From the Field De encuestas en papel a chatbots: impulsando el monitoreo digital de la calidad de dieta en Guatemala

From paper surveys to chatbots: Advancing digital monitoring of diet quality in Guatemala

La alimentación de los guatemaltecos tiene raíces en la cosmovisión maya, cuya base era el sistema milpa conformado por el maíz, frijol y ayote, alimentos que continúan consumiéndose diariamente por la población. Sin embargo, entre mayo y agosto de 2025, se estimó que cerca del 19% de la población guatemalteca se encontraba en crisis de inseguridad alimentaria, con dificultades para acceder no solo a estos alimentos tradicionales, sino a otros que diversifican su dieta. Esta situación se origina por factores socioeconómicos y ambientales que van desde el aumento de precios de la canasta básica, hasta condiciones climáticas extremas que ocasionan la pérdida de cosechas y por ende la reducción en la reserva de alimentos.

Para comprender la dinámica de estos factores y cuantificar el efecto en la población en términos de la disponibilidad, acceso y consumo de alimentos, es clave contar con sistemas de información dinámicos y oportunos que permitan monitorear la calidad y variedad de lo que realmente consumen las personas. Aunque en Guatemala existe el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SIINSAN) y otras herramientas para el monitoreo y vigilancia, aún no se dispone de un sistema en tiempo real que facilite la toma de decisiones puntuales a nivel local.

En búsqueda de soluciones para mejorar la captura de datos enfocados a la calidad de dieta, se identificó una investigación en Ruanda, basada en crowdsourcing, que consistía en enviar a los participantes la encuesta de calidad de dieta DQQ (Diet Quality Questionnaire) a través de llamadas automatizadas (IVR) y mensajes de texto (SMS). Como resultado, se obtuvo alrededor de 1,800 respuestas por semana durante un año, evidenciando así la capacidad y versatilidad de los teléfonos móviles para capturar datos de forma masiva y a bajo costo.

La experiencia anterior, fue el punto de partida para realizar en 2023 el primer piloto de un monitoreo de alta frecuencia de calidad de dieta, adaptado al contexto guatemalteco. Para ello, fue esencial la formación de alianzas con socios locales para alcanzar a la población objetivo especialmente en el área rural, con quienes se socializó la encuesta DQQ y el canal de distribución, en este caso, un chatbot llamado MEMO desarrollado por la empresa MrBot Solutions a través del cual recibirían la encuesta.

Principales hallazgos

A partir del piloto realizado en 2023, se ha demostrado que el monitoreo mediante dispositivos móviles es eficiente en cuanto a recursos, tiempo y costos. De este modo, a través de la Iniciativa Digital, el Acelerador de Transformación Digital, el Programa de Escalamiento para el Impacto del CGIAR y la colaboración de una red de socios estratégicos, esta modalidad de captura de datos se ha consolidado como una herramienta clave para transformar la información recopilada de la población objetivo, en indicadores como el Global Diet Quality Score (GDR). Este indicador permite evaluar el cumplimiento de las recomendaciones de una dieta saludable establecidas por la Organización Mundial de la Salud, ofreciendo a los socios la oportunidad de tomar decisiones informadas en el momento y la escala adecuada.

Los hallazgos derivados a partir de esta experiencia son los siguientes: 

2022

El crowdsourcing no fue viable debido a que, en el contexto de Guatemala, no existen empresas ni instituciones públicas o privadas que gestionen bases de datos poblacionales que permitan implementar este tipo de estrategias de muestreo. Esta ausencia de proveedores confiables y legalmente establecidos limitó la posibilidad de acceder a una base de contactos representativa y autorizada para el envío de encuestas.

Ante este escenario, se inició la búsqueda de socios interesados en implementar la encuesta DQQ con el fin de generar datos sobre calidad de dieta. Esto permitió establecer un acercamiento estratégico con Acción Contra el Hambre (ACH) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), quienes apoyaron la identificación y el perfilamiento de la población que participaría en el piloto previsto para 2023. Este paso fue clave para evaluar la viabilidad operativa y definir un público objetivo adecuado.

2023

Se ejecutó el piloto de la encuesta utilizando dos canales de envío: un chatbot vía WhatsApp y un sistema de llamadas automatizadas. Las pruebas de usabilidad basadas en la metodología de Diseño Centrado en el Humano (HCD) evidenciaron una clara preferencia por WhatsApp, atribuida a su facilidad de uso, rapidez y familiaridad. Las llamadas automatizadas presentaron menor aceptación y mayores tasas de abandono.

2024

La tasa de respuesta, considerando una población de 2,787 personas, fue del 10%, influenciada por la desconfianza generalizada en el uso de WhatsApp debido al incremento de estafas en el país. Esto indicó la necesidad de fortalecer la confianza y diseñar mecanismos de incentivo y retención de participantes. 

Asimismo, se calculó el índice GDR, el cual mostró un menor cumplimiento de las recomendaciones de dieta saludable en la población participante de Ciudad de Guatemala en comparación con la población rural del Occidente.

Por otra parte, se estimó el costo de implementación por encuesta: 4.10 USD vía WhatsApp, en comparación con 33 USD mediante entrevistas presenciales, demostrando un ahorro significativo en recursos.

Finalmente, la red de socios se amplió de manera significativa, integrando a la Asociación Regional Campesina Chortí (ASORECH), el Centro Universitario de Oriente (CUNORI), el Centro Universitario de Noroccidente (CUNOROC), el Centro Universitario de Zacapa (CUNZAC), Global Communities (GC), Acción Cristiana (AC), la Asociación de Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente (CDRO), el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP) y Cáritas Zacapa (CZ).

2025

Se mantuvo la red de socios de 2024 y se incorporó la delegación departamental del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) en Zacapa, marcando un avance importante al integrar por primera vez a una entidad gubernamental en el proceso de monitoreo. Además, se contó con el apoyo del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP) para realizar una serie de webinars dirigidos a fortalecer los conocimientos de la red de socios en materia de calidad de dieta.

Por otro lado, con el fin de aumentar la confianza de las personas participantes, se desarrollaron materiales audiovisuales, incluyendo un video interactivo del chatbot enviado vía WhatsApp.

Durante el proceso, surgieron nuevos aprendizajes orientados a mejorar la herramienta. Por ejemplo, se identificó la necesidad de diseñar una versión más ágil de la encuesta, ya que las personas usuarias señalaron que el tiempo necesario para completarla es de 12 y 15.

Transformando los desafíos en motores de cambio

Durante el desarrollo e implementación participativa del Monitoreo de Alta Frecuencia de Calidad de Dieta, surgieron diversos desafíos que, lejos de limitar el proceso, revelaron oportunidades clave para fortalecer y escalar el uso de esta herramienta digital entre una gama más amplia de actores. Estos hallazgos se agrupan en dos grandes dimensiones:

Desafíos técnico-institucionales

Integración en sistemas digitales ya existentes:
La adopción de nuevos sistemas dentro de plataformas institucionales consolidadas puede ser compleja. Sin embargo, esto abre la posibilidad de posicionar la herramienta de monitoreo como un complemento que mejora la captura y análisis de datos a bajo costo, sin reemplazar los sistemas nacionales vigentes.

Alineación de intereses entre actores:
La diversidad de instituciones, prioridades y agendas puede dificultar la acción conjunta. Esto crea la oportunidad de impulsar espacios como mesas técnicas y acuerdos interinstitucionales para fortalecer la gobernanza, articular esfuerzos y avanzar hacia objetivos compartidos.

Sostenibilidad del sistema:
Asegurar la continuidad del monitoreo requiere integrarlo en las agendas institucionales y presupuestos locales. Esto se convierte en un punto de inicio para institucionalizar el proceso, lo que permitirá contar con datos más precisos, oportunos y relevantes para orientar acciones a nivel territorial.

Desafíos sociales-culturales

Compromiso comunitario:
Desde el enfoque de Diseño Centrado en el Humano (HCD), comprender qué motiva a las personas a participar es clave. Esto abre la oportunidad de diseñar mecanismos que fortalezcan su permanencia en el proceso y aumenten la participación de forma sostenible.

Seguridad digital y confianza en WhatsApp:
El aumento de estafas vía WhatsApp genera desconfianza. Sin embargo, este desafío revela la necesidad de reforzar la comunicación a través de socios locales y líderes comunitarios, contribuyendo a generar confianza, transparencia y apropiación del sistema. 

Diversidad lingüística:
La variedad de idiomas mayas representa un reto operativo, pero también una oportunidad para hacer el sistema más inclusivo. Adaptar la herramienta a estos idiomas permite ampliar la participación y mejorar la equidad en la recolección de datos.

Alianzas que transcienden

El trabajo con los socios ha sido fundamental no solo para implementar el monitoreo, sino para convertir la información generada en acciones que fortalecen la calidad de la dieta en territorio. Su involucramiento ha permitido comprender mejor las necesidades de las comunidades y adaptar la herramienta para que sea útil en distintos niveles: hogar, parcela, programas institucionales y planificación sectorial.

En 2024, este proceso se consolidó durante la sesión de socialización de resultados, donde los socios resaltaron la utilidad de los datos para orientar intervenciones y ajustar sus estrategias. Este intercambio confirmó que el monitoreo no solo genera información, sino que apoya decisiones programáticas más oportunas y contextualizadas.

En 2025, el proceso dio un paso significativo gracias al apoyo del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), que en octubre facilitó la serie de webinars “Alimentación, Género y Calidad de Dieta: Experiencias y reflexiones regionales”. Estas sesiones fortalecieron las capacidades técnicas de los socios y del público general, contribuyendo a consolidar una comunidad más preparada y comprometida con el uso de evidencia para promover mejoras sostenidas en la calidad de la dieta.

Hoy, estas alianzas conforman un ecosistema de aprendizaje continuo, en el que convergen asociaciones de productores, instituciones académicas, organizaciones de cooperación y actores gubernamentales. Su trabajo conjunto ha sido clave para avanzar hacia un monitoreo más inclusivo, sostenido y orientado a la acción.

¿Por qué continuar potenciando el uso de herramientas digitales?

En un contexto donde los dispositivos móviles han transformado la forma en que nos comunicamos y accedemos a la información, aprovecharlos para la captura y gestión de datos se vuelve esencial para comprender y anticipar los desafíos alimentarios. Integrar estas herramientas en los procesos de monitoreo no solo facilita el trabajo en campo: convierte la información en un insumo valioso para orientar las decisiones institucionales. 

Fortalecer su uso permite avanzar hacia iniciativas que mejoren de manera sostenida la calidad de la dieta y, al mismo tiempo, contribuyan a:

✓ Generar evidencia más precisa y oportuna, fundamental para el diseño de intervenciones efectivas. 
✓ Informar y empoderar a personas y comunidades, brindándoles datos claros para comprender mejor su entorno alimentario. 
✓ Impulsar políticas nacionales más ajustadas al contexto local, sustentadas en información confiable y actualizada.
✓ Implementar acciones en los momentos y lugares correctos, optimizando la escala temporal y espacial de las intervenciones.
✓ Involucrar a nuevas generaciones, fomentando capacidades para tomar decisiones informadas que mejoren su calidad de vida a partir de dietas y sistemas agroalimentarios más saludables.