Blog Mujeres, innovación y yuca: un intercambio de saberes entre Colombia e Indonesia

En Malang, provincia de Java Oriental, el tape singkong un alimento fermentado de yuca de gran valor cultural, consumido especialmente durante el mes sagrado del Ramadán, ha llegado a venderse en mercados internacionales. Sin embargo, mientras su demanda crece, el área sembrada con yuca en la región se reduce.

Esa tensión está en el centro de un intercambio técnico entre Colombia e Indonesia, realizado en julio de 2026 en el marco del proyecto Scientific and Technical Support for Sustainable Agriculture in ASEAN Countries (3S), impulsado por el Gobierno de Italia y financiado por la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo (AICS). El proyecto busca fortalecer la agricultura sostenible y las cadenas de valor de tres cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria: yuca, maíz y caña de azúcar en países como Indonesia, Laos y Vietnam. Dentro de la Alianza, el proyecto 3S es liderado por el doctor Andrea Ghione, líder del área de Mercados y Cadenas de Valor.

El encuentro reunió a investigadores de la Alianza Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), junto con representantes de AICS, la Universidad de Milán, coordinadora del consorcio, la Escuela Superior Sant'Anna de Pisa y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia (BRIN). También participaron productores, procesadores artesanales y cerca de 15 mujeres de comunidades rurales de Malang.

Una cadena de valor con tradición y potencial

Malang es una región de paisaje volcánico, caracterizada por pequeñas unidades productivas y una amplia diversidad de cultivos. Allí, muchas familias combinan la producción de yuca, maíz, caña de azúcar y arroz con la elaboración artesanal de alimentos.

Durante las visitas técnicas, el equipo conoció sistemas productivos y unidades familiares de procesamiento, y documentó diez productos tradicionales elaborados con yuca: tape singkong, gatot, jemblem, lemet, miler o samiler, mocaf, kerupuk, kolak singkong, tiwul y aneka stick.

Entre ellos se destaca el tape singkong, un alimento fermentado de gran valor cultural, consumido especialmente durante el mes sagrado del Ramadán y comercializado incluso en mercados internacionales. Su creciente demanda, sin embargo, coincide con una reducción de las áreas cultivadas con yuca en la región.

Esta situación representa un desafío de abastecimiento, pero también una oportunidad para mejorar la productividad, fortalecer la conexión entre productores y procesadores, diversificar la oferta y desarrollar una cadena de valor capaz de responder de manera sostenible a nuevos mercados.

Mujeres en el centro de la innovación

Las mujeres son fundamentales en la cadena de valor de la yuca en Malang. Ellas realizan buena parte del pelado, la fermentación, la preparación y el empaque de los productos tradicionales. A pesar de esta contribución, su trabajo suele permanecer poco visible y algunas actividades se desarrollan en condiciones que podrían mejorarse mediante herramientas, infraestructura y procesos más seguros y eficientes.

Para reconocer y fortalecer este liderazgo, el proyecto 3S organizó un taller práctico con 15 productoras. La actividad fue liderada por María Alejandra Ospina, investigadora del Programa de Yuca de la Alianza, quien compartió los avances desarrollados en Colombia en biofortificación, procesamiento de harina y elaboración de nuevos alimentos.

Durante el taller, las participantes prepararon waffles, panqueques, muffins y helado utilizando harina de yuca biofortificada de pulpa amarilla, con aporte natural de betacaroteno, compuesto precursor de la vitamina A. Estas preparaciones permitieron explorar nuevas formas de consumo y productos potencialmente atractivos para niños, jóvenes y otros segmentos del mercado.

"Este espacio permitió conectar los conocimientos tradicionales con nuevas alternativas de procesamiento y desarrollo de productos, contribuyendo a fortalecer la competitividad de la yuca, generar mayores oportunidades para las familias productoras y, al mismo tiempo, preservar la identidad cultural de la región", explica Ospina.

La combinación de conocimientos tradicionales con nuevas técnicas de procesamiento puede contribuir a ampliar la oferta alimentaria y abrir oportunidades económicas para las familias. También puede fortalecer las capacidades productivas y empresariales de las mujeres, facilitar su acceso a nuevos mercados y aumentar su participación en la toma de decisiones.

Cooperación que convierte conocimiento en oportunidades

La misión promovió un intercambio de doble vía. Indonesia compartió su experiencia en fermentación y la diversidad de sus alimentos tradicionales. Colombia aportó el conocimiento del Programa de Yuca de la Alianza en biofortificación, producción de harina y desarrollo de nuevas preparaciones.

Este enfoque reconoce que las soluciones sostenibles no se transfieren de manera automática de un país a otro. Deben construirse con las comunidades, adaptarse a las condiciones locales y responder a sus preferencias, capacidades y oportunidades de mercado.

"El intercambio conectó la investigación agrícola con el fortalecimiento de cadenas de valor esenciales para la seguridad alimentaria y puso a las mujeres productoras en el centro de la innovación", señala Ospina.

El taller fue un primer paso. Para avanzar desde la experimentación hacia resultados sostenibles, será necesario continuar trabajando con las comunidades en la validación de productos, el mejoramiento de los procesos de transformación, la evaluación de la calidad del producto, su valor nutricional y la aceptación por parte de los consumidores, el acceso a tecnologías apropiadas y el fortalecimiento de capacidades empresariales y comerciales.

Con acompañamiento técnico y recursos para una siguiente fase, las ideas desarrolladas en Malang podrían convertirse en modelos comunitarios de producción y comercialización. Los aprendizajes obtenidos también podrían orientar intervenciones similares en otras comunidades de Indonesia y en países de la ASEAN que enfrentan desafíos comunes.

Continuando el trabajo con las productoras de Malang

Este intercambio es una expresión clara de la Estrategia 2026–2030 de la Alianza, Futuros resilientes. Avanza en dos de sus resultados de impacto Economías alimentarias inclusivas y Dietas saludables para todos al tiempo que pone la equidad de género en el centro: son las mujeres quienes diseñan los productos, prueban las recetas y deciden cómo debe verse una cadena de valor de la yuca más fuerte para sus propios hogares.

Por ahora, el cambio es pequeño e inmediato: mujeres que pasaron una mañana convirtiendo harina de yuca biofortificada en waffles, panqueques y helado, descubriendo que un cultivo que procesan desde hace generaciones todavía tiene algo nuevo que ofrecerles.

Científicos