Blog Las aldeas climáticamente inteligentes transforman el paisaje agrícola del Sahel

Climate-smart villages transforming the Sahel’s agricultural landscape

En una región acosada por las sequías, la degradación del suelo y la irregularidad de las precipitaciones, el proyecto TARSPro ha creado aldeas climáticamente inteligentes en cinco países de África Occidental: Benín, Burkina Faso, Malí, Níger y Chad. Estas aldeas son centros de colaboración donde agricultores, investigadores e instituciones locales trabajan juntos para probar, adaptar y ampliar las prácticas agrícolas climáticamente inteligentes.

A través de un enfoque participativo, el proyecto mejora el acceso a las semillas resistentes a la sequía, los servicios climáticos y las infraestructuras de riego. También promueve la participación activa de mujeres y jóvenes, garantizando una adopción más amplia de las innovaciones. Al combinar la investigación científica y los conocimientos locales, TARSPro refuerza la seguridad alimentaria y allana el camino hacia un modelo agrícola más sostenible y resistente en la región del Sahel.

El reto climático en el Sahel

África Occidental, y en particular la zona saheliana, se enfrenta a condiciones climáticas cada vez más extremas: sequías repetidas, precipitaciones erráticas y rápida degradación del suelo. En una región donde el 80% de la población depende de la agricultura, estas perturbaciones climáticas debilitan a las comunidades rurales y aumentan el riesgo de inseguridad alimentaria.

Para hacer frente a esta crisis, se puso en marcha el proyecto TARSPro (Technologies and Agricultural Innovations for Enhancing the Resilience of Production Systems and Family Farms in West and Central Africa). Financiada por Cooperación Suiza y ejecutada por el CORAF en Benín, Burkina Faso, Malí, Níger y Chad, en colaboración con instituciones nacionales de investigación agraria (IER, INRAB, ITRAD, INRAN, INERA), esta iniciativa despliega soluciones agrícolas climáticamente inteligentes con el apoyo técnico de la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

En el centro de este enfoque se encuentran las Aldeas Climáticamente Inteligentes (CSV, por sus siglas en inglés), donde agricultores, expertos e instituciones colaboran para probar, adaptar y difundir tecnologías y prácticas agrícolas innovadoras.

"La innovación agrícola ya no es un lujo sino una necesidad para que nuestras comunidades se adapten a la variabilidad climática", afirma el Dr. Mathieu Ouédraogo, Coordinador de Asistencia Técnica del proyecto en el CIAT.

Hay mucho en juego. TARSPro pretende llegar a 2.000.000 de agricultores (al menos la mitad de ellos mujeres y el 60% jóvenes) y a más de 10 millones de beneficiarios indirectos en los cinco países objetivo. Con una duración prevista de 12 años (divididos en tres fases de cuatro años), el proyecto no es sólo un experimento, sino un plan de acción a largo plazo para transformar la agricultura saheliana.

Climate-smart villages transforming the Sahel’s agricultural landscape - Image 1

TARSPro: por un Sahel más verde

El núcleo del proyecto: Aldeas Climáticamente Inteligentes (CSV)

Estas aldeas funcionan como laboratorios al aire libre, donde se aplican soluciones innovadoras para abordar los retos climáticos. Los agricultores reciben formación sobre semillas tolerantes a la sequía, técnicas de conservación del agua y producción de compost orgánico. Al mismo tiempo, los investigadores recogen continuamente información sobre el terreno para perfeccionar y mejorar las soluciones propuestas.

A través de un enfoque integrador, TARSPro implica activamente a mujeres y jóvenes, que son a la vez vulnerables y actores clave en la transformación agrícola. A través de grupos de debate, formación en gestión de infraestructuras y desarrollo de cooperativas, estos grupos participan plenamente en la toma de decisiones.

Resultados concretos: cinco países, cinco modelos de innovación

Malí: anticiparse a la variabilidad climática con previsiones meteorológicas

En Malí, la imprevisibilidad de las lluvias es un gran problema. En la aldea de Sabénébougou, los boletines meteorológicos participativos proporcionan ahora a los agricultores información climática personalizada para decidir cuándo sembrar, elegir la variedad de semilla adecuada y ajustar sus estrategias de cosecha en caso de retraso de las lluvias. Este sistema reduce las pérdidas de cosechas y estabiliza los rendimientos, al tiempo que sensibiliza sobre la gestión de los riesgos climáticos.

Níger: garantizar la disponibilidad de alimentos para el ganado

En el Sahel, la ganadería desempeña un papel crucial en las economías rurales, pero las sequías crónicas amenazan la disponibilidad de pastos. En Kiéché, TARSPro ha introducido cultivos forrajeros resistentes a la sequía y ha formado a los ganaderos en la gestión sostenible del forraje, garantizando unos ingresos estables y reduciendo las pérdidas relacionadas con la sequía.

Burkina Faso: un "supermercado" de innovación agrícola en Ouda

En Burkina Faso, la aldea de Ouda, climáticamente inteligente, encarna el enfoque TARSPro. Los agricultores prueban semillas tolerantes a la sequía, sistemas de riego y técnicas de gestión del suelo. Un proceso de selección participativo garantiza que sólo las soluciones más eficaces sean aplicadas por los agricultores.

Chad: garantizar el acceso al agua

En Chad, la escasez de agua sigue siendo un gran obstáculo para el desarrollo agrícola. TARSPro apoya la construcción de diques, cuencas de recogida de agua de lluvia y sistemas de riego alimentados por energía solar. Estas infraestructuras almacenan agua durante los periodos lluviosos y la redistribuyen durante las estaciones secas, reduciendo la vulnerabilidad climática. Además, algunas prácticas agroecológicas, como las técnicas mejoradas de Zaï y el acolchado, ayudan a retener la humedad del suelo.

Benín: agroecología y servicios climáticos

En el norte de Benín, el pueblo climáticamente inteligente de Worogui-Goura destaca por su enfoque agroecológico: compostaje orgánico, biofertilizantes y diversificación de cultivos. Los agricultores también se basan en las previsiones meteorológicas estacionales para planificar con precisión sus periodos de siembra. Esta sinergia entre los conocimientos tradicionales y la ciencia del clima mejora la resiliencia y garantiza unas prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente.

Climate-smart villages transforming the Sahel’s agricultural landscape - Image 2

Superar los retos: El enfoque participativo de TARSPro

  • El establecimiento de aldeas climáticamente inteligentes no está exento de desafíos. Muchas comunidades se enfrentan a barreras como el acceso limitado a insumos, la escasez de agua y los elevados costos de inversión iniciales. Para hacer frente a estas barreras, TARSPro y la Alianza de Bioversity International y CIAT han adoptado una metodología participativa paso a paso:
  • Codiseño con las comunidades: Desde la selección de la innovación hasta su aplicación, los agricultores, los líderes tradicionales y los grupos de mujeres y jóvenes participan activamente en la toma de decisiones.
  • Estrategia integrada y flexible: El acceso a semillas resilientes se combina con servicios climáticos, formación técnica y apoyo financiero (microcréditos, grupos de ahorro) para eliminar múltiples barreras simultáneamente.
  • Desarrollo de capacidades: La formación específica permite a las comunidades mantener las infraestructuras (bombas, cuencas) y realizar sus propios experimentos agrícolas (escuelas de campo para agricultores).

"Cada reto es una oportunidad para aprender y adaptarse", afirma el Dr. Mathieu Ouédraogo, reflejando la filosofía de investigación-acción del proyecto.

Este enfoque adaptativo garantiza que las aldeas climáticamente inteligentes mejoren continuamente sobre la base de la experiencia, ofreciendo un modelo replicable para otras regiones del Sahel que se enfrentan a limitaciones similares.

Hacia una nueva era de resiliencia agrícola

En pocos años, TARSPro ha demostrado que la agricultura saheliana puede adaptarse a los retos climáticos al tiempo que impulsa la transformación económica y social. Entre sus principales logros figuran:

  • Mayor seguridad alimentaria: La diversificación de cultivos y la anticipación a la sequía reducen las pérdidas de cosechas y estabilizan los ingresos agrícolas.
  • Empoderamiento de las mujeres y los jóvenes: Los grupos anteriormente marginados desempeñan ahora un papel clave en la transformación agrícola, con una participación creciente en la formación y en las cooperativas.
  • Fortalecimiento de la colaboración regional: El proyecto fomenta el diálogo entre centros de investigación, comunidades locales y gobiernos, creando una red de intercambio de conocimientos más allá de las fronteras nacionales.
  • Influencia en las políticas públicas: Inspirados por los resultados de TARSPro, varios gobiernos están integrando la adaptación al clima y la agroecología en las estrategias nacionales de desarrollo rural.

"Estamos asistiendo a un cambio de paradigma: las tecnologías ya no se limitan a las estanterías de los laboratorios, sino que se están arraigando en los campos de los agricultores", reflexiona el Dr. Mathieu Ouédraogo.

TARSPro no es sólo un proyecto, es un movimiento a largo plazo basado en la convicción de que la combinación de los conocimientos locales con la experiencia científica permitirá al Sahel desarrollar una agricultura resistente al clima para las generaciones futuras.