Blog Factcheck: ¿Puede un mundo en conflicto seguir alimentándose?

Factcheck Can a world at conflict still feed itself  - Alliance Bioversity International - CIAT

Los científicos dicen que sí. Pero el sistema alimentario tiene que cambiar.

Los conflictos geopolíticos están alterando vidas, economías y el acceso a los alimentos. Más recientemente, las interrupciones de la cadena de suministro amenazan con limitar el acceso de millones de agricultores a los fertilizantes, así como el acceso inmediato y a largo plazo de los consumidores a los alimentos. En contextos frágiles, estas disrupciones se combinan con los riesgos climáticos, exacerbando las causas profundas de las tensiones y los conflictos.

Desde los mercados alimentarios hasta la salud del suelo, y desde la diversidad de cultivos hasta las prácticas impulsadas por las comunidades, la investigación de la Alianza tiene como objetivo salvaguardar la nutrición y las prácticas alimentarias en países con riesgo de hambruna y escasez de alimentos, y aprovechar la ciencia de los alimentos y del uso del suelo para promover la estabilidad en entornos frágiles y afectados por conflictos. Hemos pedido a nuestros científicos que respondan a preguntas sobre los mayores riesgos – y oportunidades – para nuestra seguridad alimentaria en 2026.

Los riesgos

LOS MERCADOS VOLÁTILES ESTÁN GENERANDO CONSUMIDORES CON HAMBRE

1. ¿Debemos esperar que los precios de los alimentos sigan subiendo este año?

Es probable que los precios de los alimentos sean volátiles a lo largo de 2026, aunque no necesariamente subirán. Los precios mundiales de las materias primas alimentarias subieron en marzo de 2026 por segundo mes consecutivo debido, en gran medida, a que el encarecimiento de la energía vinculado al conflicto de Oriente Próximo incrementó los costos de los alimentos, los fertilizantes y los sistemas logísticos. Las interrupciones en las cadenas de suministro, los precios de los cereales forrajeros, los costos de los fertilizantes, el combustible y las condiciones meteorológicas extremas son los factores dominantes.

Mirando hacia el futuro, los precios de los insumos se reflejarán principalmente en el ciclo de producción del próximo año, por lo que deberíamos esperar precios más altos en 2027.

2. ¿Qué alimentos serán más caros en los próximos meses?

Los cereales básicos como el trigo, el maíz y el arroz, así como las legumbres, son los más vulnerables debido a las restricciones a la exportación y al costo de los insumos. Los alimentos de origen animal (leche, huevos, carne, especialmente de ave y cerdo) probablemente se encarecerán, ya que dependen de los piensos, la energía y la sanidad animal, mientras que la carne de vacuno depende menos de los fertilizantes. Los alimentos frescos son vulnerables debido a los costos logísticos, mientras que los aceites vegetales y el azúcar se verán afectados por la demanda de biocombustible.

3. ¿Quién se verá más afectado?

Cualquiera que destine una mayor parte de sus ingresos a alimentos e insumos será el más afectado: los hogares con bajos ingresos, la población urbana en situación de pobreza, los compradores rurales de alimentos, y los pequeños productores, incluidas las mujeres. Incluso un pequeño aumento de los precios de los alimentos o del combustible para cocinar puede obligar a tomar decisiones inmediatas entre alimentos, alquiler, gastos escolares, atención en salud, entre otros. Las comunidades vulnerables en contextos ya frágiles, como los desplazados y los refugiados, experimentarán una menor disponibilidad de alimentos a precios mucho menos asequibles.

4. ¿Qué países se verán más afectados?

La fragilidad está aumentando significativamente en todo el sur global. Lo más grave es que el Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias 2026 acaba de identificar diez países en los que viven dos tercios de las personas que se enfrentan a altos niveles de hambre aguda: Afganistán, Bangladesh, la República Democrática del Congo, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. Además de Siria y Gaza, las disrupciones en el sistema alimentario serán catastróficas en estos países.

5. ¿Debería preocuparnos el aumento de la malnutrición, además del hambre?

Absolutamente. El riesgo no es solo que la gente coma menos, sino que coma peor. Cuando suben los precios de los alimentos, los hogares suelen proteger primero las calorías y después la calidad de la dieta. El Informe del 2025 sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo lo deja claro: los altos precios de los alimentos pueden llevar a las familias a consumir alimentos ultraprocesados más baratos y bajos en nutrientes, mientras que las frutas, las verduras y las proteínas de alta calidad siguen siendo relativamente caras y menos accesibles.

UNICEF señala que los niños en situación de pobreza alimentaria severa a menudo dependen de alimentos básicos ricos en almidón y rara vez consumen alimentos ricos en nutrientes como huevos, carne, legumbres, frutos secos o semillas.

La investigación de la Alianza también muestra que la malnutrición, cuando se combina con una mayor variabilidad climática, puede impulsar conflictos y tensiones, convirtiéndola no solo en un resultado humanitario, sino también en una de las causas fundamentales de una mayor inestabilidad en contextos frágiles. Centrándonos en Nigeria, nuestro análisis muestra que las anomalías de temperatura están significativamente asociadas con un aumento de la desnutrición aguda infantil, y que la malnutrición se asocia con un mayor número de conflictos violentos en las zonas cercanas, lo que crea un círculo vicioso de inestabilidad, vulnerabilidad, inseguridad alimentaria, malnutrición y conflicto.

Los agricultores tienen dificultades para cultivar con métodos convencionales

1. ¿Cuáles serán las principales limitaciones que determinarán la producción de alimentos en las próximas temporadas agrícolas?

La variabilidad climática sigue planteando el reto sistémico más importante para los agricultores; sin embargo, las limitaciones más inmediatas se derivan de las crisis producidas por los conflictos. La subida de los precios de la energía y el acceso limitado a los fertilizantes influirán mucho en las decisiones de siembra y en los rendimientos. La interrupción de las cadenas de suministro de semillas y otros productos agroquímicos limitará aún más la producción.

Por ejemplo, en África Occidental, muchos países dependen en gran medida de la importación de fertilizantes, cuya producción y transporte están estrechamente ligados a los mercados mundiales de la energía. El aumento de los precios de la energía debido a la actual crisis geopolítica provocará un aumento del costo de los fertilizantes, el transporte, el riego y la mecanización. Esto creará un efecto cascada en el que los agricultores, especialmente los pequeños, no podrán permitirse los insumos adecuados. En respuesta, podrían reducir las tasas de aplicación de fertilizantes o reducir la superficie de tierra cultivada. El resultado será probablemente menores rendimientos y una reducción de la producción agrícola global.

2. ¿Qué cultivos serán más difíciles de producir?

Los efectos de estas limitaciones no serán uniformes en todos los cultivos. Los cultivos básicos e intensivos en insumos, como el maíz, la soya, el arroz y el trigo, son especialmente vulnerables. Los cultivos de regadío también pueden enfrentarse a costos más elevados debido a las limitaciones de energía y agua. La menor disponibilidad de forraje reducirá indirectamente la productividad del ganado y aumentará el precio de los piensos. Otros cereales básicos como el teff y la cebada, importantes para los sistemas alimentarios del sur global, siguen estando fuertemente restringidos por las limitaciones crónicas en el acceso a los fertilizantes, por lo que sus rendimientos disminuirían.

En cambio, los cultivos resilientes como el mijo, el sorgo y las legumbres están mejor adaptados a condiciones de bajos insumos y a la variabilidad climática, por lo que se verían menos afectados.

3. ¿Qué países dependen más de los fertilizantes y qué significará esto para su capacidad de producir alimentos?

Los países con agricultura de altos insumos, como la India, China, Brasil y partes de Europa, dependen en gran medida de los fertilizantes para mantener sus cosechas.

En África, los países con sistemas agrícolas más intensivos o importantes sectores de cultivos comerciales, como Nigeria, Ghana y Costa de Marfil, están especialmente expuestos a la volatilidad de los precios de los fertilizantes. Por otro lado, los países del Sahel como Níger y Burkina Faso, aunque utilizan menores cantidades de fertilizantes, son muy sensibles al aumento de precios debido a su limitado poder adquisitivo.

Las interrupciones del suministro o el aumento de precios pueden reducir las tasas de aplicación y disminuir la productividad de los cultivos. Para los agricultores, esto significa una reducción de los márgenes y de los ingresos.

4. ¿Cuál es la alternativa a los fertilizantes derivados de combustibles fósiles?

No existe un único sustituto que pueda reemplazar inmediatamente a los fertilizantes sintéticos. La vía realista es una mezcla de amoníaco verde, estiércol, abono orgánico, residuos de cultivos, leguminosas, biofertilizantes, uso preciso de fertilizantes y mayor eficiencia en el uso del nitrógeno. La Gestión Integrada de la Fertilidad del Suelo, ampliamente promovida por CGIAR y sus socios, combina insumos orgánicos e inorgánicos para optimizar la eficiencia y la sostenibilidad.

En África, los esfuerzos para lograr la autosuficiencia en insumos agrícolas, especialmente fertilizantes, han ido ganando impulso. Estas soluciones pueden escalarse, pero requieren inversión en infraestructuras, transferencia de conocimientos y políticas de apoyo para igualar la eficiencia y el alcance de los fertilizantes convencionales.

Las investigaciones demuestran sistemáticamente que los enfoques agroecológicos, como la diversificación de las tierras y los sistemas integrados en los árboles, superan a los sistemas convencionales en cuanto a resiliencia climática, ciclo de nutrientes y salud del suelo. Los ejemplos van desde los cacaocultores peruanos que utilizan enmiendas como bokashi y bioaceites para restaurar la materia orgánica del suelo, hasta los sistemas vietnamitas de cocultivo de arroz y pescado que optimizan el ciclo de nutrientes a la vez que frenan las plagas.

5. ¿Es realmente cierto que necesitamos producir más alimentos?

No necesitamos más alimentos, sino mejores alimentos. En términos absolutos, la producción mundial ya es suficiente en muchos casos, pero es fundamental mejorar la distribución, reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, y mejorar la diversidad de la dieta. La atención debe centrarse en producir alimentos más nutritivos de forma sostenible, garantizando al mismo tiempo un acceso equitativo para todas las poblaciones.


La conclusión: el principal riesgo para nuestros sistemas alimentarios en 2026 no es solo la disponibilidad de alimentos, sino también la resiliencia, la calidad de la dieta y la seguridad nutricional.


 

Oportunidades

Se pueden tomar medidas inmediatas para proteger a los agricultores y a los consumidores

1. ¿Qué respuestas políticas o de inversión son necesarias para mitigar los impactos inmediatos, pero también para prevenir una crisis alimentaria más profunda?

Necesitamos respuestas que hagan dos cosas al mismo tiempo: proteger a las personas de las crisis alimentarias y nutricionales inmediatas e invertir en sistemas alimentarios que reduzcan los riesgos futuros de inestabilidad.

Corto plazo

  • Aprovechar los sistemas internacionales para estabilizar los flujos esenciales a la vez que se amplía inmediatamente la producción de alternativas locales dentro de las redes nacionales de distribución.
  • Priorizar la asignación de fondos de emergencia para dar a los agricultores acceso en un plazo determinado a semillas, fertilizantes, combustible, agua, crédito y transporte, especialmente en lugares en los que la interrupción de las cadenas de suministro o la inseguridad están afectando a las decisiones de siembra.
  • Los hogares necesitan transferencias monetarias o alimentarias específicas, apoyo nutricional para los niños y las mujeres embarazadas y lactantes, y medidas que mantengan asequibles los alimentos nutritivos. Invertir en protección social selectiva, comedores escolares, bonos alimentarios y apoyo temporal para los hogares con bajos ingresos.

Medio plazo

  • Es importante señalar que los subsidios o la asistencia alimentaria mal diseñados pueden, de manera no intencionada, profundizar las desigualdades, alimentar agravios o reforzar la exclusión.
  • Reorientar las subvenciones a los insumos agrícolas que actualmente se destinan a fertilizantes sintéticos y combustibles hacia insumos ecológicos, biofertilizantes y fuentes de energía renovables.
  • Reducir las barreras estructurales que limitan la adopción por parte de los agricultores de la agroecología, la agricultura regenerativa y los enfoques positivos para la naturaleza, como la inseguridad en la tenencia de la tierra.
  • Utilizar los comedores escolares, los hospitales, los comedores públicos y los programas sociales para crear una demanda estable de alimentos nutritivos y, al mismo tiempo, apoyar a los productores y comerciantes locales.

A largo plazo

  • Las inversiones deben centrarse en los cimientos de sistemas alimentarios resilientes y sensibles a la paz: sistemas locales de semillas, salud del suelo, gestión del agua, almacenamiento, carreteras rurales, procesamiento local, servicios climáticos, sistemas de información de mercado, energías renovables, protección social y acción anticipatoria. Estas inversiones reducen la dependencia de proveedores únicos, largas cadenas de suministro e importaciones de emergencia, al tiempo que crean empleos locales, estabilizan los medios de vida y refuerzan la confianza entre comunidades, mercados e instituciones.
  • Integrar formalmente la agroecología y las prácticas regenerativas en los sistemas nacionales de investigación y extensión agrícola (NARES). Esto incluye incentivar la inversión privada y desarrollar el conocimiento científico para construir un futuro alimentario soberano y resiliente.
  • Adoptar un marco de evaluación que evalúe e integre los beneficios sociales y medioambientales de la agroecología, la agricultura regenerativa y los enfoques positivos para la naturaleza para alinear mejor las decisiones privadas y la lógica de las políticas públicas con los objetivos sociales a largo plazo de seguridad alimentaria, resiliencia y sostenibilidad.

En definitiva, la prioridad no es solo "responder a las crisis alimentarias", sino invertir en los sistemas alimentarios como infraestructuras de paz.


 

2. ¿Qué enfoques efectivos ya se están aplicando en el mundo?
  • La acción anticipatoria es un buen ejemplo. En lugar de esperar a que la crisis alcance su punto máximo, los gobiernos y sus socios utilizan la información sobre el clima, la seguridad alimentaria y los riesgos de conflicto para actuar con antelación, antes de que los hogares vendan sus bienes, reduzcan sus comidas, retiren a sus hijos de la escuela o emigren en situaciones de emergencia. De este modo, se protegen vidas y medios de subsistencia al tiempo que se reducen las presiones sociales y económicas que pueden alimentar la inestabilidad.
  • Los bancos de semillas comunitarios ayudan a los agricultores a acceder a semillas adaptadas a su entorno local, protegen la diversidad de los cultivos y se recuperan más rápidamente tras las crisis climáticas o los conflictos. En entornos frágiles, también generan espacios para la cooperación, la gestión colectiva de recursos y la resolución de problemas locales, especialmente cuando se diseñan de forma inclusiva y sensible a los conflictos.
  • Las aldeas climáticamente inteligentes son otro modelo que la Alianza ha desarrollado en y para entornos frágiles y afectados por conflictos. Combinan la agricultura sostenible adaptada al clima, la planificación de la adaptación local, la focalización sensible al conflicto, la gobernanza inclusiva y los beneficios colaterales de la paz. En la práctica, esto significa apoyar a las comunidades para que identifiquen los riesgos climáticos; pongan a prueba soluciones adecuadas a nivel local; gestionen la tierra y los recursos hídricos de forma más justa; y garanticen que las mujeres, los jóvenes, las personas desplazadas y los grupos marginados se beneficien de la innovación.
  • Otros enfoques eficaces incluyen la adquisición local para la alimentación escolar y la asistencia humanitaria, el apoyo a los mercados territoriales, los sistemas de semillas dirigidos por los agricultores, los sistemas digitales de alerta temprana y los paquetes integrados que combinan la asistencia alimentaria, la nutrición, el agua, los medios de vida y la protección social.

La transformación de los sistemas alimentarios es más importante que nunca

1. ¿Deberíamos cambiar lo que cultivamos?

Sí, es fundamental cambiar hacia sistemas diversificados y resilientes al clima. Esto significa cultivar más agrobiodiversidad: mijo, legumbres, frutas, hortalizas, frutos secos, semillas, raíces y tubérculos, variedades locales y otras especies olvidadas e infrautilizadas adaptadas a los sistemas de producción locales. También significa adoptar prácticas agroecológicas y agroforestales que mejoren la salud del suelo, reduzcan la dependencia de los insumos y mejoren la diversidad de la dieta.

La ganadería, en particular los sistemas ganaderos, debería cambiar hacia modelos de producción más diversificados e integrados, incluyendo forrajes mejorados, mezclas de gramíneas y leguminosas, sistemas silvopastoriles y una mayor integración entre cultivos y ganado. Estos enfoques pueden aumentar la productividad y la eficiencia alimentaria, al tiempo que reducen la dependencia de insumos externos como los fertilizantes sintéticos y los piensos. Al mismo tiempo, reducen el impacto medioambiental, distribuyen el riesgo y refuerzan la resiliencia ante las crisis climáticas y del mercado.

2. ¿Es cierto que el enfoque local (hacia la autosuficiencia del país o de la comunidad) aumentaría la seguridad alimentaria de los países?

Ir a lo local es parte de la respuesta, pero no es toda la respuesta. Si "local" significa autosuficiencia total o cierre de fronteras, en realidad puede aumentar el riesgo. Ningún país o comunidad puede protegerse de todas las crisis por sí solo. La sequía, los conflictos, las malas cosechas o las crisis del mercado pueden hacer peligrosa la autosuficiencia total.

Pero si "local" significa fortalecer la capacidad local y regional, entonces sí, es esencial. Los países y las comunidades necesitan reforzar la producción y compras locales, los mercados territoriales, el almacenamiento comunitario, la transformación y el comercio regionales, y la diversificación de las fuentes de importación. De este modo, se reduce la exposición a las crisis de suministro a distancia y se mantiene más valor en las economías locales.

El objetivo debería ser una interdependencia diversificada: suficiente comercio para amortiguar los choques locales, pero también suficiente capacidad local y regional para evitar la dependencia excesiva de cadenas de suministro distantes, insumos intensivos en combustibles fósiles y un pequeño número de actores corporativos dominantes.

3. Si dejáramos de intentar preservar el sistema alimentario actual y, en su lugar, diseñáramos para el 2050, ¿qué construiríamos de forma diferente a partir de hoy?

Construiríamos en torno a la resiliencia, la nutrición, la equidad, los límites ecológicos y la paz. Diseñaríamos sistemas alimentarios que funcionen en un mundo de crisis más frecuentes. En lugar de depender de cadenas de suministro únicas, invertiríamos en el almacenamiento y el procesamiento local, y emplearíamos sistemas de alerta temprana para poner en marcha acciones tempranas.

Priorizaríamos la nutrición sobre el rendimiento, invertiríamos en cultivos diversos y resilientes al clima, localizaríamos las cadenas de valor y digitalizaríamos los sistemas de suministro en pro de la transparencia. Las políticas recompensarían la sostenibilidad, minimizarían la explotación de los recursos naturales, reducirían los residuos y apoyarían a los agricultores como administradores de los ecosistemas, no solo como productores. Garantizaríamos que las mujeres, los jóvenes, las personas desplazadas y las comunidades marginadas formen parte de la toma de decisiones.


Un sistema alimentario preparado para 2050 sería aquel capaz de alimentar a las personas, proteger la naturaleza, mantener los medios de vida y reducir los riesgos que convierten las crisis climáticas y alimentarias en conflictos.


 

Nuestros expertos

Las respuestas de este artículo recogen las perspectivas de los científicos que trabajan en la intersección de la seguridad alimentaria, la salud y la resiliencia. Han sido ligeramente editadas en pro de la extensión y la claridad, y no reflejan necesariamente las opiniones de toda la Alianza o de todos los colaboradores.

Jai Rana

Senior Scientist and Country Representative for India