Blog Estrategias de conservación de suelos en agroecosistemas amazónicos: Un enfoque etnoecológico
En las estribaciones amazónicas del Caquetá, los investigadores estudiaron las estrategias de conservación del suelo de los campesinos para entender cómo el conocimiento local y los factores socioecológicos impulsan prácticas sostenibles en medio de los desafíos climáticos y de uso de la tierra.
El suelo desempeña un papel fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, capturar carbono y evitar la contaminación de las fuentes de agua. Las estrategias de conservación son cada vez más urgentes para mantener estas funciones cruciales. Los suelos de la región amazónica presentan condiciones difíciles para la agricultura, como una baja fertilidad y una elevada acidez. A pesar de ello, las comunidades amazónicas han confiado durante siglos en estas prácticas para mantener la producción de alimentos y sus medios de vida.
En las últimas décadas, sin embargo, el piedemonte amazónico ha experimentado una serie de transformaciones sociales, como la colonización, el conflicto armado, la deforestación impulsada por la expansión de la frontera agrícola y los cultivos de uso ilícito, y el establecimiento de tierras de pastoreo para el ganado. Sin embargo, gracias a los esfuerzos locales, nacionales e internacionales orientados a la adaptación al cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la sustitución de cultivos de uso ilícito, actualmente muchos productores se están alejando de las prácticas de producción extensiva y empiezan a implementar estrategias enfocadas en la conservación de suelos y la restauración de ecosistemas.
Apoyada por el Programa Científico Acción Climática de CGIAR y la Iniciativa de CGIAR sobre Sistemas Alimentarios de Bajas Emisiones, nuestra investigación tuvo como objetivo explorar las estrategias de conservación y manejo del suelo implementadas regularmente por los agricultores del piedemonte amazónico en el departamento de Caquetá, sur de Colombia. El estudio adoptó una perspectiva compleja y holística para examinar los factores clave que influyen en las decisiones de los agricultores a la hora de adoptar prácticas de conservación del suelo.
Belén de los Andaquíes, Caquetá, Colombia. Fotos: María Bedoya.
Basándonos en los principios de la etnoecología (el estudio de cómo las personas entienden los ecosistemas que les rodean y sus relaciones con el medio ambiente circundante), analizamos las interacciones entre los seres humanos y la naturaleza a través de interpretaciones, representaciones, usos y prácticas de gestión. Este enfoque incluía variables como los sistemas de creencias, los conocimientos locales, las prácticas y el contexto socioeconómico más amplio. El estudio combinó la recopilación de datos cualitativos y cuantitativos durante el trabajo de campo y abarcó entrevistas, evaluaciones de conocimientos y cartografías de redes de asociatividad. Paralelamente, los datos cuantitativos sobre el uso de la tierra, las características del suelo y las fuentes secundarias sirvieron de apoyo a los análisis estadísticos y paisajísticos.
Nos concentramos en los municipios de Belén de los Andaquíes y La Montañita, suroccidente del Caquetá. Allí, los productores se dedican a diversas actividades productivas y estrategias de generación de ingresos, con la producción de cacao orgánico como un elemento común. La mayoría están afiliados a organizaciones o cooperativas, que facilitan el acceso a proyectos, beneficios, redes de mercado y apoyo institucional. Se realizaron visitas a fincas para realizar entrevistas, recolectar muestras de lombrices (utilizadas como bioindicadores de la calidad del suelo) y rastrear coordenadas geográficas para evaluar la conectividad ecológica de cada finca con los principales corredores ambientales de la región.
Fotos de trabajo de campo: María Bedoya, Ricardo Bedoya - La Montañita, Caquetá, Colombia.
¿Cuáles son nuestros puntos fuertes?
En cuanto a las características biofísicas, las muestras confirmaron que los suelos son mayoritariamente arcillosos, con baja fertilidad y fuerte acidez, y con alta saturación de aluminio. La presencia de lombrices de tierra (como indicador de fertilidad) era heterogénea: en algunas zonas bajas se daban mejores condiciones. Por otro lado, más de la mitad de las fincas mostraban una conectividad ecológica alta o muy alta con los bosques circundantes.
Respecto al contexto socioecológico, observamos que la mayoría de los productores son propietarios de sus tierras y las gestionan con sus familias. Las fuentes de ingresos son diversas: algunos venden productos crudos (cacao, ganado), otros venden productos procesados (chocolate, productos a base de miel), con ventas tanto a nivel local como de exportación. Hay una fuerte asociatividad: formar parte de organizaciones (por ejemplo, Agrosolidaria, Asproabelén) les ayudó a acceder a asistencia técnica, proyectos y mercados, esenciales para implementar estrategias de conservación del suelo y la biodiversidad.
La mayoría de los productores aplican estrategias de gestión y conservación del suelo para pasar de alternativas agroecológicas convencionales a otras más sostenibles. Las prácticas clave incluyen el uso de fertilizantes orgánicos elaborados en la finca; la aplicación de cal para neutralizar la acidez natural del suelo; el mantenimiento de la cubierta del suelo mediante podas y residuos forestales para retener la humedad y los nutrientes; la adopción de sistemas agroforestales; y el uso limitado de productos químicos, con énfasis en el control natural de plagas.
Los conocimientos agrícolas locales son profundos en lo que respecta a la conservación del suelo, la fertilidad y la gestión del agua. Hay menos conocimientos sobre el papel de los microorganismos y la mesofauna en el suelo. Estos conocimientos proceden de la experiencia empírica, la observación y los programas de capacitación. Sin embargo, no existe una correlación directa entre conocimientos profundos y mejores prácticas. Factores como los recursos económicos, el tamaño de la tierra, el estado del suelo y el acceso a redes de apoyo influyen en la toma de decisiones.
Incluso sin conocimientos técnicos profundos, algunas prácticas benefician la salud del suelo por lógica empírica o por costumbre.
En general, observamos que estos productores avanzan hacia sistemas de producción resistentes y sostenibles, adaptándose a condiciones ecológicas difíciles. Sus prácticas están determinadas no sólo por los conocimientos, sino también por los contextos sociales, económicos y medioambientales y los sistemas de apoyo comunitarios. A través de intercambios de experiencias, programas de formación y educación, la formación de asociaciones comunitarias y la ampliación de las redes de mercado, la mayoría de los productores han accedido a conocimientos y prácticas que promueven la conservación del medio ambiente, al tiempo que garantizan oportunidades de ingresos rentables mediante la producción, transformación y comercialización de productos ecológicos, como chocolate Andaki.
Factores como la presencia institucional (tanto gubernamental como no gubernamental), los conflictos sociales internos, el contexto sociopolítico y el grado de organización de la comunidad pueden influir significativamente en la adopción de estrategias de mitigación del cambio climático, adaptación y preservación de los ecosistemas. Tener en cuenta estos factores a la hora de diseñar estrategias específicas para cada contexto puede aumentar enormemente su eficacia e impacto social. Por este motivo, las investigaciones de esta naturaleza pueden fundamentar la toma de decisiones y orientar el desarrollo de estrategias medioambientales, como los programas de capacitación, los proyectos de restauración o conservación de ecosistemas, las iniciativas sobre cambio climático y la implantación de modelos empresariales bioeconómicos a escala local. Es especialmente recomendable para contextos socioecológicamente diversos y complejos como la Amazonía colombiana y otros territorios del Sur Global.
*María Alejandra Bedoya Lancheros es ecóloga de la Universidad Javeriana. Este blog está basado en investigaciones realizadas gracias a la iniciativa Sistemas Alimentarios de Bajas Emisiones de CGIAR (Mitigar+), y al Programa Científico de Acción Climática de CGIAR, bajo la dirección de Neidy Lorena Clavijo y la supervisión de Luz Ángela Rodríguez, Profesores Asistentes de la Pontificia Universidad Javeriana, y con el apoyo de Martha Vanegas Cubillos, Investigadora Asociada Senior de la Alianza. Fue editado por José Luis Urrea-Benítez, Especialista en Comunicación Científica de la Alianza. Fotografía de la portada: Flickr/ Diego Lizcano (CC BY-NC-ND)
Si estás interesado en leer la investigación completa, puedes ponerte en contacto con la autora a través del correo electrónico: [email protected] para obtener el documento completo.