Blog Agrobiodiversidad para la acción climática y la restauración de ecosistemas

Agrobiodiversity for Climate Action and Ecosystem Restoration

A medida que se acelera la necesidad de actuar contra el cambio climático y restaurar los ecosistemas, es crucial replantearse las prácticas agrícolas dominantes. Al enriquecer la biodiversidad de los alimentos que consumimos y los paisajes agrícolas que creamos, podemos contribuir de forma decisiva a la consecución de los objetivos mundiales.

Un recurso sin explotar para alcanzar objetivos globales

"Desde el suelo hasta los microorganismos, los insectos, las variedades de plantas, los polinizadores, entre otros, la agrobiodiversidad es la complejidad de la vida en los paisajes agrícolas. ¿Por qué es importante? La agrobiodiversidad está claramente relacionada con la salud de los ecosistemas y las comunidades. Hoy en día, nuestro mundo se enfrenta a retos complejos que requieren soluciones complejas, una de las cuales es la agrobiodiversidad", afirma Francesca Grazioli, investigadora de la Alianza experta en biodiversidad en la alimentación y en la agricultura.

Investigaciones recientes demuestran que los sistemas agrícolas que dan prioridad a la agrobiodiversidad tienen un gran potencial para contribuir a mitigar el cambio climático, proporcionar a los agricultores herramientas para adaptarse a entornos cambiantes y restaurar ecosistemas degradados. El papel de la agrobiodiversidad en la transformación de los sistemas alimentarios y en la restauración del paisaje es cada vez más reconocido por los actores de alto nivel, incluido el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), cuyo Informe Especial sobre el Cambio Climático y la Tierra de 2019 afirmó que: "Las medidas de adaptación [al cambio climático] basadas en la agroecología implican la mejora de la agrobiodiversidad; [estas medidas] pueden mejorar la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas agrícolas amortiguando los extremos climáticos, reduciendo la degradación de los suelos y revirtiendo el uso insostenible de los recursos, promoviendo altos rendimientos de los cultivos y sosteniendo el medio ambiente".

Crece el consenso sobre la importancia de la agrobiodiversidad, pero ¿cómo contribuye exactamente la agrobiodiversidad a la acción contra el cambio climático y a los sistemas alimentarios resilientes?

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Un hombre en El Salvador planta árboles para diversificar las especies en sus tierras de cultivo, lo que favorece la regeneración natural del paisaje y los servicios ecosistémicos. Crédito: CIAT

Mitigación del cambio climático: abordar las causas profundas

Altos niveles de agrobiodiversidad se encuentran en sistemas de producción de alimentos como la agrosilvicultura (la integración de árboles en tierras de cultivo y/o pastos para el ganado), la rotación de cultivos (alternar los cultivos de una parcela de tierra de una temporada a otra) o incluso la alternancia de la producción de cultivos con el pastoreo de ganado. Estos sistemas aportan valiosos servicios ecosistémicos, entre ellos el aumento de la fertilidad del suelo (debido a la diversidad de nutrientes obtenidos de diversos insumos), que es clave para mitigar la aceleración del cambio climático. Los suelos sanos actúan como sumideros de carbono, secuestrando el CO2 atmosférico, lo que contribuye directamente a mitigar el cambio climático.

Además, la mayoría de los sistemas agrícolas a gran escala dependen de fertilizantes químicos para aumentar el rendimiento; sin embargo, a diferencia de los sistemas agrobiodiversos, estos insumos dañan los microorganismos del suelo, contaminan los cursos de agua y contribuyen directamente al cambio climático por los altos niveles de gases de efecto invernadero que emite su producción. Por otro lado, los sistemas agrobiodiversos rara vez requieren insumos químicos, ya que los residuos de la diversa vegetación e incluso de los animales de las tierras agrícolas —como hojas, residuos vegetales y desechos animales que se convierten en compost— fertilizan el suelo de forma natural. Al aumentar el secuestro de carbono y reducir la necesidad de insumos químicos, la agrobiodiversidad en los paisajes agrícolas contribuye a mitigar el cambio climático, lo que convierte estos sistemas en un motor hacia la salud planetaria, en lugar de ser una fuente de cambio climático y de degradación de los ecosistemas.

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En Tanzania, Sharifa Juma utiliza técnicas agroecológicas para plantar nuevas variedades en su granja mediante sistemas de terrazas, lo que diversifica la producción y reduce la erosión del suelo. Crédito: Georgina Smith

 

Adaptación al cambio climático: construir la resiliencia

Los sistemas de producción de alimentos agrobiodiversos contribuyen a varias formas de resiliencia, incluida la resiliencia de los paisajes y los medios de vida, lo que fortalece los sistemas alimentarios en general.

Si bien algunos efectos del cambio climático —como la sequía y las inundaciones— ya están dañando las tierras agrícolas, aumentar la agrobiodiversidad mediante la integración de nuevas especies y la diversificación de prácticas puede permitir a los agricultores mejorar la salud de sus suelos y así adaptarse a los daños ya causados por el cambio climático. Además, la diversificación de las tierras de cultivo puede aumentar la resiliencia de los medios de subsistencia de los agricultores de dos maneras: en primer lugar, la diversificación aumenta el número de productos que los agricultores pueden vender (por ejemplo, los productores de cultivos que integran árboles en sus campos también pueden empezar a vender madera o productos derivados de los árboles); en segundo lugar, como las distintas especies tienen distintos niveles de tolerancia a los factores de estrés ambiental (como la sequía inducida por el cambio climático), es más probable que incluso si un producto resulta dañado, los agricultores puedan seguir vendiendo los productos que toleran esos factores de estrés. Al diversificar la producción de alimentos, la agrobiodiversidad puede convertirse en una herramienta para la adaptación al cambio climático, en beneficio tanto de los ecosistemas como de los medios de subsistencia.

Ampliar la agrobiodiversidad: fomentar la diversificación

Promover la agrobiodiversidad es una piedra angular del trabajo de la Alianza, que garantiza que el progreso hacia la seguridad alimentaria mundial se base en prácticas que mejoren —en lugar de degradar— los paisajes agrícolas.

Una de las iniciativas emblemáticas de la Alianza para potenciar la agrobiodiversidad es su Índice de Agrobiodiversidad, que ganó el Premio Planeta de los Alimentos 2023 por "hacer algo que nunca antes se había intentado". El Índice recopila datos sobre la biodiversidad en la agricultura en todos los países y sistemas de producción, midiendo los niveles de agrobiodiversidad e identificando, al mismo tiempo, acciones, riesgos y oportunidades para aumentar su uso. Al identificar en qué medida los países, las empresas, los proyectos y las políticas están contribuyendo a la agrobiodiversidad, el Índice pretende estimular la acción positiva facilitando la evaluación e informando la toma de decisiones.

Mientras tanto, bajo un enfoque más práctico, el proyecto SUSTLIVES de la Alianza en Burkina Faso y Níger mejora la resiliencia de las comunidades rurales mediante la ampliación del uso de especies locales infrautilizadas, lo que aumenta la variedad de cultivos y la agrobiodiversidad. El proyecto proporciona a los agricultores variedades localmente adaptadas que son más tolerantes al cambio climático adverso, para mejorar así sus cosechas y su nutrición. El uso de variedades autóctonas infrautilizadas suscita cada vez más interés en todo el mundo, ya que, como concluye un estudio de la Alianza sobre el uso de variedades locales en la India: "Dado que muchas de estas plantas tienen mejor rendimiento que los principales productos básicos, los cultivos infrautilizados podrían ser clave para mejorar la resistencia de los sistemas agrícolas al cambio climático". Estos resultados concuerdan con el citado informe del IPCC, que afirma: "las semillas desarrolladas localmente pueden ayudar a proteger la agrobiodiversidad local, y a menudo pueden ser más resistentes al clima que las variedades comerciales."

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En Sudán del Sur, los agricultores están ampliando el número de variedades de fríjol para aumentar la agrobiodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Reflexiones finales

Con las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzando un máximo histórico en 2023, y los rendimientos de muchos agricultores siendo perjudicados por el cambio de los patrones climáticos, se necesitan nuevos enfoques para la agricultura. Debido a sus servicios ecosistémicos, su contribución a la mitigación del cambio climático y su capacidad para aumentar la resiliencia de los agricultores y los ecosistemas, el aumento de la agrobiodiversidad muestra un gran potencial para apoyar los esfuerzos mundiales para hacer frente al cambio climático. Sin embargo, a pesar del creciente reconocimiento mundial, aún queda mucho trabajo por hacer para ampliar las prácticas agrobiodiversas. La Alianza aborda esta carencia proporcionando información de libre acceso sobre la aplicación de la agrobiodiversidad y apoyando a los agricultores en terreno para que adopten nuevas variedades. La agrobiodiversidad es un elemento clave de la transformación de los sistemas alimentarios y de la acción contra el cambio climático, y la Alianza trabaja para situarla en primera línea de la acción mundial.