Blog Municipios que aprenden de sus sistemas alimentarios: avances del proyecto PROINORTE en Honduras

¿Cómo se producen, distribuyen, compran y consumen los alimentos en un municipio? ¿Qué retos enfrentan las familias para acceder a dietas más saludables? ¿Qué información necesitan las autoridades locales para planificar mejor y superar los retos relacionados con la alimentación? 

Estas preguntas guiaron un proceso impulsado en Honduras por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), a través del Proyecto de Inclusión Económica y Social de Pequeños Productores Rurales en el Noreste de Honduras (PROINORTE), con el apoyo de la Alianza de Bioversity International y CIAT, y del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). A través de esta Alianza de Aprendizaje se busca fortalecer las capacidades internas del proyecto, para contribuir al incremento de los ingresos y a la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional de los pequeños productores rurales y sus familias en el noreste de Honduras.

Cuando nos referimos a los sistemas alimentarios, estamos hablando de todas las actividades, personas e instituciones que hacen posible que los alimentos lleguen a la mesa: desde la producción en el campo, la pesca o la ganadería, hasta el transporte, la transformación, la venta, la compra y el consumo. También incluyen las condiciones que influyen en ese proceso, como el clima, los precios, los caminos, los mercados, las costumbres alimentarias, la salud, la educación y las oportunidades económicas. Por eso, un diagnóstico territorial con enfoque de sistemas alimentarios busca entender cómo funciona todo este conjunto en un municipio o territorio específico: qué alimentos se producen, cómo se distribuyen, quiénes participan, qué dificultades existen para acceder a alimentos suficientes y saludables, y qué oportunidades pueden aprovecharse para tomar mejores decisiones y orientar acciones de desarrollo local. Como parte del objetivo de PROINORTE, los diagnósticos territoriales permiten conocer mejor las condiciones, necesidades y oportunidades de cada municipio. Incluir una mirada de sistemas alimentarios ayuda a entender no solo qué se produce, sino también cómo se transforman, comercializan, compran y consumen los alimentos, y cómo estos procesos se relacionan con la seguridad alimentaria, la nutrición y el desarrollo local. Además, esta mirada permite orientar decisiones, proyectos e inversiones según las necesidades y oportunidades de cada municipio.

Fase 1: Construcción de los diagnósticos territoriales

La construcción de los diagnósticos territoriales fue el primer paso para contar con información clara sobre el funcionamiento de los sistemas alimentarios en cada municipio. Esta información permitió identificar retos, oportunidades y relaciones entre la producción, la comercialización, el acceso y el consumo de alimentos. Sin embargo, el proceso no terminó con la elaboración de los documentos, ya que el objetivo era convertirlos en herramientas útiles para la planificación y el desarrollo local. Por ello, posteriormente se avanzó en la socialización de los resultados y el fortalecimiento de capacidades, con el propósito de que los propios actores locales conocieran la información, la utilizaran en la toma de decisiones y la mantuvieran actualizada de acuerdo con los cambios en sus territorios.

La metodología se probó inicialmente en dos municipios. A partir de esa experiencia, se capacitó a un equipo de consultores para aplicarla en los 20 municipios restantes de PROINORTE. Así, la construcción de los diagnósticos tuvo como punto de partida la experiencia piloto desarrollada en 2024 en los municipios de Gualaco y Balfate. Estos primeros ejercicios permitieron aplicar la metodología, revisar las herramientas de análisis y generar aprendizajes para su implementación en otros territorios.

En septiembre de 2025 se realizó un taller de transferencia metodológica dirigido al equipo de consultores que estuvo a cargo de elaborar los diagnósticos. Posteriormente, entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, se avanzó en la construcción de los 20 diagnósticos territoriales restantes, completando así los 22 municipios de intervención de PROINORTE.

Durante el proceso se recopiló, organizó y analizó información relacionada con la producción, distribución, comercialización, el acceso y consumo de alimentos en cada municipio. También se consideraron factores sociales, económicos, ambientales y nutricionales que influyen en la seguridad alimentaria y nutricional de los territorios.

Los diagnósticos integraron información secundaria y aportes obtenidos mediante el trabajo de campo, lo que permitió construir una lectura más completa de la realidad de cada municipio. A partir de esta información, fue posible identificar retos, oportunidades y puntos de entrada para orientar acciones de desarrollo territorial. Con esta base técnica, el proceso avanzó hacia la socialización de los resultados con los actores locales.

Fase 2: Socialización de los diagnósticos territoriales

A finales de marzo de 2026 se desarrollaron las jornadas de socialización de los diagnósticos territoriales. Para ello, se realizó un evento en cada uno de los cuatro departamentos donde PROINORTE tiene presencia: Colón (Tocoa), Atlántida (Jutiapa), Yoro (Olanchito), y Olancho (La Unión).

Estos espacios permitieron presentar los principales hallazgos de los diagnósticos territoriales, explicar su utilidad para la planificación local y promover el diálogo con actores vinculados al desarrollo de los municipios.

Durante las jornadas se abordaron temas como la importancia de los sistemas alimentarios, cómo se construyeron los diagnósticos, los principales resultados identificados y la forma en que esta información puede apoyar la toma de decisiones. Además, se promovieron espacios de reflexión conjunta sobre la utilidad de los diagnósticos y su aplicación en distintos sectores.

Eventos de socialización de los diagnósticos territoriales con enfoque de sistemas alimentarios. Fotos: Luis Jarquín (CIAT)

¿Por qué era importante socializar los resultados?

Socializar los resultados era fundamental porque la información solo se vuelve útil cuando las personas que toman decisiones, implementan proyectos o viven los retos del territorio pueden conocerla, discutirla y usarla.

Al compartir la información con municipalidades, instituciones públicas, organizaciones de productores, sectores de salud y educación, la academia y otros actores locales, se buscó la apropiación de los diagnósticos territoriales como herramientas para la planificación, el diseño de proyectos y la priorización de inversiones.

Los espacios de diálogo también ayudaron a mostrar que los problemas del sistema alimentario no ocurren de manera aislada. La producción, el acceso a mercados, los precios, los hábitos alimentarios, la seguridad alimentaria, la nutrición y las condiciones ambientales están conectados. Comprender esas relaciones permite pensar soluciones más integrales.

Fase 3: Talleres para enseñar a actualizar los diagnósticos

Después de compartir los resultados de los diagnósticos, el proceso continuó con dos talleres realizados a finales de abril de 2026 en Tocoa (Colón) y Olanchito (Yoro). La diferencia con los eventos de socialización fue que estos talleres buscaron que los equipos y actores locales no solo conocieran la información, sino que también aprendieran a actualizarla, complementarla y usarla en sus propios procesos de planificación.

Por esta razón, se explicó a los participantes cómo recoger, organizar y analizar información del territorio, así como en qué forma utilizar los diagnósticos para identificar necesidades, proponer acciones y apoyar la toma de decisiones a nivel local. Este paso fue importante porque los sistemas alimentarios cambian constantemente: varían las condiciones de producción, los precios, los mercados, el clima y las necesidades de las familias. Por eso, los diagnósticos no deben verse como documentos cerrados, sino como herramientas vivas que pueden revisarse y actualizarse con el tiempo.

Talleres de fortalecimiento de capacidades en la actualización de los diagnósticos territoriales con enfoque de sistemas alimentarios en Tocoa y Olanchito.
Fotos: Luis Jarquín (CIAT)
 

Aprender haciendo: una metodología práctica y participativa

Los talleres combinaron momentos teóricos y prácticos. Primero, se reforzó la comprensión del enfoque de sistemas alimentarios y su relación con el desarrollo territorial. Luego, se revisó la importancia de los diagnósticos territoriales como herramientas para analizar la realidad municipal y apoyar procesos de planificación.

También se trabajó en la metodología para actualizar los diagnósticos.  Los participantes revisaron qué información ya existía, qué datos hacían falta y cómo podían obtenerse a través del trabajo de campo y el diálogo con actores locales.

Además, se abordaron técnicas de recolección de información, como entrevistas semiestructuradas, grupos focales, jornadas consultivas y encuestas. Mediante la técnica de juego de roles, los participantes revisaron instrumentos de recolección de información, asignaron responsabilidades y practicaron la aplicación de herramientas para el levantamiento de información en campo. También se realizaron estudios de caso basados en los resultados de los diagnósticos territoriales, los cuales fueron analizados en foros de discusión. Estos ejercicios permitieron comprender de forma integral los hallazgos y reflexionar sobre posibles acciones para los territorios.

Desarrollo de estudios de caso sobre los resultados de los sistemas alimentarios de los municipios de Olanchito y Santa Rosa de Aguán. Fotos: Luis Jarquín (CIAT)

Participación y construcción colectiva

Uno de los elementos más importantes del proceso fue la participación de actores locales y equipos técnicos. Los talleres promovieron el trabajo en grupo, la discusión de experiencias, la identificación de desafíos y la construcción colectiva de propuestas para actualizar los diagnósticos territoriales.

Durante las reflexiones, se destacó la importancia de involucrar a diferentes actores en futuras actualizaciones, incluyendo alcaldías, instituciones públicas, sector salud, educación, organizaciones comunitarias, asociaciones de productores, cámaras de comercio, academia, cooperación, organizaciones no gubernamentales e instituciones técnicas y regulatorias.

También se identificaron posibles acciones para avanzar en el uso de los diagnósticos, como presentar los resultados a corporaciones municipales, divulgar la información en otros municipios, promover la actualización de los diagnósticos a través de instancias de gobernanza local y desarrollar materiales didácticos que faciliten su comprensión.

La participación de actores locales permitió contrastar los datos con la experiencia local. Esto es clave porque muchos aspectos del sistema alimentario, como los cambios en los mercados, las barreras de acceso, los hábitos de consumo o los problemas de infraestructura, no siempre aparecen claramente en las estadísticas disponibles.

¿Para qué sirve todo esto?

Los eventos de socialización y los talleres de actualización permiten que los diagnósticos territoriales pasen de ser documentos técnicos a convertirse en herramientas prácticas para la acción local. Cuando los resultados se comparten, se discuten y se actualizan con participación territorial, la información adquiere mayor valor para orientar la planificación y la toma de decisiones.

Además, estos diagnósticos permiten identificar relaciones entre diferentes dimensiones del sistema alimentario. Por ejemplo, los retos productivos pueden estar relacionados con el acceso a mercados, la infraestructura, los servicios de apoyo o las condiciones ambientales. De igual forma, los patrones de consumo pueden estar vinculados con la disponibilidad de alimentos, los precios, los hábitos alimentarios y el entorno donde las familias acceden a los alimentos. Comprender estas relaciones ayuda a tomar decisiones más integrales y pertinentes para cada territorio.

Mirando hacia adelante

El siguiente paso será dar seguimiento al uso de los diagnósticos territoriales por parte de los actores locales, para conocer cómo están aprovechando esta información en sus procesos de planificación, toma de decisiones y gestión territorial.

Este monitoreo permitirá documentar aprendizajes, reconocer buenas prácticas y fortalecer la apropiación de los diagnósticos como herramientas vivas para los municipios. Más que un producto final, los diagnósticos abren una ruta de trabajo continuo: entender mejor los sistemas alimentarios locales, actualizar la información disponible y usarla para orientar acciones que respondan a las realidades de cada territorio.