Blog Del ‘fenómeno’ al cambio climático: la historia que nació en Piura
En Piura (Perú), Clima-LoCa llevó educación climática a comunidades cacaoteras, combinando ciencia, instituciones educativas locales y personajes como Capitán Polo y Chilalo para que niñas, niños y productores comprendan los cambios extremos y actúen frente al impacto del clima en el cacao.
En La Quemazón, una localidad rural del distrito San Juan de Bigote - provincia de Morropón, en Piura, Perú, el cambio climático no llegó como concepto, se propagó como experiencia: las lluvias se volvieron impredecibles, las sequías más largas y el calor más intenso. El cacao, cultivo vital para la vida económica y cultural del territorio, empezó a resentirse.
Durante años, todo eso se resumía en una sola palabra: ‘el fenómeno’. “La gente hablaba de ‘el fenómeno’”, recuerda Alan J. Hesse, conservacionista, autor-ilustrador y creador del personaje Capitán Polo, cuando visitó la zona por primera vez. Derrumbes, lluvias extremas, sequías prolongadas y cambios de temperatura convivían en el relato cotidiano sin una explicación clara que los conectara.
Fue ahí donde Clima-LoCa decidió intervenir, no desde la alarma ni desde el dato frío, sino desde una pregunta más compleja y profunda: ¿cómo se construye comprensión climática real en territorios que ya viven el impacto, pero no siempre tienen las herramientas para nombrarlo?
Desde 2023, el proyecto Clima-LoCa viene trabajando en América Latina para abordar los efectos del cambio climático en sistemas agrícolas sensibles como el cacao combinando ciencia, territorio y comunicación estratégica. En Piura, el diagnóstico era claro: la información existía, pero no estaba llegando de manera significativa a quienes más la necesitaban.
La apuesta fue ambiciosa y poco común en proyectos climáticos: poner a la educación y a la narrativa en el centro de la estrategia. No como complemento, sino como eje central.
Así que Clima-LoCa diseñó una intervención que no se limitó a productores, sino que involucró a tres generaciones al mismo tiempo: niñas y niños, adolescentes, docentes y líderes comunitarios. El objetivo no era solo informar, sino activar conversaciones que se quedaran y generaran nuevas acciones.
Para lograrlo, el proyecto buscó un aliado creativo capaz de traducir ciencia compleja en historias comprensibles. Así llegó la colaboración de Alan J. Hesse y con él, Capitán Polo, un oso polar que ya venía recorriendo el mundo en busca de una explicación al deshielo de su hogar y los cambios en otros entornos ambientales del mundo entero.
Un personaje global, una estrategia local
Capitán Polo nació en 2015, cuando Alan Hesse, entonces trabajando con comunidades rurales en Colombia, Perú y Ecuador, se dio cuenta de que incluso los especialistas tenían vacíos enormes sobre el cambio climático.
“No puede ser que yo no sepa qué son los gases de efecto invernadero”, recuerda. En ese momento, el tema apenas aparecía en los medios, incluso siendo el año del Acuerdo de París. “Nadie le hacía caso”.
La respuesta fue crear un personaje: un oso polar que pierde su hogar por el deshielo y se ve obligado a recorrer el mundo. No como héroe, sino como testigo. Una historia emocional para abrir la puerta a la ciencia.
Pero en Piura, Clima-LoCa fue un paso más allá. Entendió que un personaje global necesitaba anclarse al territorio si quería generar apropiación real. Así nació El Chilalo.
Chilalo: el clima tiene acento piurano
El Chilalo no es un acompañante decorativo en esta historia. Es un símbolo: Ave característica de la región, conocida y reconocida por productores y estudiantes, se convirtió en el traductor cultural de la historia. Si Capitán Polo venía del Ártico, Chilalo hablaba desde La Quemazón, en el cuento ‘En medio de derrumbe’ escrito por Alan J. Hesse.
La decisión fue estratégica: el cambio climático debía sentirse propio, no importado.
Los videos 4, 5 y 6 de la serie – desarrollados específicamente para Piura – incorporaron personajes, paisajes, problemáticas y lenguaje local. Derrumbes, lluvias intensas, variación térmica, plagas. Todo narrado desde una lógica cercana.
Alan lo reconoce con una mezcla de sorpresa y orgullo: docentes y estudiantes no solo aceptaron a los personajes, los hicieron propios. “Adoptaron el personaje e hicieron de las suyas”, cuenta. Hubo teatro, disfraces, caravanas comunitarias y presentaciones en otros colegios. “Es la prueba de que esta iniciativa funcionó”.
Esa apropiación trascendió el aula. El colegio participó en la Semana Mundial de la Educación Climática, en Perú, una iniciativa creada por Bard College en Nueva York y un consorcio de universidades que busca articular centros educativos de todo el mundo alrededor de la conciencia frente al cambio climático. El evento fue organizado por Captain Polo Academy junto con la institución educativa de La Quemazón, e integró a la comunidad local en una conversación de alcance global.
La escuela como epicentro del cambio
La intervención de Clima-LoCa encontró un aliado clave en la Institución Educativa José María Arguedas. Antes del proyecto, había sensibilidad ambiental, pero no una estructura clara para abordar el cambio climático de forma sistemática.
“Trabajábamos áreas verdes, pero no teníamos un proyecto organizado y planificado sobre cambio climático”, explica la directora Hilda Marilú Yovera Espinoza.
El proyecto cambió eso. Se diseñaron seis videos tipo audiolibro, pensados no solo para el aula, sino para circular por WhatsApp y llegar a las familias. El formato fue clave: accesible, replicable, apropiable.
Más de 300 estudiantes participaron directamente y a través de redes cooperativas como Norandino, los contenidos circularon entre más de 20.000 productores.
Pero el impacto más fuerte no se midió en cifras.
Cuando el aprendizaje cambia de dirección
“Hemos visto el cambio de actitud de los estudiantes”, coinciden las docentes. Los niños empezaron a hablar del clima con propiedad, a cuestionar prácticas, a llevar la conversación a casa.
Un estudiante lo resume así: “Antes usaban muchos insecticidas. Ahora ya no usan tanto”.
Otro explica, con una claridad que mezcla ciencia y saber campesino: “No se puede sembrar siempre en la misma chacra. Hay que dejar que la vitamina del suelo vuelva a su estado normal”.
Ese momento, cuando los hijos explican y los padres escuchan, es el corazón del proyecto. La educación deja de ser vertical y se vuelve comunitaria.
La directora lo convirtió en una consigna que hoy define a su institución: “Un arguediano no puede pasar por encima de una botella. Ni por encima de un papel”.
No es solo limpieza. Es ética ambiental.
Más que un personaje, un modelo replicable
Para Clima-LoCa, la experiencia de Piura confirmó algo fundamental: la adaptación al cambio climático también es un proceso cultural. No basta con transferir tecnología o datos. Hay que construir sentido.
Alan lo resume con una frase que funciona como conclusión y hoja de ruta: “Cuando quieres lograr un cambio real, tienes que trabajar con otros. Hacerlo solo no es posible”.
Hoy, Clima-LoCa prepara talleres para escalar esta metodología en Perú, Colombia y Ecuador. La idea no es replicar personajes, sino replicar la lógica: ciencia + narrativa + territorio + conciencia.
En La Quemazón, el cambio climático ya no es solo ‘el fenómeno’. Es una conversación informada. Es una tarea compartida. Es una historia que empezó con un oso polar, se enraizó con un ave piurana y hoy la reescriben y comparten niñas, niños, docentes y familias cacaoteras en Perú.
Y como diría Capitán Polo acompañado ahora por Chilalo: el viaje continúa.
Disclaimer:
Este artículo fue creado con el apoyo financiero de la Unión Europea. Su contenido no necesariamente refleja la opinión de la Unión Europea.