From the Field Juventud e innovación: cómo el relevo generacional está transformando el cacao en la Amazonía

En San José del Fragua, Caquetá, Colombia, agricultores y jóvenes de ASOACASAN están innovando en el cultivo de cacao a través de la agroforestería y las iniciativas sociales, asegurando la sostenibilidad y la renovación generacional en medio de la creciente demanda mundial.

La creciente demanda mundial de productos de la Amazonía, como el cacao, ha suscitado debates sobre cómo abordar desafíos técnicos como el envejecimiento de las plantaciones, la fertilización inadecuada, las prácticas irregulares de cultivo y la alta incidencia de plagas y enfermedades, para impulsar la producción en regiones del sur de Colombia como el municipio de San José del Fragua, en el departamento del Caquetá. Desde 2016, tras la firma y puesta en marcha del acuerdo de paz, este territorio andino-amazónico se ha erigido como el primer productor de cacao del departamento.

Junto con estas preocupaciones sobre la producción, surge otra pregunta crítica: ¿quién producirá el cacao del futuro? La población rural colombiana está envejeciendo, y los jóvenes se alejan cada vez más de la agricultura, a menudo en busca de mejores oportunidades de vida y educación que las disponibles en las zonas rurales. Estas condiciones, sumadas a la pobreza y a las desigualdades sociales persistentes, con frecuencia empujan a los jóvenes hacia los centros urbanos o hacia las economías ilícitas.

A través de esfuerzos colectivos e intergeneracionales para posicionar el cacao en los mercados nacionales e internacionales por su sostenibilidad ambiental y social, la Asociación Agrícola Orgánica de Cacaoteros del Municipio de San José del Fragua (ASOACASAN) ha liderado una serie de innovaciones productivas y sociales. Estas iniciativas abordan dos objetivos clave: en primer lugar, la conservación del medio ambiente a través de la producción de cacao orgánico bajo sistemas agroforestales; y en segundo lugar, el relevo generacional mediante la participación activa de niños y jóvenes en las actividades de producción de cacao.

En este contexto, a través de la iniciativa Low Emission Food Systems y el programa de ciencia Climate Action de CGIAR, se realizó un análisis sobre las dinámicas de participación juvenil e integración generacional en 28 familias productoras de cacao afiliadas a ASOACASAN. El estudio se enfocó en identificar la participación de las diferentes generaciones (particularmente los jóvenes) en las innovaciones emergentes en el cultivo de cacao dentro de marcos colectivos. La recolección de datos se realizó mediante entrevistas a jefes de familia y jóvenes involucrados en la producción de cacao en el municipio de San José del Fragua, Caquetá, Colombia. Adicionalmente, se visitaron 12 fincas para identificar y documentar las innovaciones lideradas por los agricultores locales.

Entrevistas con jefes de hogar y jóvenes dedicados a la producción de cacao en San José del Fragua, Caquetá. Foto: AP Bernal.

Los resultados muestran que el cacao en San José del Fragua es cultivado principalmente por familias de mayor edad, con limitadas oportunidades de relevo generacional. A pesar de las diferencias generacionales entre las familias involucradas en la producción de cacao, es evidente que todos los hogares participantes están involucrados en procesos de innovación, creando o adaptando prácticas de manejo del cacao y rediseñando sus sistemas para hacer frente a los desafíos que afectan la productividad. Estos esfuerzos también reflejan un cambio colectivo hacia la producción orgánica de cacao.

Así, las generaciones adultas y mayores son las principales responsables de producir cacao de manera sostenible (sistemas agroforestales y prácticas de producción orgánica), con el apoyo técnico de los jóvenes rurales que forman parte de ASOACASAN y organizados bajo el Colectivo de Jóvenes Cacaoteros Rafael Olarte. Más allá de los conocimientos que los jóvenes aportan a la innovación colectiva (particularmente en la producción de cacao orgánico), también participan en actividades relacionadas con la creación de bioinsumos, la comercialización y el procesamiento. Además, lideran innovaciones sociales como el desarrollo de la escuela "Cacaoteritos", una iniciativa que busca involucrar a niños y jóvenes en el mundo del cacao a través de estrategias educativas centradas en su cultivo. Este esfuerzo busca fomentar el amor y el sentido de pertenencia por la vida rural, asegurando la continuidad del cultivo del cacao a través de las generaciones.

Escuela "Cacaoteritos", una iniciativa destinada a involucrar a niños y jóvenes en el mundo del cacao. Foto: AP Bernal.

En San José del Fragua, el cacao es más que un cultivo, es un vínculo entre generaciones. La colaboración intergeneracional garantiza que se compartan conocimientos, prácticas y valores, al tiempo que las innovaciones mantienen al sector competitivo y sostenible. La renovación generacional debe verse como un proceso de complementariedad: cada generación aporta sus propias capacidades, experiencias y perspectivas para garantizar el bienestar de las familias de agricultores actuales y futuras. Este proceso, basado en las realidades locales y generacionales, y en las condiciones territoriales, es esencial para la resiliencia y la sostenibilidad tanto de los medios de vida como de los ecosistemas.

*Angie Paola Bernal Nuñez es estudiante de maestría de la Universidad Javeriana. Blog basado en investigaciones realizadas gracias a la iniciativa Low Emission Food Systems de CGIAR (Mitigate+), y al programa de ciencia de CGIAR Climate Action, bajo la supervisión de Luz Ángela Rodríguez, profesora asistente de la Pontificia Universidad Javeriana, y con el apoyo de Martha Vanegas Cubillos, investigadora asociada sénior de la Alianza. Editado por José Luis Urrea-Benítez, especialista en comunicación científica de la Alianza. El acceso completo a la investigación en español puede solicitarse directamente al autor.