Blog Agricultura climáticamente inteligente: dando forma a la conversación en el AFSF 2024
Ahora que África se prepara para el Foro de Sistemas Agrícolas y Alimentarios (AFSF, sus siglas en inglés) de 2024 en Ruanda, la atención se centra en las soluciones innovadoras que aborden el doble reto del cambio climático y la seguridad alimentaria. Una de estas soluciones es la agricultura climáticamente inteligente (CSA, por sus siglas en inglés), un enfoque transformador que integra prácticas agrícolas sostenibles con estrategias de resiliencia y mitigación climáticas.
Por: Esther Gatonye, Esther Nzuki, Anastacia Theuri
La CSA es un enfoque que guía los cambios de los sistemas alimentarios agrícolas, dada la necesidad de abordar conjuntamente la alimentación y el cambio climático. A lo largo de los años, las innovaciones agrícolas han tenido el mismo objetivo que parece perseguir la CSA: la seguridad alimentaria, con innovaciones que van desde la mecanización en la agricultura, la ingeniería genética, el uso de drones y la inteligencia artificial.
La transición de la agricultura convencional a la sostenible se produce en un contexto de creciente preocupación por los patrones climáticos cambiantes, la sostenibilidad medioambiental y una población en constante crecimiento. La Alianza ha estado trabajando en la transformación de los sistemas alimentarios mediante soluciones basadas en la investigación que aprovechen la biodiversidad agrícola para mejorar la vida de las personas. Una línea de actuación es la CSA para aumentar la productividad y los ingresos agrícolas, adaptarse y crear resiliencia al cambio climático, y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este enfoque holístico integra diversas prácticas y tecnologías para crear sistemas agrícolas que sean a la vez productivos y sostenibles; adoptando la CSA, los agricultores pueden reducir significativamente su huella de carbono. Por ejemplo, técnicas como el laboreo de conservación, la rotación de cultivos y la gestión integrada de plagas no sólo mejoran la salud del suelo y la productividad, sino que también reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la CSA promueve el uso de fuentes de energía renovables y sistemas eficientes de gestión del agua, lo que contribuye aún más a los esfuerzos de mitigación del cambio climático. La integración de la agrosilvicultura —en la que los árboles crecen junto a los cultivos— también desempeña un papel crucial en la captura de carbono, ayudando a compensar las emisiones.
Tecnologías CSA en exhibición: surcos (primer plano) y subsolado (al fondo). Crédito de la foto: La Alianza de Bioversity International y el CIAT/Esther Nzuki
La CSA puede facilitarse mediante la implantación de servicios de información climática (SIC). La Alianza desempeña un papel crucial en la mejora de estos servicios en Kenia, mediante la creación de herramientas y el desarrollo de capacidades, para que los agricultores se beneficien de servicios de asesoramiento climático adaptados a sus necesidades. Estos sistemas están diseñados para ayudar a los agricultores y a las partes interesadas de las cadenas de valor agrícolas a planificar y tomar decisiones con conocimiento de causa. Hasta la fecha, estas iniciativas han repercutido directamente en más de 300.000 agricultores, agentes de la cadena de valor y responsables políticos, que ahora utilizan información climática mejorada y sistemas de alerta temprana para optimizar su toma de decisiones.
Construyendo sobre el legado del CGIAR Research Program on Climate Change, Agriculture and Food Security (CCAFS), las iniciativas conjuntas de investigación dirigidas por la Alianza ofrecieron oportunidades para mejorar visiblemente la resiliencia de los agricultores sobre el terreno a través del proyecto Accelerating Impacts of CGIAR Climate Research for Africa (AICCRA), que en 2023 llegó a más de 4 millones de agricultores, aumentando el acceso de los pequeños agricultores a los servicios de información climática, ofreciendo innovaciones agrícolas climáticamente inteligentes que aumentaron la resiliencia de las comunidades agrícolas ante los crecientes desafíos.
Transformación de los sistemas alimentarios
La transformación de los sistemas alimentarios es esencial para garantizar la seguridad alimentaria de una población creciente, y la CSA contribuye a esta transformación promoviendo prácticas agrícolas sostenibles que mejoran la productividad y la resiliencia. Esto es especialmente importante en las regiones vulnerables al cambio climático, donde las prácticas agrícolas tradicionales pueden dejar de ser viables. Al mejorar la salud del suelo, la eficiencia en el uso del agua y la diversidad de cultivos, la CSA ayuda a crear sistemas alimentarios más resilientes. Estos sistemas están mejor equipados para resistir las perturbaciones climáticas, garantizando un suministro estable de alimentos incluso en condiciones climáticas adversas.
La mayoría de los pequeños agricultores a nivel mundial se encuentra en África, Asia y América Latina, regiones que en su mayoría corresponden a países en desarrollo y que son las más afectadas por el cambio climático, lo que aumenta la importancia de aplicar la CSA allí. Varios gobiernos han apoyado a sus agricultores en la aplicación de la CSA en sus prácticas agrícolas. Aumentar la productividad agrícola y proporcionar alimentos seguros y nutritivos a la población son algunos de los factores que inspiraron al gobierno de Kenia a lanzar su "Plan de Transformación Económica de abajo arriba". Una de sus políticas emblemáticas se centra en la agricultura. La Dirección de Investigación e Innovación del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Ganadero tiene el mandato de reforzar la investigación y promover el uso de innovaciones agrícolas.
La adopción de prácticas de CSA en Kenia, impulsada significativamente por la Estrategia de Agricultura Climáticamente Inteligente de Kenia (KCSAS, sus siglas en inglés) 2017-2026, ha dado lugar a mejoras sustanciales. A través de iniciativas como la agrosilvicultura, la agricultura de conservación y la promoción de cultivos tolerantes a la sequía, los agricultores han experimentado un aumento del 20 % en el rendimiento de sus cosechas y una reducción del 15 % en las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, más de 500.000 agricultores han recibido formación en técnicas de CSA, lo que ha aumentado significativamente su capacidad de adaptación al cambio climático. La estrategia también pretende reducir las pérdidas económicas derivadas de los fenómenos climáticos, que según las previsiones representarán entre el 3 % y el 5 % del PIB en 2050 si no se abordan eficazmente los efectos del cambio climático. Estos esfuerzos se han traducido en una mejora de la salud del suelo, un aumento de la biodiversidad y una mayor resistencia a la variabilidad climática.
Política e innovación
Para que la CSA sea eficaz, son cruciales las políticas de apoyo y las tecnologías innovadoras. Los gobiernos y las organizaciones internacionales deben crear entornos propicios que fomenten la adopción de prácticas de CSA. Esto incluye proporcionar incentivos financieros, apoyo técnico y acceso a los mercados para los pequeños agricultores. Estas innovaciones ayudan a los agricultores a tomar decisiones informadas, optimizar el uso de los recursos y mejorar la productividad general.
Dando forma a la conversación del AFSF
A medida que nos acercamos al Foro de Sistemas Agroalimentarios (2-6 de septiembre de 2024), cuya agenda principal hace hincapié en el desarrollo sostenible, la resiliencia y los sistemas alimentarios equitativos, está claro que la CSA tiene un inmenso potencial para impulsar la acción climática y transformar los sistemas alimentarios. Al adoptar la CSA, podemos crear un futuro más sostenible, resiliente y con seguridad alimentaria para todos. El foro ofrece la oportunidad de forjar alianzas, movilizar recursos y ampliar las iniciativas exitosas, no sólo en África sino en el resto del mundo.
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