Press and News Meta y Caquetá fortalecen capacidades para una ganadería sin deforestación
Garantizar una producción ganadera sostenible requiere más que buenas intenciones. En dos departamentos colombianos, actores del sector han participado de un ciclo de talleres impartidos por la Alianza y la Cooperación Alemana para el Desarrollo - GIZ y para fortalecer capacidades y consolidar modelos productivos que minimicen su impacto ambiental.
Meta y Caquetá son dos de los departamentos con mayor hato ganadero de Colombia, por ende, la ganadería es la principal fuente de sustento para miles de familias. Sin embargo, los productores se enfrentan a un desafío constante: reducir la deforestación sin comprometer la producción.
La expansión ganadera ha sido uno de los principales motores de la pérdida de bosques en Colombia, lo que ha llevado la necesidad de replantear los modelos productivos. Conscientes de ello, más de 40 representantes de alcaldías, gobernaciones, empresas ganaderas y organizaciones del sector se han reunido en una serie de talleres diseñados para transformar la manera en que se produce carne y leche en estas tierras, cuya gran parte de su territorio comprende la selva amazónica.
Esta iniciativa, liderada por el Proyecto Desarrollo Rural Libre de Deforestación de la Cooperación Alemana para el Desarrollo - GIZ y la Alianza de Bioversity International y el CIAT, busca brindar a los participantes instrumentos para consolidar una ganadería sostenible y libre de deforestación.
En el primer taller, se abordaron las políticas nacionales enfocadas en reducir la deforestación en la ganadería, fundamentales para desarrollar modelos más sostenibles y alineados con los compromisos ambientales del país. Se discutieron estrategias como la Política de Contención a la Deforestación y el Programa Nacional de Pago por Servicios Ambientales.
El segundo encuentro estuvo dedicado a los mecanismos de financiamiento que faciliten la transición hacia una ganadería sostenible, asegurando que las iniciativas sean escalables y sostenibles a largo plazo. Esto debido a que, sin recursos adecuados, muchas de estas quedan en el papel. Se exploraron convocatorias como las de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), además de los programas de Obras por Impuestos, destacando su capacidad de financiar proyectos que integren conservación ambiental y productividad.
Finalmente, en la tercera sesión, el conocimiento se tradujo en acción, con un enfoque en herramientas prácticas para la formulación de proyectos viables y sostenibles. Los participantes trabajaron en la estructuración de 20 perfiles de proyectos de inversión, aplicando metodologías como la Teoría del Cambio y el análisis costo-beneficio para garantizar que las iniciativas sean factibles y sostenibles a largo plazo. Si quieres mayor información, accede a las presentaciones aquí.
Como resultado de las capacitaciones, se establecerá una hoja de ruta para facilitar el acceso a financiamiento y permitir que empresas del sector lácteo, entidades territoriales, gremios y otros actores puedan apalancar recursos públicos y privados para iniciativas de ganadería libre de deforestación, promoviendo la capacitación y el intercambio de capacidades entre actores climáticos y comunitarios.
Esta hoja de ruta responde a la necesidad de escalar soluciones efectivas, alineándose con programas globales como Scaling for Impact y Climate Action del sistema de investigación para el desarrollo del CGIAR, que promueven la transformación de los sistemas agroalimentarios y la reducción de emisiones a través de modelos productivos sostenibles, claves para el desarrollo de mercados diversos y resilientes.
Este esfuerzo no solo garantizará que las estrategias discutidas se traduzcan en acciones concretas, sino que también contribuirá a los objetivos globales de reducir emisiones, y fortalecer la resiliencia de pequeños productores. Además, demostrar que una ganadería libre de deforestación no solo es posible, sino también viable y rentable.
Más allá de los documentos y presentaciones, el verdadero impacto de estos talleres se verá reflejado en el campo. La expectativa es que los proyectos estructurados sirvan como modelos replicables en otras regiones, evidenciando que la ganadería puede ser una aliada de la biodiversidad y no su enemiga.
El camino por recorrer aún es largo, pero cada decisión tomada en favor de la sostenibilidad es una inversión en el futuro de estas tierras y de quienes las habitan. Aún más cuando se ve la articulación entre el sector público, privado y la sociedad civil demuestra que es posible lograr un modelo productivo más equilibrado con el ambiente, sin comprometer el desarrollo económico del país. La historia de la ganadería colombiana está en proceso de reescribirse, y esta vez, la tinta es verde.