Research Articles ¿Qué hace que una Mesa Técnica Agroclimática funcione (y se mantenga)?

Una mirada a 26 Mesas Técnicas Agroclimáticas, plataformas de toma de decisiones climáticas en América Latina, y lo que nos enseñan sobre gobernanza, sostenibilidad y acción climática local.

¿Qué tienen en común una agricultora del Magdalena, Colombia, un técnico agroclimático de El Paraíso, Honduras, y un extensionista rural en Chiquimula, Guatemala? Todos ellos participan en las Mesas Técnicas Agroclimáticas (MTAs), espacios que buscan traducir la ciencia del clima en decisiones útiles para el campo. 

Un nuevo estudio comparativo publicado en Science Direct analizó 26 MTAs en cuatro países de América Latina y reveló qué factores realmente hacen que estas plataformas funcionen. La investigación se basa en análisis de redes, cosecha de resultados, indicadores técnicos y decenas de entrevistas. Su conclusión: aunque las MTAs comparten un mismo modelo, su éxito depende profundamente de factores locales de gobernanza, financiamiento y diversidad institucional. 

Aunque las Mesas Técnicas Agroclimáticas (MTAs) son reconocidas como espacios valiosos para traducir información climática en decisiones agrícolas, no todos funcionan igual ni logran mantenerse en el tiempo. Esta variabilidad limita su potencial para apoyar a comunidades rurales vulnerables frente a la creciente variabilidad climática. 

¿Qué son los MTAs y por qué importan?

Las MTAs son plataformas multiactor en las que meteorólogos, agricultores, técnicos, ONGs y gobiernos locales analizan pronósticos climáticos, discuten impactos esperados y acuerdan recomendaciones prácticas. Funcionan como puentes entre el conocimiento técnico y la acción en el campo, promoviendo la toma de decisiones basadas en evidencia frente a la variabilidad climática. Pero no todos las Mesas Técnicas operan igual. Mientras algunas generan boletines agroclimáticos influyentes y convocan a instituciones clave, otras apenas logran sostener reuniones o involucrar a usuarios. Este estudio buscó entender por qué. 

Se desarolló y aplicó un marco integral que combina análisis de redes sociales, cosecha de resultados y evaluación multicriterio para estudiar 26 MTAs en cuatro países de América Latina. Este enfoque permitió identificar los factores que influyen en su efectividad, sostenibilidad y capacidad de escalamiento. 

¿Qué se encontró? Solo 12 de las 26 MTAs lograron puntajes altos en efectividad, sostenibilidad y escalabilidad. Los mejores resultados se observaron en lugares como Córdoba y Boyacá (Colombia), y El Paraíso (Honduras), donde las MTAs no solo generaban información útil, sino que también contaban con liderazgo reconocido, financiamiento estable y participación diversa de actores públicos y privados. La diversidad institucional impulsa el éxito. Las MTAs más eficaces integraban actores de múltiples sectores: servicios meteorológicos, universidades, asociaciones de productores, ONGs y gobiernos locales. Esta combinación permite abordar mejor los problemas agrícolas desde lo técnico, lo social y lo económico.

El rol de los líderes y la autonomía local es clave

En Colombia y Guatemala, donde las MTAs operan con fuerte apoyo de instituciones nacionales, pero con autonomía local, se observó mayor continuidad, apropiación y resultados. En contraste, en Nicaragua, la ausencia de participación de servicios meteorológicos y la alta dependencia de cooperación internacional redujeron la sostenibilidad. También, se evidenció que las funciones dentro de la MTA importan y se identificaron seis roles: participantes pasivos, líderes, coordinadores, apoyo técnico en clima, apoyo técnico en cultivos y movilizadores de recursos. La mayoría fueron pasivos, lo que puede limitar el impacto si no se fomentan roles más activos.

A pesar de su potencial, no todas las MTAs logran consolidarse como espacios efectivos de toma de decisiones. El estudio identificó varios factores que limitan su funcionamiento. En primer lugar, la baja frecuencia de reuniones y la falta de mecanismos de seguimiento dificultan la continuidad del trabajo colectivo y debilitan la construcción de acuerdos sostenibles en el tiempo. Además, en muchos casos, los agricultores, quienes son los principales usuarios de la información climática, no están suficientemente involucrados en la toma de decisiones, lo que reduce la pertinencia y aplicabilidad de las recomendaciones.

Otro obstáculo importante es la escasa articulación de las MTAs con programas de desarrollo rural o con los sistemas agroalimentarios locales, lo que limita su capacidad de influir en el territorio y de integrar sus acciones en políticas y estrategias más amplias. Finalmente, muchas plataformas dependen en gran medida de recursos externos (como financiamiento o asistencia técnica internacional) y carecen de planes claros para garantizar su sostenibilidad una vez que esos apoyos concluyen. Estas debilidades estructurales explican por qué algunas MTAs no alcanzan su potencial o desaparecen con el tiempo.
 

Lecciones clave para el futuro de los servicios climáticos:

Este análisis va más allá del diagnóstico y aporta aprendizajes fundamentales para potenciar las MTAs:

  • Lección 1: Las Mesas Técnicas Agroclimáticas con mayor trayectoria y continuidad operativa muestran mayor éxito, reflejando la importancia de procesos institucionales consolidados. 
  • Lección 2: El equilibrio entre apoyo nacional y autonomía local fortalece la sostenibilidad y apropiación territorial. 
  • Lección 3: La sostenibilidad financiera (recursos técnicos, humanos y económicos), es indispensable para mantener operativos las MTAs.
  • Lección 4: La diversidad de actores y flexibilidad en la implementación promueven adaptación y resiliencia frente a desafíos climáticos.

 

Guía detallada de implementación de MTAs

 

Próximos pasos para continuar su fortalecimiento:

Para escalar y consolidar estos espacios, el estudio sugiere: Fortalecer la gobernanza local con liderazgo legítimo reconocido por la comunidad. Asegurar financiamiento estable, combinando fondos públicos con alianzas estratégicas con cooperación internacional, promover la participación activa de agricultores y técnicos en la co-creación y toma de decisiones, incorporar herramientas digitales para ampliar el acceso a información agroclimática y mejorar la comunicación, articular las MTAs con políticas públicas nacionales y territoriales, favoreciendo su institucionalización y alineación con agendas de desarrollo rural y adaptación climática.

Los resultados de este estudio ofrecen una hoja de ruta clara, basada en evidencia, para fortalecer y expandir los servicios climáticos participativos. Para profesionales y responsables de políticas, esto significa construir plataformas sólidas, inclusivas y sostenibles que respondan a las realidades locales y contribuyan a sistemas agroalimentarios más resilientes. Para la comunidad científica, aporta una mejor comprensión sobre cómo conectar el conocimiento técnico con las necesidades prácticas del campo, facilitando la toma de decisiones informadas y contextualizadas. En conjunto, estos aprendizajes son clave para avanzar hacia un desarrollo rural sostenible y garantizar la seguridad alimentaria en América Latina frente al cambio climático.