Impact story Nuevas variedades de fríjol fortalecen la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe

El campus de la Alianza de Bioversity International y el CIAT fue escenario, del 29 de septiembre al 3 de octubre, la Iniciativa de Cooperación para la Alimentación y la Agricultura entre Corea y Latinoamérica (KoLFACI), una iniciativa multilateral que impulsa la innovación y la colaboración tecnológica entre Corea, América Latina y el Caribe.

La misión del KoLFACI es transferir tecnología agrícola avanzada desde el CIAT (Palmira) hacia los países de América Latina, con el apoyo financiero del gobierno de Corea, promoviendo programas de intercambio y fortaleciendo la resiliencia de los sistemas productivos agrícolas frente a los desafíos actuales.

En línea con este propósito, los programas nacionales que hacen parte del consorcio, como CENTA, DICTA y AGROSAVIA, han liberado nuevas variedades mejoradas de fríjol, diseñadas para responder a las condiciones agroecológicas de distintos países latinoamericanos. Estas variedades no solo buscan incrementar la productividad y sostenibilidad de los cultivos, sino también reforzar el acceso a una fuente nutricional esencial para millones de personas.

En el marco del proyecto KoLFACI, distintos países de América Latina han avanzado en la liberación de nuevas variedades mejoradas de fríjol, resultado del trabajo conjunto entre los programas nacionales y el CIAT.

En 2023, se liberaron las variedades Urán en Costa Rica y INTA Llano Seco en Nicaragua, ambas de grano rojo. Durante 2024, el proceso se amplió a varios países de la región: en Bolivia se presentaron Negro INIAF (grano negro), Rojo RBT (grano rojo) y Frijol INIAF (grano rojo moteado); en Costa Rica, la variedad Quiribrí; en Guatemala, ICTA Tahual (grano negro); en Honduras, Rojo Fortificado (grano rojo); y en Nicaragua, Frijol INTA JM (grano rojo). Ese mismo año, en República Dominicana, se liberó Julio Nim, un fríjol de grano negro biofortificado.

Estas liberaciones reflejan los avances del programa en el desarrollo de materiales adaptados a distintas condiciones agroecológicas, contribuyendo a mejorar la productividad, sostenibilidad y calidad nutricional de los sistemas agrícolas de la región.

“Esperamos que estas variedades, adaptadas y mejoradas, lleguen a los agricultores y contribuyan a mejorar su calidad de vida”, señaló Jennifer Wilker, Lead Bean Breeder para América Latina.

Fríjoles que transforman la agricultura y la nutrición

El fríjol es un alimento central en la dieta latinoamericana, reconocido por su aporte de proteínas, fibra y minerales esenciales. Sin embargo, enfrenta retos como la baja productividad en sistemas tradicionales, la incidencia de plagas y enfermedades, y la vulnerabilidad al cambio climático.

Las nuevas variedades liberadas ofrecen beneficios clave:

  • Resistencia a enfermedades y plagas, lo que reduce las pérdidas para los agricultores y disminuye el uso de agroquímicos.
  • Adaptacion del cultivo a diferentes ambientes, facilitando el desarrollo del cultivo en diferentes zonas productoras.
  • Mayor rendimiento y estabilidad productiva, generando más ingresos para los agricultores.
  • Mejor valor nutricional, aportando proteínas y nutrientes esenciales a las familias.

innovación aplicada para un futuro sostenible

Las pruebas de campo realizadas en varios países de América Latina han validado el desempeño de estos materiales bajo condiciones reales de cultivo. Gracias a la red de colaboración de KoLFACI, las variedades ya están disponibles para sistemas nacionales de semillas y agricultores interesados en su multiplicación y adopción. El trabajo de investigación detrás del Programa Fríjol y KoLFACI ha sido fundamental para el desarrollo de estas innovaciones. A través de años de colaboración entre investigadores del CIAT, instituciones nacionales y socios internacionales, se han generado avances científicos significativos en mejoramiento genético, evaluación de materiales bajo distintas condiciones ambientales y validación participativa con agricultores. Este proceso ha permitido no solo obtener variedades más adaptadas, productivas y sostenibles, sino también fortalecer las capacidades locales y promover la transferencia de conocimiento en toda América Latina y el Caribe.

Con iniciativas como esta, el fríjol se consolida no solo como un alimento estratégico para la nutrición, sino también como un cultivo clave frente a los desafíos de la agricultura del futuro.

Equipo