Impact story Terreno fértil para la innovación: cuando ciencia, empresa y productores se unen

La agricultura necesita aliados para enfrentar unos desafíos bien documentados: el cambio climático, la degradación de los suelos, las limitaciones para acceder a semillas, tecnologías y buenas prácticas. Si solo confiamos en la buena voluntad de unos pocos (y más en un contexto global donde las prioridades de financiamiento cambian rápidamente) corremos el riesgo de no avanzar al ritmo necesario para enfrentar los retos presentes y futuros.

¿Qué tienen en común un grupo de arroceros, un negocio familiar de forrajes y un hub de investigación? Que cuando unen sus fortalezas para un propósito compartido, obtienen un terreno fértil para crecer, innovar y superar dichos retos. Ese es el caso del Fondo Latinoamericano para el Arroz de Riego (FLAR) y el Grupo Papalotla, que de la mano con la Alianza de Bioversity International y el CIAT celebran tres décadas de aportes decisivos a la agricultura y de construcción de sólidas redes de cooperación entre productores, academia, sector público y privado.

Estos actores, han entendido que, además de reconocer el valor de la agricultura, debemos trabajar en asegurarle los incentivos, la innovación y el respaldo necesarios para que siga siendo el pilar de nuestra alimentación, un derecho humano fundamental. La Alianza/CIAT ha trabajado con FLAR y Papalotla a lo largo de las últimas tres décadas como ese actor clave que facilita conexiones, articula las visiones de los sectores y crea de manera conjunta un paquete de soluciones fundamentadas en la ciencia. No solo a nivel de producto, sino también servicios de tecnologías y metodologías para agregar valor a la producción agropecuaria, complementándose mutuamente con un gran alcance regional, y que incluso trasciende las fronteras continentales.

Arroceros de Latinoamérica han mejorado su producción gracias a las tecnologías y variedades desarrolladas por FLAR en los últimos 30 años

El sueño de los arroceros tiene el mismo “fondo”

En el FLAR se unen más de 30 organizaciones de 17 países vinculadas al arroz, desde México hasta Argentina y República Dominicana, junto con la Alianza/CIAT como socio estratégico. Fundado en 1995, el FLAR genera y comparte conocimientos, tecnologías e innovaciones que fortalecen la competitividad y sostenibilidad del arroz. Su sede operativa en Palmira, Colombia, le permite aprovechar laboratorios, campos experimentales, y redes científicas de primer nivel.

Esta colaboración ha dado frutos concretos: en tres décadas de trabajo se han liberado 110 variedades en 15 países. En el marco del consorcio HIAAL (Híbridos de Arroz para América Latina), desarrolla híbridos con altos rendimientos y resistencia. Gracias a esto, más de 500 híbridos de arroz han sido evaluados en ensayos multi ambientales, de los cuales 86 pasaron a etapas avanzadas y 2 ya están registrados para uso comercial. Estas variedades ofrecen altos rendimientos y resistencia a plagas y enfermedades, logros respaldados por investigación de excelencia.

Líderes del programa de Forrajes de la Alianza y representantes de Papalotla en una visita a un campo experimental en Andalucía, España, en 2022.

Cuando los caminos se cruzan, todos ganan

En los años 90, Papalotla comenzó como un negocio familiar de venta de forrajes importados y la transferencia de tecnología. Lo que parecía un mercado más, se convirtió en la oportunidad de crear un grupo empresarial rentable, sostenible y con una apuesta firme por la innovación. Paralelamente, el Programa de Forrajes del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) avanzaba en la mejora genética del género Urochloa (o Brachiaria), logrando un hito: cruzar dos especies apomícticas (U. decumbens y U. brizantha) utilizando como puente a U. ruziziensis. De esta manera, se podía avanzar en la obtención de las mejores características de las especies cruzadas para producir variedades híbridas de uso comercial.

Los caminos de Papalotla y el CIAT se cruzaron a finales de la década de los 90, cuando a través de un acuerdo estratégico, unieron la capacidad científica para desarrollar híbridos con la infraestructura y canales para evaluarlos y llevarlos al mercado. Hasta ahora, han liberado seis híbridos de Urochloa adaptados a distintas condiciones, y que han sido sembrados en casi dos millones de hectáreas en más de 70 países, beneficiando alrededor de 12 millones de personas. Además de cuadruplicar la productividad por potrero, estos híbridos ayudan a reducir la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero. El acuerdo, vigente hasta 2038, mantiene a la Alianza Bioversity & CIAT liderando la investigación y a Papalotla a cargo de la evaluación, producción y comercialización internacional.

El todo es más que la suma de sus partes

En América Latina, la colaboración entre sector público, privado y centros de investigación está transformando territorios, incrementando la producción agropecuaria y generando beneficios ambientales. La Alianza Bioversity & CIAT no solo produce ciencia de vanguardia, sino que también construye puentes entre sectores, integra plataformas y multiplica el impacto de cada socio. La lección es clara: cuando trabajamos como un bloque para la innovación agrícola, el todo realmente supera la suma de sus partes.