From the Field Del piloto al impacto: Cómo el escalamiento responsable puede acelerar la acción climática en la agricultura
El cambio climático ya no es un escenario futuro para América Latina y el Caribe. Sequías más intensas, lluvias impredecibles, nuevas plagas y una creciente presión sobre los sistemas alimentarios están transformando la manera en que se produce, distribuye y consume alimento en la región. En este contexto, la agricultura enfrenta un doble desafío: adaptarse a condiciones climáticas cada vez más complejas y, al mismo tiempo, garantizar la seguridad alimentaria de millones de personas.
Durante años, gobiernos, centros de investigación, cooperación internacional y productores han desarrollado soluciones para responder a estos desafíos. Existen variedades más resilientes, sistemas agroforestales, herramientas climáticas, plataformas digitales, modelos de alerta temprana e innovaciones institucionales que han demostrado resultados positivos en distintos territorios.
Sin embargo, una pregunta sigue apareciendo una y otra vez: Si las soluciones existen, ¿por qué todavía cuesta tanto llevarlas a gran escala?
Esa fue una de las conversaciones centrales del diálogo “Escalamiento responsable como mecanismo para avanzar en la acción climática regional”, realizado en el marco del Segundo Diálogo Regional para Negociadores en Agricultura y Seguridad Alimentaria de América Latina y el Caribe.
La discusión dejó claro que el reto no está únicamente en innovar, sino en lograr que esas innovaciones lleguen de manera efectiva, sostenible e inclusiva a quienes más las necesitan.
Más allá de la innovación: El desafío de escalar soluciones
En muchos países de la región existen experiencias exitosas que funcionan a pequeña escala, pero que tienen dificultades para convertirse en transformaciones amplias y sostenibles. Durante el diálogo, participantes de distintos países coincidieron en varios desafíos comunes:
1. soluciones que permanecen en fase piloto;
2. débil articulación entre investigación, políticas públicas y sector privado;
3. sistemas de extensión limitados;
4. financiamiento insuficiente;
5. fragmentación institucional;
6. y dificultades para adaptar las soluciones a distintos tipos de productores y territorios.
También se destacó que muchas veces las respuestas institucionales avanzan más lentamente que la propia variabilidad climática.
Entonces, ¿qué es el escalamiento responsable?
Frente a este panorama, el concepto de escalamiento responsable surge como una alternativa para acelerar la implementación de soluciones climáticas sin perder de vista la sostenibilidad, la inclusión y el impacto territorial. A diferencia de los enfoques tradicionales de transferencia tecnológica, basados en la idea de que una solución funciona igual para todos, el escalamiento responsable reconoce que los contextos sociales, culturales, económicos e institucionales son diferentes y que las soluciones deben adaptarse a esas realidades.
Más que difundir tecnologías, el escalamiento responsable busca construir procesos sostenibles capaces de generar cambios duraderos en los territorios. Esto implica:
1. fortalecer capacidades locales;
2. conectar actores;
3. generar confianza;
4. anticipar riesgos;
5. y crear condiciones habilitantes para que las soluciones permanezcan en el tiempo.
Como se discutió durante el conversatorio, el verdadero objetivo no es solamente aumentar el número de personas que usan una tecnología, sino entender qué impacto genera esa adopción en la vida de las comunidades, los medios de vida rurales y los sistemas agroalimentarios.
Además, estos procesos hacen parte del programa Scaling for Impact del CGIAR, un programa global que integra el portafolio de investigación 2025–2030 del CGIAR y que busca acelerar el uso, adopción e impacto de innovaciones agrícolas y climáticas a gran escala mediante enfoques de escalamiento responsable. La iniciativa promueve herramientas, metodologías y capacidades para transformar soluciones basadas en evidencia en cambios sostenibles y sistémicos en los territorios.
Escalar no es replicar
Uno de los mensajes más importantes del diálogo fue que el escalamiento no puede entenderse como una simple réplica de soluciones. Una práctica que funciona para un productor grande puede no funcionar para un pequeño productor. Una solución exitosa en un territorio puede enfrentar barreras completamente distintas en otro contexto. Por eso, el escalamiento responsable propone analizar:
- qué tan preparada está una innovación para escalar;
- qué actores deben participar;
- cuáles son las barreras existentes;
- y qué riesgos podrían surgir al ampliar una solución.
Esto incluye incluso anticipar consecuencias no intencionales. Uno de los participantes compartió el caso de una innovación agrícola que aumentaba productividad y reducía emisiones en sistemas arroceros mediante el uso de patos para el control de plagas. Aunque la tecnología funcionó técnicamente, el proceso encontró un obstáculo inesperado: la sobreproducción de patos y la falta de mercado para comercializarlos.
El ejemplo dejó una lección clara: escalar soluciones requiere mirar más allá de la tecnología y comprender el sistema completo donde esa innovación será implementada.
El papel de las relaciones y la confianza
Otro de los aprendizajes centrales fue que el escalamiento depende tanto de las relaciones entre actores como de la calidad técnica de las soluciones. Incluso cuando una innovación está lista para ser implementada, el proceso puede frenarse si no existen conexiones sólidas entre gobiernos, investigación, sector privado, cooperación internacional y actores territoriales.
Por eso, el escalamiento responsable pone especial atención en el llamado “capital relacional”: la confianza, coordinación y colaboración entre quienes forman parte del sistema. En muchos casos, construir esas relaciones toma más tiempo que conseguir financiamiento.
Acelerar la acción climática requiere escalar mejor, no solo innovar más
América Latina y el Caribe ya cuentan con numerosas soluciones para fortalecer la resiliencia de sus sistemas agroalimentarios. El desafío no es únicamente generar nuevas innovaciones, sino crear las condiciones para que las que ya existen lleguen de manera efectiva, sostenible e inclusiva a quienes más las necesitan.
En este contexto, iniciativas como Scaling for Impact del CGIAR buscan fortalecer las capacidades, alianzas y procesos necesarios para convertir experiencias exitosas en transformaciones de mayor alcance. Más que ampliar el número de beneficiarios, el objetivo es generar impactos duraderos en los territorios y contribuir a sistemas agroalimentarios más resilientes frente al cambio climático.
El diálogo dejó una conclusión clara: cerrar la brecha entre conocimiento e implementación será fundamental para acelerar la acción climática. En un contexto donde los impactos del cambio climático avanzan rápidamente, el escalamiento responsable ofrece una ruta para transformar soluciones probadas en cambios sistémicos con impacto real.