonios, sino que podían observar directamente cómo la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), arreglos agroforestales, clones de alto rendimiento, tecnologías de postcosecha y otras innovaciones podían mejorar sus sistemas productivos, tanto en términos económicos como ambientales.

En las siete parcelas demostrativas, se definió una temática clave para la cacaocultura sostenible, considerando las condiciones agroclimáticas y agroecológicas de la zona, así como las necesidades y fortalezas de las fincas participantes.
 

Casos de éxito certificados

Además de la implementación de sistemas agroforestales y la optimización de los procesos de poscosecha, uno de los logros más importantes del componente de Innovación tecnológica fue el acompañamiento a 51 productores en la obtención de la certificación en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), otorgada por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Este proceso no solo aseguró que la producción de cacao cumpliera con estándares de calidad, sostenibilidad ambiental y seguridad de los agricultores, sino que también fortaleció la gestión del conocimiento en las comunidades, garantizando que los aprendizajes adquiridos perduren en el tiempo.

Para obtener la certificación se realizaron capacitaciones en manejo agronómico, control de plagas y enfermedades, buenas prácticas de cosecha y poscosecha, finanzas dentro de la finca, primeros auxilios, gestión ambiental y prevención de contaminantes como el cadmio. 

Para facilitar la adopción de estas prácticas, se desarrollaron dos cartillas didácticas dirigidas a las familias cacaoteras, con información y actividades sobre poda, manejo de suelos, normativas de calidad, inocuidad, prácticas ambientales y otros aspectos clave para la producción sostenible de cacao.

Impacto en cifras

El cierre de este proyecto no marca un final, sino un nuevo punto de partida para los productores, quienes ahora cuentan con herramientas y conocimientos para continuar transformando la cadena del cacao en sus territorios. Las fincas demostrativas continuarán funcionando como centros de aprendizaje, la certificación BPA abre nuevas oportunidades de mercado y la inclusión de las especies forestales locales fortalece los sistemas productivos y el paisaje.

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