From the Field Cidra papa en Colombia: ¿cómo un cultivo tradicional empieza a pisar fuerte en los sistemas agroalimentarios del país?
En Colombia, la cidra papa, también conocida como guatila o chayote, no es un cultivo nuevo ni desconocido. Ha estado ahí siempre: en las fincas, en las huertas, en las cocinas tradicionales. Es de esos alimentos que hacen parte del día a día en muchos territorios, que se consumen sin mucha explicación porque simplemente siempre ha estado, y, sin embargo, esa cercanía no ha significado necesariamente reconocimiento.
Durante mucho tiempo, la cidra papa ha permanecido en un lugar discreto dentro de los sistemas agroalimentarios: presente, pero poco visible; conocida, pero poco posicionada. Hoy, esa mirada empieza a cambiar con más fuerza.
En el marco del taller de validación de resultados sobre la cidra papa, liderado por la Alianza Bioversity & CIAT en el proyecto Power of Diversity Funding Facility (PDFF) de Crop Trust, actores de toda la cadena de valor, productores, transformadores, comercializadores, investigadores e instituciones, se reunieron para analizar su estado actual, compartir experiencias y reflexionar sobre su potencial.
Más que un espacio técnico, este encuentro abrió una conversación clave: entender qué está pasando con la cidra papa y qué hace falta para fortalecer su desarrollo, incrementar su comercialización y su consumo.
En este contexto, ¿qué sucede cuando actores de toda la cadena se reúnen para mirar un mismo cultivo?
Uno de los principales aportes fue la posibilidad de conectar actores que usualmente trabajan de forma aislada. Desde quienes producen en el territorio hasta quienes transforman o comercializan, el diálogo permitió reconocer que cada eslabón juega un papel fundamental, pero que hace falta integrarlos y más y mejores conversaciones sobre cómo podemos promover este cultivo y su consumo. Así, la información generada por la investigación se contrastó con la experiencia práctica, construyendo una visión más completa. En ese proceso, quedó claro que los desafíos no responden a un solo factor, sino a la interacción de múltiples elementos a lo largo de la cadena.
A medida que avanzaron las discusiones, la cidra papa empezó a entenderse dentro de un contexto más amplio. En un escenario donde solo unos pocos cultivos concentran gran parte de la alimentación, la cidra papa representa una oportunidad para diversificar dietas, fortalecer la seguridad alimentaria y aportar a sistemas más resilientes frente al cambio climático.
Sin embargo, aprovechar este potencial implica ir más allá de su disponibilidad. Aunque está presente en múltiples regiones, su producción suele mantenerse como un cultivo complementario, sin una cadena formal y estructurada.
La falta de planificación, de estimaciones de volumen y de una visión más empresarial, sumada a un bajo conocimiento del consumidor, limita su proyección hacia mercados más amplios. Así, más que un cultivo por desarrollar, la cidra papa se presenta como un sistema que ya existe, pero que aún requiere fortalecerse para consolidarse.
Entonces ¿cómo puede la diversidad de la cidra papa impulsar su transformación y qué se necesita para fortalecer estas iniciativas?
Uno de los aspectos más relevantes fue la diversidad del cultivo. Existen múltiples variedades con diferencias en textura, sabor y comportamiento en cocina, lo que abre oportunidades de mercados para la diferenciación y el desarrollo de nuevos productos.
En distintos territorios, esta diversidad ya se refleja en experiencias de transformación, desde preparaciones tradicionales hasta propuestas innovadoras. Sin embargo, su crecimiento enfrenta limitaciones en acceso a tecnología, infraestructura y procesos de formalización. Más que falta de ideas, el reto está en fortalecer las condiciones que permitan consolidar estas iniciativas y proyectarlas hacia modelos más sostenibles.
Otro punto clave es el consumo. Aunque la cidra papa está disponible, su presencia en el mercado sigue siendo limitada y concentrada en nichos específicos. No forma parte de manera generalizada de las dietas cotidianas, lo que reduce su dinamismo. Esto plantea un reto claro: no basta con producir, es necesario generar demanda. Para ello, será clave fortalecer su posicionamiento, aumentar el conocimiento sobre todos sus beneficios y propiedades en los consumidores y explorar nuevas formas de uso.
Con esta lectura del sistema, ¿qué explica su desarrollo actual y qué oportunidades se empiezan a construir?
El diálogo dejó una idea clara: el reto no está en un solo punto, sino en cómo se conecta todo el sistema. Vacíos de información, poca articulación entre actores, desafíos logísticos y la falta de modelos de negocio han limitado, hasta ahora, que su potencial se traduzca en desarrollo.
Pero al mismo tiempo, la cidra papa ya tiene bases sólidas: es un cultivo adaptable, de bajo requerimiento de manejo y con capacidad de aportar a sistemas alimentarios más saludables, resilientes y sostenibles.
Ahí es donde cobra sentido el trabajo que se viene adelantando. Más que empezar de cero, se trata de reconocer lo que ya existe, conectar capacidades y organizar el conocimiento para abrir nuevas oportunidades.
Porque la cidra papa no parte de una idea, sino de un proceso que ya está en marcha. Y el siguiente paso es claro: seguir construyendo, de manera conjunta, las condiciones que permitan que este cultivo fortalezca su aporte a los territorios, a la biodiversidad y a sistemas agroalimentarios más diversos y sostenibles.