Blog El sabor de la tierra ancestral entre la tradición y la creatividad de las nuevas generaciones: Kolla Raymi en Cumbal
Al suroccidente del departamento de Nariño, en Colombia, muy cerca del Ecuador, existe un territorio que lleva el nombre de su volcán guardián, se trata del municipio de Cumbal. Esta región de alta montaña se retrata en paisajes con finos pinceles que salvaguardan la memoria de los Pastos en murales de colores. Sus pobladores indígenas, desde su cosmovisión ancestral, conmemoran cada 21 de septiembre el equinoccio que anuncia y honra la fertilidad de la mujer como dadora de vida, la Pachamama (Madre Tierra) y la Killa Mama (Madre Luna), en una fiesta llamada Kolla Raymi.
Durante esta festividad, los agricultores tradicionales o shagreros y la tierra que acoge las semillas para proveer los alimentos, alzan la voz entre papas nativas, ocas, ollucos y majuas, con sonidos que se escuchan tan alto como las montañas andinas, para no quedar en el olvido. Pues, la creciente adopción de la actividad ganadera-láctea ha empezado a desplazar esta agricultura ancestral con el fin de incrementar el cultivo de pastos, contribuyendo a la pérdida paulatina de la biodiversidad nativa del territorio.
Por lo anterior, entidades como el Centro Internacional de la Papa (CIP), la Alianza Bioversity International y el Centro Internacional de la Agricultura Tropical (CIAT) de la mano de la red de bancos de semillas liderados por la casa Yar Pue Cumbe, avanzan para rescatar variedades nativas, conservar los ecosistemas y fomentar la implementación de estrategias sostenibles para el sector agropecuario, en el resguardo indígena del Gran Cumbal.
Kolla Raymi - Feria Payacuando en la plaza de Cumbal, 20 de Septiembre de 2026. Fotos: Emilio Jumbo/ CIP.
Muestra de papas y majuas nativas para la venta (izq.), productos de haba tostada con panela y mote (cen.) y variedad de productos cultivada en Cumbal (der.)
Entre el olvido y la recuperación de los alimentos nativos
Aún queda un largo camino por recorrer. Esto se evidencia al visitar las plazas de mercado de Ipiales y Cumbal, donde es notoria la pérdida de protagonismo de las especies nativas hoy subutilizadas y olvidadas (NUS por sus siglas en inglés). Dada la dificultad de encontrar un mercado receptivo o diferencial, parte de la producción se destina al autoconsumo. Otra parte de estos alimentos se dirige a nichos que conservan la tradición del trueque, o a compradores locales que identifican a quienes producen y venden el fruto de los cultivos tradicionales.
Ahora bien, aunque la preferencia por adquirir alimentos en el comercio ha desplazado la siembra tradicional, el reciente acompañamiento institucional respalda a la comunidad; entre ellos, guardianes de semilla, mujeres indígenas, guaguas y jóvenes, para rescatar los huertos familiares. Por esta razón, el Kolla Raymi representa una oportunidad para repensar en la soberanía alimentaria y la sostenibilidad ambiental del territorio.
El Kolla Raymi
Este año (2026), esta fiesta de la luna que adoptó el nombre de “Payacuando, sabores y saberes” se vivió en un gran encuentro comunitario en la plaza central, donde los y las shagreras y los emprendedores levantaron carpas con diversos productos. De esta forma, compartieron e intercambiaron el fruto de su trabajo y continuaron cimentando su preservación cultural a través de la gastronomía.
Quienes cultivan shagras madrugaron con sus costales y canastillas llenas de tubérculos, entre los que se resaltan las papas guatas y chauchas, ocas y majuas —ejemplo de alimentos ausentes en el mercado tradicional—, además de habas y maíces blancos, amarillos y rojos. Asimismo, se encontraban subproductos como harina de oca, snacks de papas nativas, dulce de calabaza, y habas tostadas con miel, chocolate y otros aderezos. En resumen, una verdadera demostración de la herencia culinaria de un pueblo.
Kolla Raymi - Feria Payacuando en la plaza de Cumbal, 20 de Septiembre de 2026. Fotos: Emilio Jumbo/ CIP.
Venta de papas nativas para consumo y semilla (izq.), envueltos y tamales, platos típicos de la zona (cen.), muestra de majuas (der. sup.), dulce de calabaza artesanal (der. inf.)
Entre la diversidad de alimentos de la feria, se destaca el papel central del maíz: alimento base presente desde el espeso champús (conocido como manjar de dioses) y la poleada tradicional, hasta los tamales y la sopa de locro. A esto se suman preparaciones como el nutritivo Aco —una mezcla de cereales andinos tostados y molidos con panela— y las tradicionales ensaladas de verduras de hojas verdes (de nabo).
El eco de la festividad en la aulas
Con la misma actitud de resiliencia para preservar las tradiciones de Cumbal, el legado del Kolla Raymi busca permear a las nuevas generaciones desde las aulas. Así, en una conmemoración similar, a pocos kilómetros en la vereda Cuetial, los estudiantes, padres de familia y docentes del colegio Sagrado Corazón de Jesús —una de las instituciones vinculadas a la red de bancos de semillas — vivieron su propia festividad con la feria escolar Micuy Yachay. Alrededor de una Payacua (mándala) construida con granos básicos, se dio paso a una apuesta pedagógica de soberanía alimentaria y a un concurso de ideas de alimentos innovadores ¡en el que todos fueron ganadores!
Con danzas tradicionales representadas por niños de primaria, y un ritual de armonización liderado por jóvenes de grados superiores, la comunidad educativa dio gracias a Dios por la tierra que se alista con la lluvia para ser fecundada. Luego, los estudiantes de cada grado, junto con sus progenitores, se prepararon para el concurso de emprendimientos gastronómicos con productos elaborados a partir de maíz, quinua, bayas de clima frío y papa. Esta última, cultivada en monocultivo, pero también en pequeños huertos que tratan de salvaguardar la biodiversidad local. De acuerdo con Navarrete –Cruz y Vernooy (2025) se han identificado al menos 138 variedades de papas entre chauchas y guatas en este territorio.
Kolla Raymi - Feria Micuy Yachay en la Institución Educativa Agroecológica Sagrado Corazón de Jesús, Cumbal, 21 Septiembre de 2026. Fotos: Emilio Jumbo.
Feria de emprendimientos por parte de las y los estudiantes de diversos Institutos Educativos de Cumbal. Se presentaron productos innovadores a base de productos nativos y de las shagras de la comunidad. En este caso, tortas con almidón de papa.
Kolla Raymi - Feria Micuy Yachay, Institución Educativa Agroecológica Sagrado Corazón de Jesús, Cumbal, 21 Septiembre de 2026. Fotos: Emilio Jumbo
Diversidad de productos innovadores presentados en la feria de emprendimientos. entre algunos se puede observer mermeladas y dulces de uchuva (izq. superior), snakcs de majuas en hojuelas (izq. inf.), helados de curuba(cent. inf.) y pasteles de almidon de papa (der.)
"Desde una semilla escondida en la tierra hasta llegar a nuestros platos, la papa recorre un largo camino. Es un tesoro que nace en silencio bajo el suelo y que, al llegar a nuestra mesa, nos recuerda el valor de la agricultura, la naturaleza y las familias campesinas de Nariño" (Alumna del Sagrado Corazón de Jesús, 2026)
El resultado, una minga de conocimientos y un banquete de tradiciones que permitió aflorar la innovación con productos como: galletas y café de arveja, torta de brócoli, mermeladas de mortiño y de uchuvas, dulces de chilacuán, de oca, y de olluco, queso con mora (o queso de mora), yogurt con quinua y fresas, helados de curuba, y otros alimentos que destacan el potencial de las nuevas generaciones para combinar saberes en la transformación de una gastronomía alterna y nutritiva. Además, una oportunidad inmejorable de contar mitos arraigados a algunos alimentos.
En las tradiciones del sur de Colombia, la leyenda del «encanto del chilacuán*» susurra que, ante un antiguo mal que azotaba la piel, los espíritus guiaron a una sabia anciana hasta lo alto de la Chorrera. Allí halló el fruto dorado del chilacuán, al que la medicina popular atribuye el poder de purificar la sangre y devolverle la calma a la piel (Ortega- Quistial, 2022).
* Papayuela (Vasconcellea pubescens).
Así, entre los colores y sabores, lo tradicional y lo innovador, la ancestralidad y la juventud, ¡el Kolla Raymi trasciende de concebirse como una celebración ferial a representar una oportunidad para recordar el valor de las semillas nativas y la identidad gastronómica! Una forma para evidenciar que el paisaje cumbaleño, más allá de sus verdes campos y el frío que lo abraza, ofrece las condiciones para la sostenibilidad social, económica y ambiental de un pueblo resiliente.
“Mortiñito* de mi páramo, pequeñito y sabrosón, con tu dulce saborcito alegras de mi corazón;
Mortiñito de mi tierra, fruta de dulce encanto, cuando lo como contento, se me alegra hasta el canto;
Mortiñito, mortiñito, te encontré en el camino, me comí uno, me comí dos y termine comiendo un montón” (Alumnos de primaria del Sagrado Corazón de Jesús, 2026)*Agraz silvestre (Vaccinium meridionale).
Agradecemos a todos los donantes que hicieron posible esta investigación mediante sus contribuciones al Fondo Fiduciario de CGIAR.
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