Press and News El taller regional GIC-LAC está fortaleciendo las capacidades para el reporte de emisiones en agricultura y uso de la tierra

GIC-LAC regional workshop strengthens capacities for agriculture and land-use emissions reporting

¿Cómo pueden los países de América Latina demostrar un compromiso genuino con la acción climática? Representantes de México, Colombia, Guatemala, Honduras y El Salvador se reunieron en Ciudad de Guatemala en 2025 para participar en el Taller Regional de GIC-LAC. Durante tres días, compartieron experiencias y desarrollaron estrategias para fortalecer la forma en que sus países miden y reportan las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sectores de agricultura y uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS).

Estos procesos se apoyan en los sistemas de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV), que permiten a los países recopilar datos confiables sobre sus acciones climáticas. Contar con información clara y precisa es fundamental para demostrar avances frente a los objetivos climáticos globales establecidos en el Acuerdo de París, en el que cada país se compromete a limitar el calentamiento global mediante la reducción de emisiones y el fortalecimiento de la transparencia.

El proyecto GIC-LAC “Fortalecimiento de los objetivos nacionales de mitigación y apertura de una vía para la reducción de emisiones en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe” ayuda a los países a mejorar el seguimiento de las emisiones de GEI, mediante el fortalecimiento de los sistemas MRV. El proyecto es implementado por la Alianza de Bioversity International y el CIAT, y financiado a través de la Iniciativa de Agricultura Climáticamente Inteligente del Gobierno de Nueva Zelanda, como parte de su contribución a la Alianza Global de Investigación sobre Gases de Efecto Invernadero en la Agricultura (GRA).

Al reforzar los sistemas de datos y las capacidades técnicas, el proyecto contribuye a alinear los inventarios nacionales de emisiones con los compromisos climáticos de cada país. Esta alineación es clave para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes.

En América Latina y el Caribe, los sectores de agricultura y UTCUTS generan cerca del 58% de las emisiones totales, la proporción más alta de cualquier región del mundo. Sin embargo, muchos países aún enfrentan desafíos como la limitada disponibilidad de datos, la débil coordinación institucional y el uso de metodologías desactualizadas. Sin sistemas MRV sólidos, resulta difícil diseñar políticas eficaces o demostrar avances concretos.

Durante el taller, los países trabajaron con ejemplos reales de estimación de emisiones comúnmente utilizados en estos sectores, como la evaluación de las emisiones asociadas a la deforestación y al cambio de uso de la tierra, así como aquellas provenientes del sector ganadero. El fortalecimiento de las capacidades técnicas y la colaboración entre países vecinos permite a los gobiernos producir reportes climáticos más creíbles y con mayor reconocimiento internacional.

Un espacio para el aprendizaje y la colaboración

El taller realizado en Guatemala marcó un hito importante para el proyecto. Guiado por el equipo de Paisajes de Bajas Emisiones (LEL, por sus siglas en inglés), liderado por el Dr. Augusto Castro y coordinado por Ivon Casallas, el encuentro combinó sesiones técnicas, discusiones grupales y ejercicios prácticos.

Las palabras de apertura del Ministerio de Ambiente (MARN), el Ministerio de Agricultura (MAGA) y el Instituto Nacional de Bosques (INAB) de Guatemala, junto con representantes del New Zealand Ag Emission Centre (AgEC) y de la Alianza, destacaron que la transparencia y los datos confiables son fundamentales tanto para el acceso al financiamiento climático como para la construcción de confianza entre países.

“El intercambio de conocimientos se convirtió en un espacio de aprendizaje dinámico, fortaleciendo tanto nuestras capacidades técnicas como humanas”, señaló el Dr. Augusto Castro, líder del proyecto GIC-LAC.

Durante el taller, los participantes presentaron los avances y desafíos de sus países en el reporte de emisiones de la agricultura y el uso de la tierra. A partir de trabajos previos que evaluaron el estado de los sistemas MRV en 33 países, donde se analizaron capacidades técnicas, institucionales y humanas para monitorear, reportar y verificar emisiones de GEI de manera consistente y transparente, las sesiones se centraron en identificar brechas comunes y construir soluciones compartidas.

Los ponentes subrayaron que los sistemas MRV no son únicamente herramientas técnicas, sino también instrumentos de confianza y rendición de cuentas, que facilitan el acceso al financiamiento climático y permiten demostrar avances en el cumplimiento de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Asimismo, se abordaron las metodologías del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que establecen estándares internacionales para el cálculo y reporte de emisiones, y se discutió cómo adaptarlas a los contextos nacionales.

“Poder intercambiar experiencias con colegas a nivel regional es esencial para identificar cómo se han abordado estratégicamente los desafíos y cómo estas soluciones pueden aplicarse en nuestro país”, señaló Isi Guerra, coordinadora de la Unidad de Cambio Climático de Guatemala.

“Por ejemplo, conocer cómo se realizan pruebas piloto en Colombia nos inspira y abre la posibilidad de replicar algo similar en nuestro contexto”, agregó Nubia Picazo, participante de México.

Mirando hacia adelante: hojas de ruta nacionales

Al finalizar el taller, cada país elaboró una hoja de ruta nacional, un plan de acción práctico para fortalecer su sistema MRV de acuerdo con sus necesidades y recursos disponibles.

Estas hojas de ruta identifican pasos concretos para hacer más sólidos y efectivos los sistemas de reporte en cada país. En algunos casos, esto implica adaptar las estructuras institucionales para que la información proveniente de los sectores de agricultura y UTCUTS fluya de manera más eficiente entre las instituciones y se alinee con los estándares internacionales. En otros, los esfuerzos deben centrarse en mejorar la recolección de datos de emisiones y de actividad, asegurando que la información proveniente de fincas, bosques e inventarios nacionales sea más precisa y comparable.

A nivel regional, los países coincidieron en la importancia de construir una plataforma de colaboración, que permita a los equipos técnicos mantenerse conectados, compartir aprendizajes y continuar fortaleciendo capacidades de manera conjunta.

“El proyecto entra ahora en su etapa final, con una serie de talleres y el inicio de una nueva fase, en la que dos o tres países serán seleccionados para promover el aprendizaje entre pares, aplicar metodologías avanzadas (Nivel 2) y fortalecer la coherencia con los compromisos establecidos en las NDC y en el Marco Reforzado de Transparencia del Acuerdo de París”, explicó Ivon Casallas, coordinadora del proyecto GIC-LAC.

 

A través de esta siguiente etapa, GIC-LAC busca asegurar un reporte climático más preciso, transparente y consistente a nivel regional, un paso esencial para impulsar políticas más sólidas y sistemas agroalimentarios más sostenibles en América Latina.

Este trabajo es parte del proyecto “Fortalecimiento de los objetivos nacionales de mitigación y apertura de un camino para reducir emisiones en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe” financiado a través de la Iniciativa de Agricultura Climáticamente Inteligente del Gobierno de Nueva Zelanda como parte de su contribución a la Alianza Global para la Investigación sobre los Gases de Efecto Invernadero en la Agricultura (GRA), y del CGIAR mediante los Programas de Acción Climática y Escalando para el Impacto.