From the Field Genes para el futuro: cómo la biodiversidad agrícola sostiene la seguridad alimentaria global
En tiempos de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, la conservación genética es una inversión en resiliencia. Cada semilla almacenada en un banco de germoplasma representa una posibilidad de adaptación para las generaciones futuras. Lastimosamente, hoy en día todavía hay mucha diversidad de nuestros cultivos que no se encuentra en los cuartos fríos de los bancos de germoplasma.
El Gap Analysis (análisis de brechas) es una metodología clave que permite determinar qué especies, regiones o ecosistemas están insuficientemente representados en los bancos de germoplasma o áreas protegidas. Cuando un país logra identificar y recolectar material genético diverso, fortalece su capacidad para enfrentar las crisis agrícolas y climáticas, asegurando que los agricultores del mañana puedan acceder a cultivos más resistentes y sostenibles.
De la teoría al fortalecimiento de capacidades: una alianza global por la biodiversidad agrícola
Durante dos semanas de intenso trabajo, expertos de bancos de germoplasma de diferentes países se reunieron en el Campus de Las Américas de la Alianza en Palmira (Colombia) para fortalecer sus capacidades y aplicar la ciencia colaborativa en acción.
El taller Gap Analysis Training for Global Biodiversity Conservation, reunió a participantes de dos proyectos impulsados por el Crop Trust:
- Power of Diversity Funding Facility (PDFF), con AGROSAVIA (Colombia), ZARI-NPGRC (Zambia) y KALRO-GeRRI (Kenia).
- Biodiversity for Opportunities, Livelihoods and Development (BOLD), con INIAP (Ecuador), INRA (Marruecos) y NARC (Pakistán).
Aunque operan en contextos distintos, ambos proyectos buscan fortalecer sus operaciones de conservación y disponibilidad de la diversidad de cultivos. Llevando a cabo un gap analysis, los participantes aprendieron a identificar vacíos en sus colecciones, y generaron información que fortalecerá la planificación de nuevas colectas y, sucesivamente, la gestión de sus bancos de germoplasma.
“El Gap Analysis nos ayuda a utilizar nuestros recursos de manera eficiente, lo que nos permite ser más estratégicos en la gestión y expansión de nuestras colecciones”, afirmó la investigadora colombiana Paula Reyes, quien trabaja en el banco de germoplasma de AGROSAVIA. El banco de germoplasma de la nación Colombiana centra su análisis de brechas en dos cultivos de oportunidad: chontaduro y chayote, que, en el marco del Power of Diversity Funding Facility del Crop Trust, han sido priorizados “para su promoción, conservación y fortalecimiento de cadenas de valor más inclusivas y sostenibles”.
Durante el taller, los equipos discutieron cómo organizar misiones de campo, priorizar especies y regiones, estimar recursos y garantizar la seguridad de las colectas, transformando la teoría en acciones concretas y coordinadas.
En el contexto agrícola, esta metodología combina datos geográficos, climáticos, ecológicos y socioeconómicos con información de colecciones existentes almacenadas en los diferentes bancos de germoplasma, generando mapas de vacíos que orientan futuras misiones de colecta de semillas y material genético. Esta información es vital: cada área resaltada (color naranja) en el mapa representa una oportunidad para rescatar genes únicos, potencialmente útiles para mejorar cultivos frente a desafíos como sequías, plagas, enfermedades o suelos degradados.
Ejemplo de resultados del análisis de brechas para el cultivo de cebada (barley) en Marruecos. Áreas color naranja representan potenciales sitios donde puede haber presencia del cultivo que aún no conservado en la colección de semillas de cebada del banco de germoplasma. https://viewer.gapanalysistools.org/maptools
Aplicar estas metodologías en distintos contextos, desde los Andes tropicales hasta las sabanas africanas, permiten anticiparse a los impactos del cambio climático al revelar qué cultivos y variedades tienen mayor riesgo frente a sequías, plagas, enfermedades o suelos degradados. Esto no solo facilita la planificación estratégica de colectas y conservación, sino que también asegura que los recursos genéticos se distribuyan de manera equitativa entre diferentes regiones y bancos de germoplasma, evitando concentraciones excesivas y duplicidades. De esta manera, cada país y región puede participar activamente en la conservación global, promoviendo un enfoque descentralizado, que combina conocimiento local y colaboración internacional para proteger la biodiversidad agrícola de manera justa y efectiva.
"El gap analysis no solo impulsa la conservación ex situ (en bancos de germoplasma), sino también la seguridad alimentaria del futuro, al asegurar que la base genética de nuestros alimentos siga siendo amplia, diversa y disponible para la investigación y el mejoramiento de variedades,” dijo Lizeth Llanos, Especialista en Ciencia de Datos, Alianza Bioversity y CIAT.
Lizeth Llanos
Specialist - Data ScientistConservar para alimentar el futuro
“Los bancos de germoplasma no son museos; promueven activamente el uso y la conservación de nuestros recursos genéticos. Cuanto mayor sea la diversidad, más se podrán utilizar estos cultivos de diversas maneras, desde el consumo doméstico hasta la mejora de la seguridad alimentaria, nutricional y de ingresos de los pequeños agricultores”, afirmó Sumini Sampa, investigadora científica sénior del Instituto de Investigación Agrícola de Zambia (ZARI). Sumini identificó vacíos en las colecciones de sorgo y Vigna unguiculata, comúnmente llamada caupí, alubia ojo de perdiz, frijol de carita, entre otros, dos de los cultivos prioritarios de su país. Bajo el Power of Diversity Funding Facility, el ZARI llenará esos vacíos a partir del próximo año y, al hacerlo, “ampliará el acervo genético disponible para los fitomejoradores, permitiéndoles desarrollar características novedosas y superiores para incorporar a las variedades cultivadas de sorgo y caupí”, explicó.
El taller de gap analysis en Palmira simboliza un paso adelante en la forma en que concebimos la ciencia aplicada a la conservación para un futuro más resiliente, donde la diversidad genética sea la base de la seguridad alimentaria y la adaptación climática. El énfasis está en convertir el conocimiento científico en capacidades prácticas, construir redes internacionales de cooperación y garantizar que la diversidad genética siga disponible, a largo plazo, para asegurar la seguridad alimentaria y la resiliencia de los sistemas agrícolas a nivel global. El compromiso que nace en espacios como este es el de una comunidad científica global que trabaja para que la diversidad agrícola no se pierda, sino que florezca en los campos del mañana.
“Este taller no termina en Palmira: es el inicio de una red de aprendizaje que seguirá creciendo a medida que los equipos lleven la ciencia a los campos, recolecten nuevas variedades y fortalezcan el legado genético de nuestros cultivos,” dijo Harold Achicanoy, Asociado Senior de Investigación, Alianza Bioversity y CIAT.
🔗 Conoce más sobre el análisis de brechas y sus herramientas disponibles en: Gap Analysis Hub