From the Field Los pastos se transforman en efectivo en el occidente de Kenia

Cada mañana, Nelly Adhiambo se despierta justo al amanecer para alimentar a sus 5 vacas y 30 pollos. El trabajo en la finca comienza temprano. Revisa sus bananos, papas y maíz, que cultiva en su parcela para vender en el mercado y así obtener un ingreso. Luego, en un sorprendente giro de lo que la mayoría de los productores consideraría plantar en sus preciados terrenos, ella revisa su pasto. 

“Yo solía ir al mercado a vender zapatos”, nos explica Adhiambo. “Pero luego asistí a una capacitación de la Organización de Investigación Agrícola y Ganadera de Kenia (KALRO) y Send a Cow y me di cuenta de que podía ganar dinero dedicándome a la agricultura. Comprendí la importancia de cultivar nuevas variedades de pasto”, dice. 

Adhiambo describe cómo comenzó a cultivar forrajes cuando se dio cuenta de que podía aumentar su rendimiento de leche con las nuevas variedades del pasto Brachiaria. Donde anteriormente ella hubiera obtenido 15 litros de leche al día de sus vacas, que representan el 90% del ingreso total de su finca, ahora le rinden 25 litros, con lo cual su ganancia mensual ha subido de US$270 a US$360, en promedio. 

Foto: Nelly Adhiambo ha aumentado su producción de leche en Busia, Kenia. ©2020 Alianza/Georgina Smith 

“Este aumento me ha permitido ganar más dinero que cuando iba al mercado para poder mantener a mi familia de 5 hijos y el hijo de mi cuñado, así como emplear a dos trabajadores”, señala. “El pasto mejora la salud animal y el valor de la leche es más elevado, en términos de contenido de proteína y grasa”, comenta, agregando que sus vacas también han ganado peso. 

Adhiambo se encuentra entre los 1.000 productores involucrados por la iniciativa Send a Cow y la Alianza de Bioversity International y el CIAT a través del proyecto Grass to Cash (De Pasto a Efectivo). Desde 2018, los investigadores han estado trabajando en conjunto con comunidades en los condados de Busia, Kakamega, Bungoma y Siyaya, llevando a los productores nuevos pastos ricos en proteínas y resilientes al clima. 

La investigadora de la Alianza Ruth Odhiambo explica: “Desde 2018, hemos evaluado 10 nuevas variedades con los productores, incluyendo aspectos como siembra, selección de sitio, control de malezas y alimentación. De manera que ellos han visto tanto como nosotros y saben todo lo que sabemos nosotros acerca de las nuevas variedades, como, por ejemplo, qué tan buena es esta variedad Mombasa en comparación con otras de esta parcela”, indica señalando un frondoso ejemplar de pasto. 

Foto: Investigadores trabajan con productores para medir y pesar los pastos para forraje en ensayos de campo, con el fin de encontrar mejores variedades de forraje en conjunto con KALRO, Send a Cow y Advantage Crops ©2020 Alianza/Georgina Smith 

“En Colombia, la Alianza tiene la colección más diversa de semillas de forrajes tropicales del mundo. Los más interesantes entre ellos, como los que muestran resiliencia a la sequía o resistencia a plagas y enfermedades, son utilizados en nuestro programa de fitomejoramiento, donde combinamos características de resiliencia que se necesitan aquí en nuestro contexto local de Kenia, para producir nuevos pastos élite para cualquier condición”. 

 

“La mayoría de los productores dependen del pasto Napier, que posee un contenido de proteína de entre 8 y 10 %, en comparación con estas nuevas variedades de Brachiaria que contienen el doble de proteína, entre 16 y 18%”, agrega. Las nuevas variedades de forrajes ayudan a los productores a aumentar su producción de leche, aumentando al mismo tiempo sus ingresos. 

Foto: Investigadores trabajan con productores para medir y pesar los pastos forrajeros en ensayos de campo, con el fin de encontrar mejores variedades de forraje en conjunto ©2020 Alianza/Georgina Smith 

Equipos de investigadores y productores ahora están cosechando el onceavo conjunto de ensayos demostrativos de campo, midiendo la relación entre tallo y hoja, además de otros parámetros. El Napier tradicional produce casi el triple de tallo que las nuevas variedades de Brachiaria, lo cual significa más volumen y menos contenido de calidad para las vacas, en comparación con pastos con más hoja. “A las vacas también les encantan las nuevas variedades”, señala Odhiambo. 

David Miano, agrónomo de forrajes de KALRO, explica que las nuevas variedades han sido rigurosamente evaluadas en la localidad antes de ser liberadas. 

“Lo más interesante de este proyecto es que hablamos de los forrajes como fuente de ingreso. En la medida en que pensemos en la agricultura y hagamos de ella un negocio, es necesario que convirtamos lo que estamos investigando en una actividad que genere dinero”. 

 

Ahora, la Alianza, KALRO, Send a Cow y otros socios han unido esfuerzos con la empresa de semilla comercial certificada Advantage Crops para comercializar las semillas y llegar a más productores. Las semillas se empacan en paquetes de tamaños asequibles, que van desde 50 gramos a un kilogramo, y los precios varían entre US$33 y US$36/kg, dependiendo de la variedad de forraje. 

Foto: Dennis Nyongesa y su esposa han aumentado su rendimiento de leche e ingresos utilizando las nuevas variedades introducidas por el proyecto Grass to Cash ©2020 Alianza/Georgina Smith 

Explorando su parcela en Busia, este padre de 11 hijos, Dennis Nyongesa, coincide con la idea de que las nuevas variedades han marcado una gran diferencia. Aparte de duplicar su rendimiento de leche de 10 litros por día por vaca a 20, generando, en promedio, US$3,65 de ingreso extra por persona por día, también ha notado otra ventaja de cultivar las nuevas variedades de Brachiaria en comparación con el pasto Napier. 

Como presidente de la cooperativa local, Nyongesa indica: “El pasto se puede preservar en fardos de heno y transportarlo a otros o almacenarlo. Esto es una buen colchón de seguridad, sobre todo en la época seca”, dice Nyongesa. “También almacenamos heno para que los productores puedan venderlo a quienes no tienen pasto por aquí cerca. También los jóvenes pueden sembrar el pasto y venderlo a otros productores”. 

Su cooperativa ha establecido ya seis parcelas demostrativas. “Nuestros ingresos han mejorado, de manera que podemos mantener la fuerza laboral y cubrir gastos, como administrativos o medicinas de rutina, atendiendo las necesidades diarias de la familia e incluso educación para los niños”, comentó, asegurando que los beneficios del proyecto Grass to Cash tendrán una amplia duración. 

 

Grass to Cash es un proyecto de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en colaboración con la Organización de Investigación Agrícola y Ganadera de Kenia (KALRO), Advantage Crops Limited, Send a Cow y los productores. 

Para obtener más información, contactar a An Notenbaert: a.notenbaert@cgiar.org