Blog “Tierra para trabajar, comer y vivir” en Cartagena: así vivimos ICARRD+20

"Land to Work, Eat and Live" in Cartagena: Our experience at ICARRD+20

Gobiernos y organizaciones mundiales se reunieron en Cartagena, del 24 al 28 de febrero de 2026, para ICARRD+20 con el fin de renovar compromisos sobre acceso a la tierra y desarrollo rural, impulsando acciones sustentadas en ciencia y comunidades.

Cartagena volvió a ser puerto de encuentro alrededor del lema “Tierra para trabajar, tierra para comer, tierra para vivir”, en la Segunda Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20). La agenda oficial tuvo lugar del 24 al 28 de febrero de 2026, con actividades paralelas que activaron a la ciudad entera en torno a la conversación global sobre gobernanza de la tierra, desarrollo rural y seguridad alimentaria. 

Durante esos días, gobiernos, organismos multilaterales, agencias de cooperación y sociedad civil procedentes de más de un centenar de países se dieron cita para relanzar una agenda que no se convocaba desde hacía 20 años, cuando la primera conferencia se celebró en Brasil. La magnitud y diversidad de actores marcó el pulso de un encuentro que buscó traducir compromisos en acciones concretas para el mundo rural. 

Un puente entre la ciencia, las comunidades y las decisiones

Para la Alianza Bioversity & CIAT, ICARRD+20 fue la oportunidad de mostrar lo que la ciencia construida con las comunidades puede aportar a la equidad en el acceso a la tierra, la protección de la biodiversidad y la productividad sostenible. Además de nuestra participación en la agenda académica y de alto nivel, estuvimos presentes en la exhibición “Tierra para todos”, un corredor de actividades abiertas que hizo parte de la agenda paralela de la conferencia y que acercó el evento a la ciudadanía.

Nuestro estand en el Camellón de los Mártires fue un punto de encuentro vivo y conversado. Allí destacamos tres proyectos que sintetizan la manera en que conectamos evidencia, innovación y territorio, junto con nuestra visión de fomentar sistemas alimentarios socialmente inclusivos y con igualdad de género que sostengan el planeta, impulsen la prosperidad:

  • EPINER, que acompaña a las comunidades rurales en la producción sostenible de alimentos, fortaleciendo la nutrición y el diálogo territorial para transformar el campo colombiano.
  • JET-AgriSOL, que combina energía solar con producción agrícola y ganadera en el mismo territorio, creando condiciones técnicas, económicas y normativas para escalar soluciones adaptadas al clima y viables para las economías rurales.
  • MRV Cero Deforestación, un sistema público que integra trazabilidad predial, monitoreo oficial de deforestación y verificación independiente, bajo gobernanza estatal, en cadenas productivas clave.

Más allá de la vitrina técnica, fue una experiencia para “saborear”. Ofrecimos degustaciones de chocolate con diferentes concentraciones de cacao para conversar sobre la importancia de la trazabilidad en la producción sin deforestar ni expandir la frontera agrícola. Y sorprendimos con unas galletas de “ingrediente secreto”: fríjol biofortificado, un cultivo que ya adoptan centenares de familias campesinas del Cauca y Putumayo que diversifican su producción y mejoran sus ingresos en territorios afectados por el conflicto, contribuyendo a la paz ambiental. Cada conversación, cada bocado, fue una puerta a hablar de cómo las decisiones de consumo se conectan con prácticas agrícolas sostenibles.

De los silos a los sistemas: desbloquear la financiación y la agroecología en el centro de la transformación rural

En la agenda técnica, nuestro colega Mark Lundy, científico líder del área de Entorno Alimentario y Comportamiento del Consumidor, participó en una reunión de la Alianza de Líderes en Transformación de Sistemas Alimentarios (ACF) para poner el foco en un punto crítico: las brechas de coordinación que hacen que hasta el 30% de los recursos de financiación climática no se aprovechen adecuadamente. Su mensaje fue claro: como socio pre calificado del Fondo Verde para el Clima (GCF) en Readiness, la Alianza puede ayudar a los países a pasar rápido de políticas alineadas a acciones basadas en ciencia, mediante un enfoque por fases que alinee compromisos nacionales, mapee sinergias, y co desarrolle planes de convergencia que se traduzcan en propuestas financiables. 

Este énfasis en pasar de los silos a los sistemas resonó con múltiples delegaciones, en particular porque ICARRD+20 propuso un marco para revisar compromisos globales sobre acceso equitativo a la tierra, gobernanza responsable de la tenencia y desarrollo rural sostenible en diálogo con actores de todos los niveles.

También participamos en conversaciones de alto nivel sobre agroecología junto con WWF, la Coalición para la Agroecología, IFAD, SwissAid y altos funcionarios del Gobierno de Colombia. Desde el área de Paisajes Multifuncionales, Sandra Durango llevó la voz de la Alianza para subrayar que la agroecología no solo es un conjunto de prácticas, sino un marco de articulación entre justicia agraria, resiliencia climática y economías rurales que funcionan.

Lo que nos dejó ICARRD+20

Volvemos de Cartagena con tres certezas:
1. La trazabilidad importa: no solo para cumplir estándares, sino para honrar la relación entre la tierra y quienes la cuidan. Cada pieza de chocolate y cada galleta de fríjol biofortificado contaron una historia sobre no deforestar, diversificar y producir con dignidad.
2. La agroecología es una ruta de país: integra igualdad, conservación de la biodiversidad y productividad, y se sostiene cuando las comunidades están en el centro.
3. La financiación debe coordinarse mejor: si queremos pasar de las declaraciones a las transformaciones, necesitamos mecanismos de preparación (readiness) y hojas de ruta que conviertan la visión en proyectos bancables y medibles. 
 

Maya Rajasekharan, Nuestra directora gerente para las Américas lo resume con precisión:

“Participamos en esta conferencia demostrando nuestro trabajo y los impactos en territorio colombiano, pues hoy más que nunca necesitamos soluciones que integren igualdad, conservación de biodiversidad y productividad. Nuestro trabajo en diversos departamentos colombianos demuestra que la ciencia cuando se construye junto con las comunidades produce y contribuye a la paz duradera, la seguridad alimentaria y nutricional. También fue un espacio muy valioso para nosotros para conversar con los socios, construir más alianzas, intercambiar experiencias con las comunidades, y para avanzar hacia un futuro con una visión más común”.

ICARRD+20 nos recordó que la tierra es un sistema vivo: unir ciencia, políticas y saberes locales es la única manera de cuidarla, producir y vivir de ella, hoy y a futuro. Cartagena fue el punto de partida; el trabajo continúa en los territorios.