Press and News Una conversación entre rocas, suelos y cultivos

Una conversación entre rocas, suelos y cultivos

En el Congreso Colombiano de Geología, la Alianza lideró una sesión sobre cómo los metales pesados viajan del suelo a los cultivos, afectando la salud y economía, y destacó soluciones científicas para una agricultura sostenible y resiliente al clima.

Debajo de nuestros pies, los suelos guardan la memoria de miles, e incluso, millones de años. En sus capas más profundas habitan minerales que un día formaron montañas o volcanes, y que son determinantes en la fertilidad, la productividad de los cultivos. Por su parte los metales, esos elementos naturales que componen las rocas y los suelos como el hierro o el zinc, son indispensables para la vida; otros, como el cadmio o el mercurio, se consideran metales pesados que pueden acumularse y volverse tóxicos para los ecosistemas y la salud humana.

Comprender esa historia es el punto donde la geología se encuentra con la agricultura y cómo se da esa “conversación”, pues para proteger la productividad agrícola y la seguridad alimentaria es necesario también entender cómo estos elementos se originan, se transforman y llegan a los cultivos.

Durante el XX Congreso Colombiano de Geología, los investigadores de la Alianza, Javier Martín y Karoll Valentina Yomayuza, coordinaron ese diálogo entre disciplinas con la sesión especial “Metales pesados en rocas, suelos y cultivos”. Un espacio para mirar el territorio desde múltiples escalas: del suelo a la planta, del laboratorio al campo, de la ciencia a la acción.

A continuación, se presentan las principales ideas y hallazgos compartidos durante las presentaciones de esta sesión especial, que reunió perspectivas desde la geología, la química, la agricultura y la innovación tecnológica.

Elementos viajeros: del suelo al cacao

La sesión inició con una mirada al campo, explorando cómo los metales pesados se desplazan del suelo a los cultivos. En el cacao, por ejemplo, aparece un invitado no deseado: el cadmio.

Este metal pesado se encuentra naturalmente en algunas rocas y puede ser absorbido por las raíces y llegar hasta su fruto. Cuando el nivel de cadmio absorbido supera ciertos niveles, afecta la comercialización del cacao en mercados internacionales y, con ello, el ingreso de familias productoras.

El proyecto Clima-LoCa, liderado por la Alianza, ha estudiado más de 4,000 puntos de muestreo en Colombia, Ecuador y Perú. Combinando información sobre tipo de roca, pendiente, clima y suelos, el equipo demostró que la geología y la forma del terreno son factores clave para explicar por qué el cadmio se acumula más en unas zonas que en otras.

“El suelo habla: en su química están las claves para entender cómo los metales se mueven, cómo crecen los cultivos y cómo podemos encontrar soluciones que no afecten económicamente a los productores.” — Javier Martín, investigador del proyecto Clima-LoCa y la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

Los metales que descansan en el agua

El recorrido continuó hacia los ecosistemas acuáticos. En el Caribe colombiano, los sedimentos del Complejo Cenagoso de Ayapel revelan otra facetade la relación entre geología y ambiente. Investigaciones presentadas por la Universidad del Norte revelan cómo el mercurio se acumula en el fondo de las ciénagas, atrapado por minerales.

Las arcillas presentes en esos sedimentos funcionan como “esponjas químicas” que atrapan los metales, evitando que se dispersen, pero también los acumulan con el tiempo. Si cambian las condiciones del agua, como mayor o menor presencia de oxígeno, esos metales pueden volver a liberarse. Saber cómo y cuándo ocurre ese ciclo es clave para diseñar estrategias de restauración y gestión hídrica que prevengan una múltiple contaminación.

Tecnología accesible, ciencia que transforma

El cierre de la sesión abordó el papel de la innovación. Tecnologías como los biosensores verdes, elaborados con extractos de plantas y nanopartículas, permiten detectar plomo o mercurio en el agua de manera sencilla y económica. Estas soluciones, inspiradas en la naturaleza, abren oportunidades para el monitoreo ambiental comunitario.

Una herencia del pasado geológico

La siguiente parte de la sesión, llevó la conversación al pasado de territorio. Algunas rocas formadas durante el período Cretácico (hace más de 66 millones de años), ya contenían elementos como cadmio, zinc o níquel. Se originaron en antiguos mares poco profundos que cubrían gran parte del territorio colombiano. 

Comprender ese origen ayuda a distinguir entre lo que el territorio produce por naturaleza y lo que genera la actividad humana, una distinción fundamental para orientar políticas de uso y conservación de suelos.

Ciencia para la acción climática

Los metales pesados son un punto de encuentro entre la geología, la agricultura, la salud y la innovación, pero también entre la ciencia y la acción climática. Comprender su origen y comportamiento ayuda a diseñar estrategias agrícolas para evitar pérdidas económicas y reducir presiones sobre los ecosistemas naturales, que son esenciales para almacenar carbono y regular el clima.

Cada mapa, cada análisis de suelo o sensor desarrollado es una herramienta para tomar decisiones basadas en evidencia, proteger los medios de vida rurales y contribuir a los objetivos globales de mitigación y adaptación al cambio climático.

“Cuando entendemos el territorio de forma integral, desde su suelo, su agua, su gente y su historia, podemos diseñar soluciones que respondan al cambio climático sin dejar atrás a las comunidades.” — Valentina Yomayuza, investigadora de la Alianza Bioversity & CIAT.

La Alianza Bioversity & CIAT, en el marco del Programa de Acción Climática del CGIAR, impulsan esta agenda para conectar la ciencia con las decisiones y seguir construyendo soluciones desde la evidencia y el territorio.