Press and News Una mirada global a las tablas de composición de alimentos y las brechas que debemos superar
Para construir sistemas alimentarios más sanos, necesitamos mejores datos sobre lo que comemos. Un nuevo estudio revela dónde se encuentran las brechas –y cómo las innovaciones como PTFI están contribuyendo a cerrarlas.
En el mundo actual, escuchamos mucho sobre qué debemos comer: más verduras, menos azúcar, preferir productos locales, sostenibles y ricos en nutrientes. Pero hay una cuestión fundamental que la mayoría de personas no consideran: ¿cómo sabemos realmente lo que contienen nuestros alimentos? La respuesta está en las Tablas de Composición de Alimentos (TCA), que son recopilaciones de datos sobre el contenido nutricional de diferentes alimentos, desde macronutrientes como las proteínas y las grasas, hasta vitaminas, minerales y más, incluidas biomoléculas especializadas como antioxidantes y fitoquímicos.
Pero una nueva revisión global, publicada en la revista Frontiers in Nutrition, revela que muchas de estas bases de datos están desactualizadas, son inconsistentes o de difícil acceso, especialmente en los lugares donde más se necesitan.
El estudio, titulado The state of food composition databases: data attributes and FAIR data harmonization in the era of digital innovation, revisó 101 TCA de 110 países para evaluar su calidad y utilidad. Se supone que estas bases de datos ayudan a todos –desde dietistas e investigadores hasta gobiernos y consumidores– a comprender la diversidad alimentaria y mejorar los sistemas alimentarios. Sin embargo, el estudio reveló que, aunque la mayoría de las bases de datos pueden consultarse en línea (cumpliendo el estándar de ser "encontrables"), a menudo se quedan cortas en aspectos clave:
- Solo el 30 % de las bases de datos eran realmente accesibles, en otras palabras, los usuarios podían realmente recuperar y utilizar los datos.
- Solamente el 69 % eran interoperables, es decir, compatibles con otros sistemas.
- Solo el 43 % cumplía el estándar de reutilización, lo que limita su valor a largo plazo.
Criterios de los principios de datos FAIR para las tablas de composición de alimentos (TCA). Gráfico de barras que ilustra el porcentaje de bases de datos que cumplen los criterios de cada principio. Fuente.
Aún más preocupante, las bases de datos no estaban distribuidas de manera equitativa en todo el mundo. Mientras que Europa, Norteamérica y partes de Asia contaban con sistemas de datos sobre alimentos bien desarrollados, muchos países de África, Centroamérica y el Sudeste Asiático disponían de datos desactualizados o incompletos, o no contaban con ninguna base de datos.
¿Por qué son importantes las TCA? Porque desempeñan un papel vital en las políticas de salud pública, agricultura y nutrición. Sin datos precisos y actualizados, es imposible tomar decisiones informadas sobre las deficiencias de nutrientes en las poblaciones nacionales, los programas de alimentación escolar o las guías nutricionales, las estrategias de fitomejoramiento para obtener alimentos más nutritivos, las leyes de etiquetado y las normativas de seguridad alimentaria.
La falta de cobertura también supone una amenaza más profunda: oculta la riqueza de las dietas locales y los alimentos tradicionales, especialmente en las comunidades indígenas y rurales. Si esos alimentos no se incluyen en las bases de datos oficiales, corren el riesgo de ser ignorados en los programas de nutrición o en la discusión de políticas y, con el tiempo, de dejar de cultivarse, poniendo en peligro la biodiversidad agrícola.
Diversidad de alimentos de un mercado local de Nicaragua. Foto: A. Varón (CIAT).
¿Qué falta en las bases de datos actuales?
La revisión puso de manifiesto varias brechas que limitan la eficacia de la mayoría de las tablas de composición de alimentos: en lugar de analizar directamente los alimentos locales, muchas TCA obtienen datos de otros países. Esto es un problema porque la composición nutricional puede variar en función del clima, el suelo, los métodos de preparación y la variedad de cultivos. Otro problema es que no existe un sistema mundial unificado para denominar los alimentos, definir sus nutrientes o medir su contenido. Sin estandarización, es difícil comparar o combinar datos entre países.
Por otra parte, en las 101 tablas revisadas en el estudio, solo 38 componentes de los alimentos fueron comúnmente reportados, lo que significa que la mayoría de las bases de datos solo registran información básica como calorías y proteínas. La ciencia moderna demuestra que los alimentos contienen miles de biomoléculas que pueden afectar la salud, pero la mayoría de las TCA no las incluyen.
Presencia de 13 grupos de alimentos en las TCA evaluadas, expresada como el porcentaje de bases de datos que incluyen cada grupo.
Otra limitación es que las tablas no se actualizan con regularidad: alrededor del 39 % de las TCA no se habían actualizado en más de cinco años (en Etiopía y Sri Lanka, su TCA no se ha actualizado desde su creación, hace más de 50 años). Esto significa que no reflejan cómo están cambiando los sistemas alimentarios –y las dietas– debido al clima, la migración y las nuevas tecnologías. El mantenimiento de las TCA de alta calidad requiere laboratorios, expertos y financiación, algo de lo que carecen muchos países de ingresos bajos y medios. Esto crea una brecha continua entre las regiones con más datos sobre alimentos y aquellas que tienen menos.
Gráfico superior: línea temporal que ilustra las fechas de creación (puntos azules) y las actualizaciones más recientes (puntos rojos) de las 97 TCA analizadas. Gráfico inferior: una línea de tiempo que muestra las últimas fechas de actualización de las 97 TCA, clasificadas por interfaz de base de datos: tabla (verde), interfaz web (morado) o ambas (azul). Fuente.
Un nuevo camino
Aunque el artículo señala estas limitaciones, también destaca lo que es posible cuando los sistemas de datos sobre alimentos se hacen bien. La Iniciativa de la Tabla Periódica de Alimentos (PTFI, por sus siglas en inglés) es un esfuerzo innovador diseñado para superar los mismos retos a los que se enfrentan la mayoría de las bases de datos.
¿Qué diferencia a PTFI?
- Detalle molecular sin precedentes: PTFI va mucho más allá de los 38 nutrientes comúnmente rastreados. Utilizando técnicas avanzadas como la metabolómica y la espectrometría de masas, los alimentos se analizan en busca de más de 30.000 biomoléculas.
- Ámbito verdaderamente global: a diferencia de la mayoría de las bases de datos centradas en las dietas nacionales, PTFI está perfilando alimentos de todos los continentes, con especial atención a los alimentos infrarrepresentados e indígenas que a menudo quedan fuera de los sistemas tradicionales.
- Abierto y estandarizado: todos los datos de PTFI están disponibles en línea de forma gratuita, utilizando protocolos aceptados a nivel mundial para que cualquiera –desde un gobierno hasta una startup alimentaria– pueda utilizarlos.
- 100 % compatible con FAIR: PTFI está diseñada para ser encontrable, accesible, interoperable y reusable: el estándar de oro para el intercambio de datos y la transparencia.
Este estudio deja clara una cosa: no podemos mejorar los sistemas alimentarios si no sabemos qué contienen nuestros alimentos. El actual mosaico de bases de datos sobre la composición de los alimentos deja a demasiadas personas –y a demasiados alimentos– fuera de la conversación. Necesitamos colaboración mundial, tecnología más eficiente e integrada y, sobre todo, equidad en el acceso a los datos y su representación. Todo el mundo, en todas partes, merece tener acceso al tipo de conocimiento sobre alimentos que ayuda a nutrir a las personas y al planeta. Iniciativas como PTFI no se limitan a actualizar las bases de datos, sino que están redefiniendo cómo entendemos la alimentación en sí misma, como una fuente compleja, diversa y dinámica de salud, cultura y resiliencia.
PTFI agradece a nuestros financiadores: Fundación Bill y Melinda Gates, Fundación Rockefeller, Fundación Seerave y Fundación para la Investigación Agroalimentaria.
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