Press and News Los bananeros de Piura se enfrentan al costo oculto del Fusarium TR4: la posibilidad de acabar con sus medios de subsistencia

En los soleados campos de Piura (Perú), los bananeros luchan contra un enemigo invisible: el fusarium TR4. Más que una enfermedad vegetal, amenaza sus medios de subsistencia, sus tradiciones y el futuro de una de las frutas más apreciadas del mundo.

Han pasado más de cuatro años desde que aparecieron los primeros indicios del Fusarium Tropical Raza 4 (TR4) en Perú. El hongo, conocido científicamente como Fusarium oxysporum f. sp. cubense TR4, fue detectado en 2021 en Piura, la principal región productora de banano orgánico del país. Desde entonces, su presencia en Piura ha proyectado una larga sombra sobre una industria que sostiene a miles de familias rurales y suministra una de las frutas más populares del mundo. Para los agricultores de Piura, la llegada del TR4 no fue simplemente el brote de una nueva enfermedad, fue el comienzo de una larga e incierta lucha por su sustento.

El TR4 es uno de los patógenos vegetales más destructivos que se conocen en la agricultura. Una vez que infecta una planta de banano, no hay cura y puede sobrevivir en el suelo durante décadas, mucho después de que las plantas infectadas hayan sido eliminadas. Incluso un pequeño rastro de tierra contaminada puede propagar la enfermedad. Para regiones como Piura, donde el cultivo del banano no es solo una actividad económica, sino también una identidad cultural, esto representa una profunda amenaza.

Investigadores de la Alianza de Bioversity International y el CIAT llevan más de 15 años estudiando el TR4, trabajando estrechamente con productores y autoridades nacionales para diseñar estrategias que puedan reducir su propagación. Su estudio más reciente, publicado en World Development Perspectives, va más allá de la biología del hongo para revelar sus consecuencias socioeconómicas para los agricultores y sus comunidades.

El estudio ofrece una visión de la devastación que puede causar el TR4 y de los beneficios que puede conllevar una actuación temprana. Los agricultores cuyos campos se ven afectados por el TR4 pierden una media de 13,7 toneladas de banano por hectárea cada año. Para los pequeños agricultores, esto se traduce en una pérdida de ingresos de casi 4.000 USD por hectárea. En el transcurso de 25 años, la viabilidad financiera a largo plazo del cultivo del banano se ve drásticamente comprometida. Para los productores afectados por el TR4, el valor actual neto de su actividad es de solo 8.535 USD por hectárea, frente a los 48.014 USD de los productores no afectados.

Cuando estas cifras se proyectan a toda la zona bananera de Piura, las pérdidas potenciales son asombrosas, pues no solo devastarían el empleo local, sino que también afectarían a la seguridad alimentaria y desestabilizarían una economía regional que depende en gran medida del banano.

A pesar de estas cifras preocupantes, el estudio también ofrece razones para un optimismo prudente. Las estrategias de mitigación pueden marcar la diferencia y ser económicamente rentables. Cuando los productores invierten en bioseguridad y prevención, los beneficios compensan los costos. Según las proyecciones del estudio, para quienes aún no se han visto afectados por la TR4, cada dólar gastado en mitigación reporta 2,24 dólares de beneficios. Para los agricultores que ya luchan contra la enfermedad, el retorno es menor, pero sigue siendo positivo, con 1,47 dólares por dólar invertido.

Sin embargo, existen serias barreras para la adopción generalizada de prácticas de mitigación. Muchos agricultores de Piura carecen de recursos para invertir en medidas como el vallado de los campos, la compra de desinfectantes para el calzado y las herramientas, y otras prácticas esenciales.

Un ejemplo llamativo de esta vulnerabilidad es el uso continuado de cormos como material de siembra. Casi todos los productores encuestados siguen utilizando cormos extraídos de sus propios campos en lugar de buscar material limpio y certificado. Esta práctica aumenta drásticamente el riesgo de propagación de la TR4. Al mismo tiempo, solo el uno por ciento de los productores declaró conocer fuentes de semillas certificadas. Las campañas de formación y sensibilización también han sido desiguales. Los agricultores declararon haber recibido información sobre el TR4, pero en muchos casos fue insuficiente o incluso contraproducente, ya que algunos recurrieron a la quema de plantas infectadas, una acción que ayuda a la propagación de la enfermedad.

La tecnología podría ser parte de la solución. La mayoría de los agricultores de Piura tienen teléfonos inteligentes, pero muy pocos utilizan aplicaciones móviles para ayudar a gestionar sus fincas o detectar enfermedades a tiempo. Las plataformas digitales, como Tumaini App, tienen el potencial de apoyar la vigilancia, los sistemas de alerta temprana y la educación fitosanitaria. Una mayor concienciación y formación sobre este tipo de plataformas debe formar parte de la solución para combatir la propagación de la TR4.

El estudio subraya la necesidad de una respuesta coordinada que combine apoyo económico, innovación tecnológica y campañas continuas de concienciación. Evitar la expansión de la TR4 requiere políticas que permitan a los productores adoptar prácticas de bioseguridad, acceder a material de siembra certificado, prácticas agroecológicas de supresión y gestión y recibir educación fitosanitaria. También requiere que los gobiernos nacionales y regionales inviertan en sistemas de vigilancia que puedan detener los brotes antes de que se extiendan.

En última instancia, la historia de la TR4 en Perú no trata solo de una enfermedad vegetal. Trata de la resistencia de las comunidades agrícolas y de las decisiones urgentes que deben tomarse para salvaguardar tanto sus medios de vida como la fruta que tantas personas consumen a diario en todo el mundo. La investigación de la Alianza de Bioversity International y el CIAT ofrece algo más que una advertencia. Proporciona pruebas de que la prevención funciona y que la inversión oportuna puede proteger el futuro del cultivo del banano en Piura y otros países afectados, como Colombia. Pero el tiempo corre, y sin una acción colectiva, incentivos e inversión en estrategias de prevención, la marcha silenciosa de la TR4 podría convertirse en una ola imparable.

Las plataformas digitales tienen el potencial de apoyar la vigilancia, los sistemas de alerta temprana y la educación fitosanitaria.
Foto: CIAT/J Mora

Agradecimientos
Agradecemos la financiación de este trabajo a la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) [Proyecto número O143] y al Programa de Innovaciones Políticas de CGIAR.

Autores de la Alianza