From the Field Jóvenes, tecnología y café: Innovación digital para la resiliencia climática en Honduras

Youth, technology and coffee: Digital innovation for climate resilience in Honduras

En Marcala, la innovación no es solo un proceso: es una oportunidad para soñar y construir juntos un futuro más justo, resiliente y próspero para todos.

En el corazón de Honduras, los cafetales de Marcala no solo producen algunos de los granos más valorados del mundo; también cuentan historias de innovación, juventud y sostenibilidad. Con 120,000 fincas en todo el país (Café de Honduras, 2024), de las cuales el 92% son pequeñas propiedades familiares de menos de 3.5 hectáreas (IHCAFE, 2023), la caficultura representa el 5% del PIB y el 30% del PIB agrícola, sosteniendo economías locales y tradiciones centenarias.

Bajo este contexto, octubre de 2025 fue un mes clave para el café, Honduras fue sede del Séptimo Foro de Líderes Globales y CEO (CGLF) de la Organización Internacional del Café (ICO). Allí, expertos internacionales subrayaron la importancia de conectar a productores, exportadores y distribuidores, no solo para cumplir con la nueva normativa europea de cero deforestación, sino para mejorar cada eslabón de la cadena de valor del café.

En este escenario, la Denominación de Origen Café Marcala (ADOPCAM), pionera en Centroamérica y referente del desarrollo territorial en 19 municipios, en colaboración con la iniciativa AgriLAC Resiliente, y apoyada por el Programa de Escalamiento por Impacto del CGIAR en Honduras, con un objetivo claro: fortalecer la resiliencia climática, digitalizar procesos y empoderar a jóvenes y productores locales en esta especial cadena de valor.

Primeros pasos: digitalización y cartografía participativa

El primer paso fue digitalizar los formularios de registro de fincas y certificaciones, tanto para fincas como para beneficios y tostadurías, utilizando KoboToolbox, una plataforma digital de código abierto que organiza datos de manera rápida y segura. Esta acción permitió agilizar la gestión de información, pero también abrió la puerta a un aprendizaje profundo: que los técnicos de ADOPCAM se capacitaran en el uso de formularios digitales, mientras tanto, estudiantes de último año de bachillerato de los municipios de Santa Ana y Cabañas participaron en prácticas de cartografía participativa, levantando los polígonos de las fincas y actualizando la base de datos de los socios. 

Gracias a esta digitalización, los productores cafeteros empezaron a tener información confiable sobre sus propios territorios, un cambio radical frente a décadas de desconexión donde los datos llegaban a otros actores sin retorno ni retroalimentación. Con mapas precisos y datos actualizados, se sentaron las bases para la trazabilidad, planificación territorial y adopción de prácticas sostenibles adaptadas al clima.

Sobre esta base tecnológica, se desarrolló la capacitación vocacional en Agrimensura Digital en la comunidad de Mogola, Marcala, La Paz, parte del Modelo Integral de Formación Técnica y Empleabilidad Juvenil, impulsado por Fabretto Children’s Foundation, Harvard University; y Alianza Bioversity–CIAT. 

De esta manera, los días 28 y 29 de julio, 19 jóvenes rurales, acompañados de un equipo técnico, aprendieron a georreferenciar parcelas con la aplicación TerraTrac, donde mapearon fincas y realizaron análisis de riesgo de deforestación en WHISP. La formación combinó teoría y práctica, acercándolos a los estándares de trazabilidad y sostenibilidad exigidos por mercados internacionales bajo el EUDR. 

El resultado fue inspirador: los jóvenes demostraron alta motivación y compromiso, convirtiéndose en auténticos puentes de conocimiento entre tecnología y productores locales. A pesar de desafíos como conectividad limitada, escasez de dispositivos o tiempo reducido de práctica en campo, su aprendizaje generó un impacto tangible en la comunidad, fortaleciendo el sentido de pertenencia y colaboración. 

Carnetización: empoderando a los productores

La innovación no se detuvo allí. Con los mapas y datos actualizados, se implementó la carnetización de productores de café, una herramienta revolucionaria que otorga autonomía y control sobre la información. Cada productor recibió un carnet con código QR encriptado, conteniendo coordenadas, polígonos y datos productivos. Ahora, solo el productor decide quién accede a su información y con qué propósito, mientras cooperativas y organizaciones pueden gestionar datos validados para planificar cosechas y negociar contratos internacionales. 

Este sistema también visibilizó a los actores intermedios (recolectores y transportistas), que antes quedaban fuera de los registros formales. Con la aplicación Trace Food Chain, cada transferencia de café queda registrada, garantizando una cadena de trazabilidad completa y verificable, fortaleciendo la primera milla y facilitando mejores precios, nuevas oportunidades de mercado y condiciones más justas. 

Para cerrar el círculo de innovación, se realizaron capacitaciones en servicios climáticos participativos con socios de ADOPCAM. Los productores aprendieron a diagnosticar parcelas, caracterizar el suelo y la cobertura vegetal, y monitorear lluvias, sentando las bases para promover cambios o innovaciones  sostenibles adaptadas al clima para la caficultura. 

Estas acciones se desarrollaron en sinergia con el proyecto “Mejora de condiciones socioeconómicas de la población de la región ADOPCAM con enfoque ambiental y género”, financiado por la Junta de Andalucía y con la Fundación ETEA como socio, donde también se iniciaron capacitaciones en uso de drones para monitoreo aéreo de fincas. 

Gracias al co-diseño con ADOPCAM y la colaboración con la Alianza Bioversity–CIAT, se avanzó en la implementación de una Infraestructura Digital de Interés Público (IDIP), integrando herramientas como ODK, TerraTrac, Trace Food Chain y WHISP, asegurando interoperabilidad, trazabilidad y gobernanza digital, y sentando las bases para un ecosistema digital inclusivo que conecte información sobre clima, productividad y certificación. 

Construyendo la caficultura del futuro: una infraestructura digital que nace desde el territorio

Este proceso de innovación no terminó con la digitalización, la carnetización o el fortalecimiento juvenil. Al contrario, estas acciones abrieron el camino para un avance todavía más profundo: la construcción de una Infraestructura Digital de Interés Público (IDIP) para la caficultura de Marcala. 

Guiada por un enfoque de co-diseño, la ADOPCAM, en respuesta directa a la nueva regulación de la Unión Europea, comenzó a integrar esta IDIP en sus procesos de certificación, incorporando herramientas que permiten la captura y consolidación de datos, el registro y trazabilidad de unidades productivas, e incluso la fotogrametría y el monitoreo aéreo de fincas mediante drones. Cada componente, desde los formularios en ODK hasta los mapas levantados por jóvenes con TerraTrac, se convirtió en una pieza clave de un sistema mucho más grande: uno que conecta información, actores y decisiones en tiempo real. 

Los resultados se sienten ya en el territorio. Con datos confiables y trazables, ADOPCAM avanza en ordenamiento territorial de fincas, inclusión de juventudes, resiliencia climática y cumplimiento normativo, tanto en el marco jurídico nacional como frente a regulaciones externas como la EUDR. La digitalización dejó de ser un fin en sí misma para transformarse en un medio poderoso para planificar, anticipar riesgos y mejorar la competitividad del café hondureño. 

En este camino, el rol de la Alianza Bioversity–CIAT ha sido fundamental. Su liderazgo en el diseño de la arquitectura de datos y la gobernanza digital permitió asegurar que todas las herramientas (ODK, TerraTrac, Trace Food Chain, WHISP y otros sistemas de información pública), pudieran “hablar el mismo idioma”, gracias a estándares abiertos e interoperables. Este trabajo técnico, silencioso pero decisivo, ha permitido que el ecosistema digital de la caficultura crezca de forma ordenada, segura y al servicio de productores, técnicos y organizaciones. 

A la par, se inició la formación de una red de observadores climáticos entre socios de ADOPCAM. Lo que comenzó como capacitaciones en servicios climáticos y diagnósticos de suelo en finca, evolucionó hacia un mecanismo de ciencia ciudadana: productores que miden la lluvia, monitorean sus suelos y reportan información que luego se integra a la futura IDIP. Este esfuerzo no solo democratiza el acceso a la información climática, sino que transforma a los propios productores en generadores de conocimiento para la adaptación sistémica del territorio. 

Mirando hacia 2026, la visión es clara y compartida: consolidar esta Infraestructura Digital de Interés Público, integrando en un solo sistema las bases de datos de certificación, monitoreo de deforestación, productividad, clima y trazabilidad. El objetivo es ambicioso pero alcanzable: contar con un sistema común de información agroambiental, gobernado de manera colaborativa por los propios actores del territorio, que permita mejorar decisiones a nivel de finca, cooperativa y región. 

Un ecosistema digital inclusivo que potencie la adaptación al cambio climático, la competitividad del café hondureño y el cumplimiento de la normativa europea, sin perder nunca la esencia comunitaria que caracteriza a Marcala.

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