Blog Cuidar la salud del suelo africano: hacia la pérdida y la escorrentía cero del suelo

Cuidar la salud del suelo africano: hacia la pérdida y la escorrentía cero del suelo

Uniendo esfuerzos para restaurar los nutrientes del suelo, podemos garantizar que los agricultores se beneficien de cultivar todo el potencial de la tierra. En vísperas de la Cumbre Africana sobre Fertilizantes y Salud del Suelo, los científicos de la Alianza opinan sobre las mejores prácticas para potenciar la fertilidad del suelo en toda la región.

La erosión del suelo está acabando con los beneficios de los agricultores africanos. Con unos índices actuales de degradación hasta 100 veces superiores a la tasa de regeneración natural del suelo, las fincas sufren una brecha cada vez mayor en el rendimiento de los cultivos que, según las estimaciones, cuesta a África unas pérdidas anuales de USD 68.000 millones.

La prevalencia de la erosión del suelo y la escorrentía en el 65% de las tierras de cultivo ha puesto en grave peligro la prestación de servicios ecosistémicos, llevando a nuestros sistemas agrícolas a un "punto de ruptura", como indica la FAO. El agua de lluvia no absorbida por el suelo se pierde por escorrentía superficial, arrastrando toneladas de sedimentos del suelo. Con una pérdida de hasta 650 kg de nitrógeno por hectárea cada año, las pérdidas de rendimiento de los cultivos han alcanzado el 70%. Como resultado, la producción de cultivos se ha convertido en una inversión intensiva en nutrientes que millones de agricultores con pocos recursos no pueden permitirse. En consecuencia, los hogares afectados se ven forzados a realizar actividades no sostenibles – como la deforestación – para ganarse la vida.

Podemos esperar que los problemas de erosión se intensifiquen con la aceleración del cambio climático, cuya tendencia es el aumento de las inundaciones (duración, intensidad y frecuencia) en toda el África subsahariana.

Conciliar las realidades de las fincas

John Lori, un agricultor de Babati (Tanzania), compró dos sacos de abono de cobertura para aplicarlos en su campo de maíz de cuatro acres. Sin embargo, antes de que las plantas pudieran aprovechar el fertilizante, la escorrentía lo arrastró. Experiencias como la de John, que pueden marcar la diferencia entre los beneficios o las deudas de los agricultores, ponen de relieve la necesidad de restaurar el suelo.

Campo de maíz de John, inundado debido a la mala conservación del suelo y el agua. Crédito de la foto: Michael Kinyua/CIAT

 

A pesar de la poca publicidad que se le da, los esfuerzos de restauración del suelo a pequeña escala están teniendo un impacto positivo en la salud del suelo. En el distrito semiárido de Kongwa, el agricultor Moshi Maille ha adoptado "prácticas integradas de gestión de la fertilidad del suelo", instalando estructuras de conservación como terrazas escalonadas, reforzadas con prácticas agroforestales como cultivos intercalados, árboles de límite, cinturones de protección, parcelas de madera y franjas de hierba forrajera. En los varios años transcurridos desde la implementación de estas prácticas regenerativas, la tasa de escorrentía se redujo gracias al aumento de la infiltración de agua. Como resultado, la retención de humedad en el suelo ha aumentado drásticamente, y los nutrientes retenidos refuerzan la resistencia de la finca frente a las sequías estacionales.

Una brecha actual es la integración de estrategias de conservación del suelo en prácticas mejoradas de gestión agrícola. La combinación de ambas puede garantizar la continuidad de los esfuerzos de restauración. La capacitación de los agricultores a menudo ha pasado por alto el control de la erosión. Por ejemplo, Loti Philemon Malekela, un agricultor de la aldea de Nghumbi, en Dodoma, contó que había recibido formación sobre buenas prácticas agronómicas, como el uso de semillas de calidad, fertilizantes, desmalezado y espaciado de los cultivos por parte del encargado de extensión agraria de su aldea. Sin embargo, la erosión y la escorrentía siguen degradando sus tierras.

 

"Conocí las prácticas agrícolas adoptadas por Moshi Maile y mi grupo de agricultores lo visitó para recibir capacitación sobre el establecimiento de viveros y la conservación del suelo y el agua. Desde que yo mismo adopté algunas de estas prácticas, mi producción de maíz ha aumentado de una media de tres a 18 sacos por acre, en un periodo de solo cinco años. La integración de los árboles también me ayuda a cosechar hasta una tonelada de leña y a diversificar mis ingresos", afirma Loti. "Maile me ha convertido en un defensor de las tecnologías agrícolas sostenibles y en un capacitador de formadores que están llegando a cientos de agricultores", añadió Loti.

El grupo de agricultores de Loti también está criando más de 60.000 plántulas de árboles y ya ha vendido plántulas por valor de USD 1.000 a Farm Africa y a la Fundación LEAD en un solo año.

En toda el África subsahariana se pueden rastrear inspiraciones similares. Yacouba Sawadogo, de Burkina Faso, es conocido como "el hombre que detuvo el desierto". Recibió dos premios internacionales de conservación por restaurar 62 acres de terreno erosionado en pendiente mediante la agrosilvicultura y la regeneración natural, utilizando pozos zai y cordones de piedra. Estas prácticas pueden extenderse a todos los países del África subsahariana, especialmente a los que constituyen el 10% de la masa de tierra en pendiente, de la que entre el 40% y el 70% se encuentra en el este y el sur de África y el 60% carece de medidas de conservación.

 

Parcelas forestales en la finca de Moshi Maile, en el distrito semiárido de Kongwa, en Tanzania, que conserva la humedad del suelo mediante la infiltración y la retención del agua. Crédito de la foto: Eveline Massam/IITA.

 

Ejemplos de esfuerzos de conservación y brechas en África

Un país ejemplar es Ruanda, que figura entre los 22 países con la degradación del suelo más grave. La mitad de sus tierras cultivables tienen una pendiente >10˚ y una tasa media de erosión del suelo de 250 t ha-1 año-1. Recientemente, el país ha puesto en marcha su "Estrategia de Desarrollo Económico y Reducción de la Pobreza II, 2013-2018" para ampliar las tierras irrigadas cultivables hasta 100.000 ha más de aquí a 2020, de las cuales 31.000 corresponden a pendientes del 5%-55%. El 90% de los caficultores ruandeses han adoptado estrategias regenerativas, con efectos positivos en la gestión de la pérdida de suelo. A pesar de los beneficios visibles de la conservación en las fincas de café, solo un tercio de las zonas de tierras altas dedicadas a cultivos alimentarios han adoptado prácticas de conservación.

La experiencia de Etiopía central muestra el potencial de los terrazas de tierra para reducir la escorrentía media anual (28%), la erosión del suelo (47%), la pérdida de carbono orgánico (51,4%), el nitrógeno (48%), el fósforo (54%) y el potasio (47%) en un periodo de tres años. En otras partes del África subsahariana, las terrazas de fanya juu han reducido la escorrentía en un promedio del 71%, y las terrazas en banco, los muros de piedra, la línea de residuos y los caballones han reducido la escorrentía hasta un 57%.

Marruecos también cuenta con una estrategia de "Generación Verde 2020–2030" para implantar prácticas de agricultura de conservación en un millón de hectáreas de tierras de cultivo de cereales para 2030. Con el objetivo de reducir la erosión del suelo en un 50% y secuestrar 500.000 toneladas de carbono, el plan de Marruecos puede replicarse en el África subsahariana para aumentar su impacto. Además de las prácticas de agricultura de conservación, la "gestión integrada de la fertilidad del suelo" ha mostrado resultados prometedores en toda África, según los informes, aumentando la infiltración del agua de lluvia en >44%, reduciendo la escorrentía en >30% y reduciendo la erosión del suelo en >33%.

Llamado a la acción

A pesar del desarrollo de muchas innovaciones prometedoras para la conservación del suelo y el agua y de los múltiples llamados a la acción – como la declaración de la Cumbre Río+20 de 2012 sobre el esfuerzo por lograr un mundo neutro en cuanto a degradación de la tierra en el contexto del desarrollo sostenible –, su adopción en toda África es escasa. En ello podrían influir diversos factores, entre ellos el nivel de conciencia sobre los beneficios de adoptar estas tecnologías.

Los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible – en concreto el objetivo 15.3 sobre "Neutralidad de la degradación del suelo" – son urgentes. Estrategias sencillas para la salud del suelo, como la aplicación adecuada de fertilizantes, el uso de variedades de semillas mejoradas, la rotación de cultivos y las estructuras de conservación del suelo y el agua, pueden combinarse y ampliarse para aumentar la eficiencia en el uso de nutrientes, la productividad de los cultivos y la rentabilidad. Además, deben promoverse ampliamente las prácticas que han demostrado resolver el problema de la erosión del suelo y la escorrentía del agua, como las prácticas restauradoras, regenerativas y agroecológicas demostradas en los estudios de caso anteriores.

La adopción de estas estrategias de conservación se verá recompensada si su plan de aplicación está respaldado por las políticas y ordenanzas necesarias. Además, deben llevarse a cabo actividades de capacitación y sensibilización para aumentar el conocimiento y la exposición a diversas prácticas de conservación.

Para apoyar este esfuerzo, pueden crearse fincas modelo – como la de Moshi Maile – que demuestren el éxito de la rehabilitación del paisaje y capten el interés por la conservación del suelo y el agua. Sin embargo, las instituciones de investigación, las agencias de desarrollo y otras partes interesadas aún necesitan mecanismos financieros para desarrollar innovaciones y generar pruebas sobre dónde y cómo ampliar estas estrategias de conservación.