Blog PABRA: 30 años sembrando alianzas para transformar la investigación del frijol en África

PABRA, creada en 1996 por el Programa de Frijol del CIAT y socios, fortalece la investigación y producción de frijol en más de 30 países de África desde hace 30 años para mejorar productividad, nutrición y medios de vida.

Hace 30 años, el entonces Programa de Frijol del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), hoy parte de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, junto con organizaciones nacionales de investigación agrícola de África y el respaldo de socios internacionales, creó la Alianza Panafricana de Investigación en Frijol (PABRA) con un propósito claro: fortalecer la investigación, el desarrollo y la producción de frijol mediante un modelo de colaboración regional. Lo que comenzó en 1996 como una iniciativa para conectar redes científicas hoy reúne a más de 30 países y cientos de instituciones que trabajan para mejorar la productividad, la nutrición y los medios de vida de millones de familias africanas. 

La historia de PABRA, sin embargo, comenzó mucho antes de su creación oficial. En la década de 1980, el Programa de Frijol del CIAT impulsó redes regionales de investigación como RESAPAC, demostrando que compartir conocimientos entre países aceleraba el desarrollo de nuevas variedades, fortalecía las capacidades nacionales y permitía responder mejor a las necesidades de los agricultores. Aquellas experiencias evidenciaron que los grandes desafíos de la agricultura africana no podían resolverse desde esfuerzos aislados, sino mediante una colaboración sostenida entre instituciones y países. 

Con esa convicción, Julia Kornegay, entonces líder del Programa de Frijol del CIAT, trabajó junto con Roger Kirkby y otros investigadores para transformar esa visión en una realidad. Con el respaldo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (SDC),  United States Agency for International Development (USAID) y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA), en 1996 nació oficialmente PABRA. Su propósito era fortalecer la investigación regional, promover el aprendizaje entre países y construir soluciones conjuntas que contribuyeran a mejorar la producción de frijol y los medios de vida de millones de pequeños agricultores africanos. 

Desde sus primeros años, esta red también cambió la manera de hacer investigación. En lugar de considerar a los agricultores únicamente como beneficiarios de nuevas tecnologías, los convirtió en participantes activos del proceso de innovación. Para Louise Sperling, excientífica principal y referente internacional en sistemas de semillas, ese fue uno de los mayores aportes de la alianza.

"PABRA entendió que los agricultores debían ser colegas de la ciencia, no simplemente sujetos de investigación." 

Ese enfoque permitió que agricultores, especialmente mujeres con un amplio conocimiento sobre la diversidad del frijol, participaran en la evaluación y selección de nuevas variedades, mientras PABRA fortalecía sistemas de semillas capaces de llevar esas innovaciones hasta las comunidades rurales. Treinta años después, Sperling considera que esa sigue siendo la esencia de la organización.

"Lo verdaderamente impresionante es que sigue siendo una red de países porque sus miembros continúan encontrando valor en trabajar juntos." 

Con el paso de los años, la alianza evolucionó de una red científica a una plataforma que integra investigación, sistemas de semillas, mercados y desarrollo rural. En esa transformación, distintos colegas destacan el liderazgo de Jean Claude Rubyogo, líder del Programa Global de Frijoles y director de PABRA, quien impulsó una visión en la que la ciencia no terminaba con el desarrollo de una nueva variedad, sino que esa innovación generaba oportunidades para agricultores y consumidores.

Para Steve Beebe, científico emérito de la Alianza, uno de los mayores aportes de Rubyogo fue ampliar la visión al integrar a agricultores, comerciantes y otros actores de la cadena de valor como protagonistas del proceso de innovación.

"Jean Claude puso al mercado y a los comerciantes en el centro de la estrategia, como participantes activos, promoviendo los espacios necesarios para que surgieran nuevas interacciones y relaciones comerciales."

Ese liderazgo también se apoyó en el trabajo de personas como Robin Buruchara, quien se desempeñó como coordinador, director y posteriormente asesor, además de director del CIAT para África. Durante su liderazgo fortaleció las alianzas regionales, consolidó la confianza de los socios estratégicos y promovió programas que permitieron desarrollar más de 600 variedades de frijol y tecnologías asociadas, beneficiando a más de 37 millones de hogares africanos. Estos logros contribuyeron a que PABRA recibiera reconocimientos internacionales como el Al-Sumait Prize for Food Security en 2019 y el Africa Food Prize en 2023. 

Treinta años después de su creación, continúa demostrando que la ciencia genera un mayor impacto cuando se construye desde la colaboración. Mirando hacia el futuro, Daniel Debouck, científico emérito de la Alianza y uno de los mayores expertos mundiales en recursos genéticos de frijol, considera que el mayor reto será mantener ese espíritu colaborativo mientras la agricultura enfrenta desafíos como el cambio climático, la sostenibilidad y la transformación de los sistemas alimentarios.

"La continuidad de esta historia de éxito dependerá de la capacidad para escuchar la diversidad de sus socios."

Con la mirada puesta en el futuro, Jean Claude Rubyogo reafirma el propósito que seguirá guiando a la alianza: "Queremos seguir siendo la principal organización de investigación para el desarrollo en frijol, creando innovaciones basadas en este cultivo que continúen transformando la cadena de valor del frijol." Para lograrlo, el desafío será acelerar el impacto de la investigación y llevar sus resultados a más personas.

Como él mismo resume: "Los últimos 30 años nos permitieron construir una superautopista. Ahora se trata de acelerar", llevando estas innovaciones "a las manos de millones de agricultores tan rápido como sea posible y a gran escala." Porque si las primeras tres décadas demostraron que la ciencia, la colaboración y la innovación pueden transformar el cultivo del frijol, las próximas serán decisivas para demostrar que esa transformación puede llegar a millones de familias más. Después de todo, como concluye Rubyogo: "Hemos logrado mucho, pero aún queda mucho por lograr."

Jean Claude Rubyogo

Leader, Global Bean Program, and Director, Pan Africa Bean Research Alliance (PABRA)