Blog Ciencia urgente, profunda esperanza: la Alianza presenta su visión sobre los sistemas terrestres y alimentarios
Un avance científico puede transformar la vida de un agricultor en Kenia, pero solo cuando la ciencia y las alianzas trabajan de la mano. Ese fue el eje central del lanzamiento mundial de la nueva Estrategia 2026–2030 de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, celebrado el 16 de julio de 2026.
Científicos, donantes y socios de la FAO, AGRA, la Fundación Rockefeller, Embrapa y la Fundación Gates se reunieron de manera virtual para analizar cómo transformar los sistemas terrestres y alimentarios mediante una ciencia urgente impulsada por las alianzas. Estas fueron algunas de las principales reflexiones compartidas durante el encuentro.
Lucy, una agricultora de Kenia, solía cosechar 30 kilogramos de fríjol en su parcela. La temporada pasada cosechó 180.
Esa cifra, compartida por la científica de la Alianza Clare Mukankusi durante el evento de lanzamiento mundial celebrado el miércoles, resumió uno de los mensajes centrales de las dos horas de conversación: qué se necesita para que la ciencia cierre la brecha entre lo que es posible y un futuro con mejores condiciones para las personas y el planeta.
Los desafíos complejos de hoy exigen soluciones científicias prácticas
La Alianza de Bioversity International y el CIAT presentó oficialmente su Estrategia 2026–2030, Futuros resilientes: Ciencia urgente para transformar los sistemas terrestres y alimentarios, ante una audiencia global integrada por socios, donantes, responsables de la formulación de políticas e investigadores.
La estrategia define cinco resultados interconectados para los próximos cinco años, que abarcan desde impulsar la agrobiodiversidad hasta movilizar financiamiento e inversión a gran escala. De igual forma, plantea que los sistemas terrestres y alimentarios son, al mismo tiempo, el origen de algunos de los desafíos más urgentes que enfrenta el planeta y uno de los mayores motores para transformarlo.
«Los sistemas terrestres y alimentarios son responsables de aproximadamente el 30 % de las emisiones mundiales. Casi la mitad de la superficie habitable del planeta se destina a la agricultura. Alrededor de 4.000 millones de personas viven en hogares que dependen de la agricultura. Ahí está el problema, y de ahí también debe surgir la solución.» Juan Lucas Restrepo, director general de la Alianza de Bioversity International y el CIAT.
Juan Lucas Restrepo
Director General, y Miembro de la Junta Directiva, Bioversity International UK/USACon este mensaje, el evento dio inicio con un claro sentido de urgencia. El mundo necesita una ciencia capaz de responder a desafíos interconectados, afirmó Stephanie Speck, directora global de Alianzas, Relacionamiento y Comunicaciones Estratégicas de la Alianza y moderadora de la sesión:
«No una ciencia que permanezca en publicaciones o quede archivada en un estante. Una ciencia que oriente las políticas, movilice financiamiento e inversión, empodere a los agricultores y fortalezca a las comunidades.»
Stephanie Speck
Directora Global de Alianzas, Relacionamiento y Comunicaciones EstratégicasEste mensaje fue reforzado durante el discurso inaugural de Geoff Hawtin, pionero en la investigación sobre agrobiodiversidad y galardonado con el Premio Mundial de la Alimentación en 2024, en parte por su papel en la creación de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. Hawtin ha estado vinculado durante casi medio siglo a las instituciones que dieron origen a la Alianza. Desde el sur de Inglaterra, señaló que las temperaturas habían superado los 30 °C durante más de una semana, una situación que habría sido impensable hace apenas una década.
Cuando el CIAT fue fundado en 1967, la población mundial era de 3.500 millones de personas. Hoy asciende a 8.300 millones y, para 2080, se prevé que supere los 10.000 millones. La crisis de la biodiversidad, que apenas comenzaba a recibir atención cuando Hawtin se incorporó a Bioversity International —entonces conocida como IPGRI— en 1991, se ha agravado año tras año. El cambio climático, que en aquel momento era una preocupación marginal, hoy influye en todo: desde el rendimiento de los cultivos hasta la migración y la geopolítica.
«Los desafíos son múltiples y complejos. Por ello, requieren respuestas igualmente complejas y multidimensionales.»
Geoff Hawtin
World Food Prize 2024 and former co-chair, Alliance Board of TrusteesJuan Lucas Restrepo, director general de la Alianza, habló con franqueza sobre el contexto en el que se desarrolló esta Estrategia: el financiamiento para la investigación agrícola ha enfrentado una presión creciente, el multilateralismo se ha visto puesto a prueba y la brecha entre los compromisos políticos y las acciones sobre el terreno se ha ampliado. Aunque 159 países suscribieron la Declaración de los Sistemas Alimentarios de la COP28 de los EAU y 128 están desarrollando rutas nacionales para la transformación de los sistemas alimentarios, aún existe una gran distancia entre los compromisos asumidos sobre el papel y los cambios que se materializan en el territorio.
Según Restrepo, es precisamente en esa brecha donde la Alianza puede generar un cambio positivo.
Marcela Quintero, directora general asociada de Estrategia e Innovación en Investigación de la Alianza, presentó los cinco resultados que constituyen el núcleo de la Estrategia y destacó:
«No hacemos ciencia por la ciencia misma. Hacemos ciencia para generar impacto. Y estos resultados no están concebidos para alcanzarse de manera aislada.»
Ofreció ejemplos concretos que muestran cómo la ciencia transforma la vida de agricultores y consumidores:
- Los bananos resistentes a enfermedades, conservados en el banco de germoplasma de la Alianza en Lovaina (Bélgica), ya se cultivan en Tanzania, donde los rendimientos se han triplicado.
- Gracias a PABRA, los fríjoles ricos en hierro llegan a agricultores y consumidores de toda África.
- En Honduras, la evidencia y las herramientas desarrolladas por la Alianza han permitido que los productores de café cumplan con las nuevas regulaciones de la Unión Europea sobre deforestación, manteniendo así su acceso a los mercados europeos.
Marcela Quintero
Directora General Asociada, Estrategia de Investigación e Innovación«La Alianza aporta la ciencia que conecta todos estos elementos: desde los bancos de germoplasma y los paisajes hasta los entornos de políticas y, en última instancia, los platos con alimentos saludables y nutritivos que todos necesitamos consumir.»
Para conectar estos elementos, la Alianza une esfuerzos con socios de todo el mundo, como destacaron los invitados durante las conversaciones.
Perspectivas para impulsar la transformación de los sistemas terrestres y alimentarios
Andy Jarvis, quien durante 22 años fue investigador de la Alianza antes de incorporarse al Bezos Earth Fund como director de Future of Food, ofreció una de las reflexiones más contundentes sobre lo que hace que la innovación en este ámbito realmente genere impacto.
«Un gran avance científico es aquel que logra escalar. Hay que tener la disciplina de no impulsar una idea solo porque resulta interesante. Debe ser una solución que los agricultores puedan adoptar, que los mercados puedan valorar y que las políticas públicas puedan hacer posible.»
Andy Jarvis
Director de Future of Food, Bezos Earth FundJarvis describió un cambio estructural: el sistema alimentario del pasado se construyó sobre condiciones de abundancia: energía barata, climas estables y estaciones predecibles. Ese sistema ha quedado atrás. En su lugar ha surgido otro definido por la escasez de tierras, la volatilidad climática, el estrés hídrico y la pérdida de biodiversidad.
«La pregunta que debemos hacernos no es cómo producir más. Es cómo producir lo suficiente, de manera sostenible y dentro de unos límites planetarios cada vez más estrechos. Y creo que la Alianza tiene esa visión profundamente arraigada en su ADN institucional.»
John de la Parra, director de la Iniciativa de Alimentación de la Fundación Rockefeller, profundizó en uno de los conceptos centrales de la Estrategia, las economías alimentarias inclusivas, e invitó a la audiencia a reflexionar sobre lo que realmente implica la inclusión:
«La verdadera inclusión no consiste solo en invitar a los actores históricamente marginados a ocupar un lugar en una mesa que ya es desigual. Consiste en transformar las dinámicas de poder y reconfigurar la propia mesa.»
John de la Parra
Director de la Iniciativa de Alimentación, Fundación RockefellerSeñaló una de las cifras incluidas en la Estrategia: 542.000 millones de dólares en subsidios anuales destinados a la agricultura, la pesca y la silvicultura contribuyen activamente a la pérdida de biodiversidad y perjudican a los pequeños productores. A su juicio, la ciencia hace posible reorientar ese capital hacia un uso más sostenible.
«Cuando utilizamos evidencia rigurosa para promover la contabilidad de costos reales, hacemos visibles los costos ambientales y de salud que permanecen ocultos en el sistema alimentario industrializado actual. Eso puede movilizar inversiones hacia sistemas alimentarios más sostenibles.»
Charles Spillane, científico jefe de la FAO, participó por videoconferencia y compartió varias cifras reveladoras: las dietas poco saludables están asociadas con seis de los diez principales factores de riesgo de enfermedad a nivel mundial en casi todos los países. Solo en 2021, las enfermedades no transmisibles provocaron 18 millones de muertes prematuras, el 82 % de ellas en países de ingresos bajos y medianos. Además, por cada grado de aumento de la temperatura global, el rendimiento de los cuatro cultivos que aportan el 60 % de las calorías consumidas en el mundo puede disminuir hasta un 6 %. En ese contexto, afirmó:
«Las dietas saludables y asequibles siguen estando fuera del alcance de miles de millones de personas, no porque carezcamos de evidencia científica, sino porque aún enfrentamos desafíos para traducir esa evidencia en políticas, inversiones y un acceso efectivo para las personas.»
Charles Spillane
A su juicio, la colaboración entre la Alianza y la FAO puede cerrar esa brecha.
«Juntos podemos asegurar que la evidencia no solo se genere, sino que también se traduzca en decisiones y acciones.»
Rubén Echeverría, quien fue director general del CIAT durante casi 11 años y desempeñó un papel clave en la creación de la Alianza, describió el panorama que esta deberá afrontar desde su perspectiva actual como asesor sénior en Investigación Agrícola para el Desarrollo de la Fundación Gates.
«La urgencia —afirmó— no radica únicamente en la ciencia. La verdadera urgencia proviene de comprender lo que yo llamaría un tsunami en el panorama del financiamiento.»
Ruben G. Echeverria
Former Director General, CIAT, and Senior Advisor, Agricultural Development, Gates Foundation«Hace sesenta años, alguien asumió un enorme riesgo al crear esta institución. Miren lo que sucedió.» Al referirse al resultado de la Estrategia centrado en la movilización de financiamiento e inversión para lograr impacto, lo resumió en una frase: «Es el lubricante que permite que todo lo demás funcione.»
Impacto para agricultores y consumidores de todo el mundo
Pero volvamos a Lucy. Mukankusi, quien lleva más de 20 años desarrollando nuevas variedades de fríjol para la Alianza en Kampala (Uganda), comenzó por atender las necesidades reales de los agricultores: un fríjol de alto rendimiento, de cocción rápida, buen sabor, resistente a la sequía y a las enfermedades.
La variedad "Waithera", desarrollada junto con la Organización de Investigación Agrícola y Ganadera de Kenia (KALRO) y la Alianza Panafricana para la Investigación en Fríjol (PABRA), casi duplica el rendimiento de la variedad local que mejora. Lucy sembró dos kilogramos y cosechó 180.
«Este cambio en los campos de África fue posible gracias a la colección de Semillas del Futuro, en Colombia. Ese banco de germoplasma conserva más de 66.000 muestras de fríjol. Gracias a que preservamos esa diversidad, pudimos aprovecharla para generar un cambio real en las condiciones de vida de los agricultores.»
Mukankusi Clare Tekla Mugisha
Líder Global de Mejoramiento - Fríjol comúnPasando de la producción al consumo de alimentos, Sara Rankin, investigadora de la Alianza especializada en sistemas alimentarios urbanos en Colombia, comenzó con una pregunta: ¿por qué millones de personas que viven en países con sistemas alimentarios productivos siguen sin poder acceder a una dieta saludable? La respuesta de su equipo fue Plasa Colombia, una plataforma que integra datos dispersos sobre los sistemas alimentarios y los presenta en paneles de información accesibles. En Cartagena, la plataforma reveló que la distancia promedio recorrida por los alimentos para llegar a la ciudad aumentó en más de 50 kilómetros entre 2019 y 2023. Este hallazgo planteó de inmediato interrogantes sobre la dependencia de las cadenas de suministro, las emisiones y la vulnerabilidad frente a futuras crisis.
En su primer año, más de 2.000 personas consultaron la plataforma. Actualmente, Vietnam y Filipinas están explorando enfoques similares.
«El desarrollo del propio perfil ya forma parte del cambio. Crea un lenguaje común entre actores que no siempre trabajan juntos.»
Según explicó, lo que le da esperanza es algo muy concreto: ver cómo personas que rara vez se sientan en la misma mesa comienzan a analizar la misma evidencia. Esta idea también fue reforzada por las perspectivas compartidas por los invitados de distintas regiones.
Sara Rankin-Cortázar
Senior Research AssociateBharat Kakade, presidente y director ejecutivo de BAIF Development Research Foundation, destacó que las comunidades agrícolas de la India han conservado durante generaciones 50.000 variedades de arroz, muchas de ellas tolerantes a la sequía y resilientes frente al cambio climático.
Reflexionó que el conocimiento de los agricultores «ha sido puesto a prueba a lo largo del tiempo, generación tras generación. Corresponde a la comunidad científica generar evidencia a partir de ese conocimiento.»
Añadió que la penetración del internet móvil en las zonas rurales del sur de Asia ya supera el 90 %, por lo que nunca habían existido mejores condiciones para conectar ese conocimiento con la ciencia a escala mundial.
«Existen islas de información. Hay que conectarlas, reunir ese conocimiento en un acervo común y ponerlo al alcance de todos.»
Bharat Kakade
Presidente y director ejecutivo, BAIF Development Research FoundationKindie Fantaye, director del Programa de Adaptación al Cambio Climático, Agricultura Sostenible y Resiliencia de AGRA, expresó con claridad la interdependencia entre la ciencia y su aplicación:
«La ciencia, por sí sola, no cambia nada. Y escalar soluciones sin el respaldo de la ciencia tampoco tiene sentido.»
De igual forma, identificó seis ámbitos en los que AGRA y la Alianza pueden combinar sus fortalezas: desde convertir los datos agrícolas en herramientas para la toma de decisiones a nivel local hasta movilizar financiamiento que permita la adopción de innovaciones a gran escala.
Kindie Tesfaye Fantaye
Director del Programa de Adaptación al Cambio Climático, Agricultura Sostenible y Resiliencia, AGRA«Que funcione como un ecosistema de innovación interconectado, vinculando laboratorios, biomas y agricultores en una constelación de investigación nacional, regional y mundial.»
En ese futuro, afirmó, la agricultura sería una solución al cambio climático, y no una de sus causas.
Paulo Eduardo de Melo
Investigador sénior, Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa)El evento concluyó con la intervención de Julia Marton-Lefèvre, presidenta del Consejo Directivo de la Alianza, quien explicó por qué el Consejo respaldó la Estrategia: por el rigor con el que fue elaborada, la ambición de su visión y la confianza en la capacidad del equipo para hacerla realidad. De igual forma, señaló que ha sido testigo de cómo la biodiversidad, el cambio climático y los sistemas alimentarios han pasado gradualmente de abordarse como temas independientes en los debates de política a conformar la agenda integrada que representan en la actualidad.
«La ciencia alcanza su mayor potencial cuando es inclusiva, inspira confianza y se construye mediante la colaboración entre regiones, disciplinas y sectores. Los invito a conocer esta Estrategia, leerla, cuestionarla y decirnos en qué les gustaría trabajar junto a nosotros. Los próximos cinco años estarán definidos por lo que seamos capaces de construir juntos.»
Las voces que dieron vida a este lanzamiento evocaron los campos de Kenia, los bancos de germoplasma de Bélgica, los mercados alimentarios de Cartagena y los bancos de semillas de Uganda. También recordaron la historia de una agricultora llamada Lucy y de las 66.000 muestras de fríjol conservadas al otro lado del océano, cuya existencia hizo posible transformar lo que ella podía cultivar.
El futuro de los sistemas terrestres y alimentarios no es algo que debamos esperar. Es algo que construimos y cultivamos juntos.