Press and News El Manifiesto de Kunming aboga por la agrobiodiversidad para transformar los sistemas alimentarios

El sistema alimentario mundial necesita urgentemente una reorganización radical para satisfacer la creciente demanda de seguridad alimentaria y nutricional. El Manifiesto de Kunming 2025, lanzado en el Foro de Sistemas Alimentarios de África 2025, presenta la agrobiodiversidad como una solución para mejorar la nutrición, fortalecer los ecosistemas y empoderar a las comunidades locales, cuando se integra en las políticas y en la práctica. Las recomendaciones prácticas y los estudios de caso muestran que un enfoque coordinado de múltiples partes interesadas en sistemas agroalimentarios resilientes puede aportar rápidos beneficios sanitarios, económicos y medioambientales.

"El mundo lucha por alimentar a su creciente población" es un titular demasiado común. Son varias las razones que explican este desafío, entre ellas las ineficiencias en la producción y distribución de alimentos, el desperdicio de alimentos y la falta de acceso equitativo a dietas saludables. Nuestro sistema alimentario conlleva importantes impactos medioambientales, incluyendo la pérdida de biodiversidad, la degradación del suelo y las emisiones de gases de efecto invernadero. El deterioro de los ecosistemas agrava la falta de alimentos y de nutrición adecuados y amenaza la seguridad alimentaria y las ganancias genéticas futuras. La pobreza, las desigualdades en el acceso a los alimentos y a una dieta adecuada y los bajos salarios son algunas de las externalidades sociales de los sistemas alimentarios actuales.

Según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI) en 2025, la inseguridad alimentaria aumentó en África en 2024, con más de 1.000 millones de personas, o dos tercios de la población, incapaces de acceder o permitirse una dieta saludable de forma constante. A nivel mundial, la malnutrición es persistente en niños y mujeres.

Sólo tres productos básicos —arroz, maíz y trigo— proporcionan dos tercios de las calorías que consume la población. Estos alimentos tienen un valor nutricional limitado y contribuyen a la mala salud.

Además, los cultivos básicos, generalmente producidos a escala industrial, requieren cantidades significativas de fertilizantes y pesticidas químicos que provocan el deterioro del medio ambiente, el cambio climático y la extinción de muchas especies.

Nuestro sistema alimentario no funciona.

Para ayudar a arreglarlo, expertos de todo el mundo lanzaron el Manifiesto Kunming 2025: Agrobiodiversidad para las personas y el planeta en la Cumbre Anual 2025 del Foro de Sistemas Alimentarios de África (AFSF), celebrada el 3 de septiembre en Dakar (Senegal).

"Si queremos transformar el sistema alimentario mundial, tenemos que fomentar la biodiversidad en nuestro plato y devolver los cultivos infrautilizados a los campos de los agricultores y a nuestras mesas, no solo en los foros internacionales", afirmó Carlo Fadda, Director de Biodiversidad para la Alimentación y la Agricultura de la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

El Manifiesto es el principal resultado del Tercer Congreso Internacional de Agrobiodiversidad (3er CAI), al que asistieron más de 800 participantes de 60 países y que se celebró a principios de este año en Kunming, China. Sintetiza las contribuciones colectivas al debate mundial sobre la agrobiodiversidad y ofrece ejemplos de regiones de todo el mundo para ilustrar que el apoyo a la agrobiodiversidad mejora las dietas, la seguridad alimentaria y los ecosistemas.

Como coautor del Manifiesto y copresidente del comité científico del congreso, Fadda reiteró la imperiosa necesidad de que los actores de todo el sistema alimentario —desde agricultores y profesionales hasta responsables políticos, investigadores, agencias gubernamentales, financiadores, agroindustrias, procesadores de alimentos, distribuidores y otros actores— unan sus fuerzas. El Manifiesto propone acciones realistas para empezar a incorporar la agrobiodiversidad en el centro de la agenda.

Los expertos del congreso hicieron un llamado para que la agrobiodiversidad se convierta en un componente principal de las Convenciones de Río sobre el clima, la biodiversidad y la desertificación. En la actualidad, la agrobiodiversidad ocupa un lugar secundario en estos foros, a pesar de su demostrado potencial para contribuir a resolver los problemas con los que las convenciones luchan perpetuamente.

Los asistentes a Kunming piden un cambio de paradigma en favor de las comunidades indígenas y locales del mundo. Como guardianes de la agrobiodiversidad, en gran medida desplazados por la modernización agrícola, sus conocimientos y experiencia serán esenciales para las políticas, la investigación y las herramientas de acceso al mercado necesarias para que la agrobiodiversidad prospere.

El Manifiesto examina los vínculos entre la agrobiodiversidad y la resistencia climática, la salud de los ecosistemas, la nutrición, los medios de vida económicos y la equidad social. En el Manifiesto se abordan varias cuestiones controvertidas a las que se enfrentan los defensores de la agrobiodiversidad, como la productividad, la inversión y la demanda del mercado.

"La productividad puede abordarse mediante una combinación de investigación, financiación y políticas que la respalden", afirmó Fadda. "Y la financiación de la agrobiodiversidad está justo delante de nosotros: miles de millones de dólares subvencionan la agricultura de siempre. Es hora de poner la agrobiodiversidad en primera línea en beneficio de la gente y del planeta junto a la mejora de la gestión del suelo y del agua."

El documento incluye ejemplos de China, Francia, Indonesia, Kenia, México, Perú y Uganda. Todos ellos demuestran cómo las comunidades, los investigadores y las organizaciones internacionales consiguieron una salud humana, medioambiental y socioeconómica duradera basada en la agrobiodiversidad. Sin embargo, para hacerlos ampliables, necesitamos un mayor compromiso por parte de donantes, inversores, responsables políticos y el sector privado.

Entre las contribuciones de CGIAR, un estudio de caso evalúa cómo los bancos de semillas comunitarios de Kenia y Uganda apoyados por la Alianza entre 2010 y 2023, proporcionaron a más de 10.000 personas una seguridad de semillas adecuada y sostenida; alimentos más asequibles, diversos y nutritivos; y casi 100.000 dólares estadounidenses en ventas de semillas y productos derivados de la agrobiodiversidad y especies arbóreas autóctonas.

"Muchos de estos problemas no pueden resolverse únicamente con la agrobiodiversidad", afirmó Fadda, haciéndose eco de la petición del informe SOFI de invertir en sistemas agroalimentarios resilientes "en agricultura, investigación y desarrollo e infraestructuras",

"Pero la agrobiodiversidad puede ayudar a remediar la desigualdad sistémica y la distorsión del sistema alimentario. Una de sus grandes ventajas, como muestran los estudios de caso del manifiesto, es que la colaboración entre múltiples actores interesados puede aportar rápidamente beneficios nutricionales, medioambientales y económicos a las comunidades vulnerables, a menudo simplemente apoyando la rica agrobiodiversidad que estas comunidades ya poseen."

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