Blog Maritza Cuervo: La historia de una líder en sanidad de germoplasma
En la Alianza Bioversity International y el CIAT abundan historias que demuestran cómo la ciencia puede cambiar vidas. Entre ellas destaca la de Maritza Cuervo, una mujer cuya pasión, liderazgo y perseverancia marcaron más de tres décadas de trabajo y dejaron una huella profunda en la sanidad de germoplasma y en las personas que caminaron a su lado.
Un sueño que comenzó en la universidad
Su historia comenzó en la Universidad Nacional, donde estudiaba agronomía. Gracias a sus prácticas llegó por primera vez al CIAT (que ahora forma parte de la Alianza): un lugar que para ella era un “sueño inalcanzable”. Fascinada por los laboratorios y el ambiente científico, inició en 1988 su tesis en virología, donde aprendió desde cero técnicas, metodologías y la disciplina necesaria para trabajar en un laboratorio.
El laboratorio de virología: sus primeros aprendizajes
Durante 17 años formó parte del laboratorio de virología, un espacio que le brindó grandes aprendizajes y amistades profundas. Su primer jefe Lee Calvert, conocido por su carácter estricto, terminó siendo un guía paciente y riguroso que moldeó tanto su carácter profesional como el personal.
Sanidad de germoplasma: donde dejó una huella imborrable
El mayor hito de su carrera profesional llegó en 2006, cuando asumió la coordinación del Laboratorio de Sanidad de Germoplasma gracias a la confianza de Daniel Debouck, líder del área de recursos genéticos. Con el paso del tiempo, también contó con el apoyo y la confianza de Peter Wenzl, su jefe actual y líder de Recursos Genéticos, quien impulsó su crecimiento y la consolidación del equipo. Allí:
- formó un equipo multidisciplinario con expertos en virus, hongos y bacterias.
- implementó metodologías más sensibles y eficientes para detectar patógenos.
- elevó el laboratorio a un estándar de calidad reconocido a nivel nacional e internacional.
- lideró el proceso de registro del Laboratorio de Sanidad de Germoplasma ante el ICA e implementó un sistema sólido y confiable de gestión de calidad. Gracias a este esfuerzo, la Alianza pudo transferir germoplasma con mayor seguridad, respaldo técnico y reconocimiento oficial.
- representó a la Alianza en la red global de las unidades de sanidad del CGIAR (13 centros).
Ese equipo, al que describe como “su segunda familia”, se convirtió en uno de los mayores orgullos de su vida profesional. Para Maritza, la ciencia nunca fue solo investigación: era humanidad, ética, rigor y trabajo colectivo. Como ella afirma: “No basta con ser un buen científico; también hay que ser una buena persona”.
La evolución del rol de la mujer científica
Cuando Maritza llegó al CIAT, pocas mujeres ocupaban cargos de liderazgo y abrirse camino resultaba más difícil. Con el tiempo fue testigo de una transformación profunda: más mujeres al frente de laboratorios y programas, mayor reconocimiento al talento femenino y políticas de equidad que fortalecieron su participación.
Consejos y legado para las nuevas generaciones
A quienes empiezan su carrera científica, Maritza les deja un mensaje basado en la persistencia e insistencia, recordándoles que la ciencia agrícola en el área de la sanidad vegetal enfrentará desafíos crecientes debido al cambio climático y la aparición de nuevos patógenos. Por ello, las nuevas generaciones deberán desarrollar metodologías cada vez más sensibles, eficientes y seguras.
Un cierre lleno de gratitud
Al mirar atrás, Maritza resume sus 36 años en una sola palabra: gratitud. Gratitud por los aprendizajes, las oportunidades, los equipos y la comunidad que la acompañaron. Hoy sueña con dedicar tiempo a sí misma, disfrutar de lo simple, vivir en las montañas de Dapa y mantenerse conectada con la ciencia para seguir inspirando a otros.
Un homenaje a todas las mujeres que hacen ciencia en la Alianza
Su historia es un homenaje al poder transformador de las mujeres en la ciencia. El liderazgo, la perseverancia y la humanidad de Maritza reflejan la esencia de la Alianza y abren camino a quienes vienen detrás, construyendo un futuro agrícola más sostenible, equitativo y esperanzador.