Blog Embrapa y la Alianza Bioversity y el CIAT: fortaleciendo una colaboración científica con impacto
La colaboración entre instituciones de investigación es fundamental para enfrentar los complejos desafíos que afectan a la agricultura, el ambiente y la biodiversidad en América Latina. En este contexto, el trabajo conjunto entre la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y la Alianza de Bioversity International y el CIAT representa un ejemplo exitoso de cooperación científica con impacto que traspasa fronteras.
Por más de cinco décadas, ambas organizaciones han construido una relación sólida basada en intereses compartidos, complementariedad técnica y el compromiso de avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles, resilientes e inclusivos.
Hoy, la relación entre Embrapa y la Alianza inicia una nueva etapa. Se realizó un taller técnico conjunto para identificar áreas prioritarias de intercambio científico en el marco del Acuerdo General de Colaboración, lo que reafirma el compromiso mutuo y sienta las bases para una cooperación más ambiciosa, con prioridades científicas claras, una mayor alineación institucional y un enfoque orientado a resultados que promete un gran impacto para Brasil y la región.
Dos instituciones, una visión compartida
Embrapa es reconocida como una de las principales instituciones de investigación agropecuaria del mundo. Fundada en 1973, ha liderado el desarrollo de un modelo agropecuario que ha permitido a Brasil convertirse en uno de los mayores productores de alimentos del planeta y pionero en la investigación agropecuaria en América Latina. Su red incluye 43 unidades de investigación en todo el país, en las áreas de la agricultura incluyendo recursos genéticos, biotecnología, y las innovaciones más recientes en agricultura digital.
Por su parte, la Alianza, con presencia en más de 70 países, brinda soluciones científicas que abordan las crisis mundiales de malnutrición, cambio climático, pérdida de biodiversidad y degradación ambiental. Con una fuerte presencia en América Latina y el Caribe, la Alianza trabaja en colaboración con diferentes socios para transformar los sistemas alimentarios y los paisajes, promoviendo la sostenibilidad y la equidad social.
Maya Rajasekharan, directora Gerente para las Américas de la Alianza, sostuvo recientemente un encuentro con Silvia Massruhá, presidenta de Embrapa, en Brasilia.
“Brasil es un líder global en agricultura tropical y Embrapa es una potencia científica. Para la Alianza, trabajar con Embrapa no es solo estratégico, es una oportunidad de generar soluciones conjuntas que beneficien a toda la región”, afirma Maya Rajasekharan, directora Gerente para las Américas de la Alianza.
Durante los últimos 50 años, Embrapa y la Alianza (a través del CIAT) han colaborado en áreas fundamentales como el mejoramiento genético de arroz, fríjol y yuca; la biotecnología; el desarrollo de cultivos biofortificados; y la capacitación de científicos en América Latina.
El acuerdo de cooperación general existente entre las dos organizaciones ha permitido canalizar recursos y esfuerzos. Uno de los avances recientes es el trabajo colaborativo en torno a la enfermedad de la escoba de bruja de la yuca (CWBD, por sus siglas en inglés), que representa una grave amenaza para la producción de yuca en la región. Esta investigación conjunta busca mejorar el diagnóstico, comprender la dinámica de la enfermedad y desarrollar variedades de yuca resistentes, así como estrategias escalables de gestión de la enfermedad que contribuyan a proteger un cultivo esencial para la seguridad alimentaria en América Latina.
Talleres, cursos de capacitación, eventos conjuntos y visitas técnicas a estaciones de la Alianza y de Embrapa han sido parte fundamental de una larga trayectoria de trabajo compartido en el marco de numerosos proyectos colaborativos.
Definiendo nuevas prioridades
Entre el 3 y 5 de junio pasados, la Alianza recibió en su campus de Palmira a un equipo de investigadores de Embrapa para desarrollar un taller conjunto con miras a fortalecer el intercambio técnico y establecer nuevas prioridades de cooperación.
Los equipos abordaron temas prioritarios como mejoramiento genético de cultivos estratégicos, monitoreo de plagas, el uso de herramientas digitales e inteligencia artificial en la agricultura, salud y recuperación de suelos y pasturas degradadas, bioinsumos, biofortificación, dietas saludables y comportamiento del consumidor, entre otros.
“Este taller fue realmente inspirador. Hicimos un gran esfuerzo por mostrar el trabajo que están liderando tanto Embrapa como la Alianza, y eso dejó en evidencia todo el potencial que tenemos cuando colaboramos. Es momento de retomar la colaboración sólida que tuvimos en el pasado, porque trabajar juntos no solo fortalecerá a América Latina, sino que también puede impulsar una cooperación Sur–Sur ejemplar, con impactos positivos en regiones como África y el Sudeste Asiático”, dijo Marilia Nuti, investigadora de Embrapa y punto focal de la colaboración con la Alianza.
Por su parte, Jane Simoni, investigadora de la Oficina de Relaciones Internacionales de Embrapa, destacó que “lo más valioso de este taller fue conectar experiencias pasadas con una visión de futuro para la agricultura y los sistemas alimentarios. Partimos de unas áreas clave —mejoramiento genético, agricultura digital, ciencia del suelo y bioinsumos— que consideramos oportunidades concretas para avanzar rápidamente, pero ya vemos que pueden ampliarse. Nuestra meta es clara, que los investigadores se reúnan, colaboren y den forma a proyectos sólidos que generen impacto”.
La Alianza recibió en su campus de Palmira a un equipo de investigadores de Embrapa para fortalecer el intercambio técnico y trazar nuevas prioridades de cooperación.
Mirando hacia la COP30
En un contexto donde los desafíos del cambio climático exigen decisiones concretas, Embrapa y la Alianza ya avanzan en la identificación de áreas prioritarias que podrían proyectarse hacia la COP30, que se celebrará en noviembre próximo en Belém do Pará, Brasil.
“La COP30 será una oportunidad estratégica para que América Latina y el Caribe eleven su voz en la agenda climática global, con base en ciencia adaptada al contexto regional. Embrapa y la Alianza, con su experiencia conjunta y presencia técnica en la región, están bien posicionadas para conectar conocimiento y toma de decisiones, acelerar la acción climática y promover soluciones sostenibles e inclusivas que transformen los sistemas agroalimentarios desde el territorio”, puntualizó Maya Rajasekharan.