Blog Socialización perfiles territoriales de lideresas de la Red Nacional Interétnica por la Defensa del Medio Ambiente en Colombia
Siete mujeres, siete territorios, una red: lo que aprendimos al escucharlas. Las mujeres no solo habitan el territorio: lo sostienen, lo defienden y lo transforman. Un encuentro con las lideresas de la Red Nacional Interétnica de Mujeres por la Defensa del Medio Ambiente
El 9 de junio de 2026, siete mujeres lideresas ambientales que habitan territorios distintos, desde la Amazonía hasta el litoral Pacífico, desde las ciénagas del Cesar hasta los páramos de Nariño, se reunieron para algo que rara vez ocurre en los procesos de investigación: escuchar los hallazgos que las conciernen, reconocerse en los datos y tomar la palabra sobre lo que esos datos significan para sus vidas y sus territorios.
La ocasión fue la socialización de perfiles territoriales, que corresponden a perfil de lideresas ambientales colombianas, elaborados en el marco del proyecto Role of Women's Social Networks in Gender and Intersectionality Resilience, liderado por un equipo de investigación de la Alianza Bioversity-CIAT de la unidad de PISA for Impact con el respaldo de la Plataforma de Impacto de Género del CGIAR, y en el marco del programa de ciencia de Paisajes Multifuncionales. Este blog recoge quiénes son estas mujeres, qué nos dicen los resultados de la investigación y qué dijeron ellas cuando los vieron.
El proyecto, en el cual se enmarca este ejercicio, tiene como objetivo analizar el impacto de la Red Nacional Interétnica de Mujeres por la Defensa del Medio Ambiente en las políticas y prácticas a nivel territorial, con foco en la resiliencia climática y los desafíos asociados al género. Para ello se creó una pieza informativa de divulgación, con un doble objetivo: por un lado, permitir que las mujeres que conforman la red conozcan y se reconozcan en los principales hallazgos de la investigación; y, por otro, generar un material útil y adaptable para su circulación en espacios locales, nacionales y globales.
La pieza integra información personalizada con base en las trayectorias de siete mujeres ubicadas en distintos territorios del país; el documento no solo busca comunicar resultados, sino también visibilizar los saberes, trayectorias y estrategias territoriales de las mujeres, fortaleciendo su voz y su capacidad de incidencia en distintos escenarios.
¿Quiénes son ellas?
La Red de Mujeres Interétnicas por la Defensa del Medio Ambiente es un espacio colectivo que articula a mujeres afrodescendientes, indígenas, campesinas, raizales y palenqueras de distintas regiones de Colombia en torno a la protección de sus territorios, la defensa de sus derechos y el cuidado del medio ambiente. Para este estudio, siete lideresas participaron como voces de la red, cada una representando una organización de base:
Fanny María Portillo Bedoya lidera la Fundación Grupo Ecológico Los Tirapuentes (GELTI) en Ricaurte, Nariño. Lleva toda su vida en ese municipio andino y ha dedicado décadas a la educación ambiental, la reforestación y la protección del agua. "Soy de Ricaurte, Nariño. Nací y vivo acá y viviré…"
Helena Dussan Yate es la representante legal de ASOMUJEN, la Asociación de Mujeres Emprendedoras del Núcleo de Mononguete, en el municipio de Solano, Caquetá. Desde 2016 organiza a más de 200 mujeres rurales en torno a proyectos productivos y al cuidado del agua en la Amazonía. "Pues yo soy, ahí sí como la canción, caqueteña a mucho honor."
Libia Esther Arciniegas es pescadora del arte nasa y presidenta de FEDEPESCE (Federación Departamental de Pescadores del Cesar) y de RENAMUPES, la Confederación Red Nacional de Mujeres del Sector Pesquero. Desde las orillas de la Ciénaga de Zapatosa defiende los ecosistemas acuáticos y la visibilidad de las mujeres en la cadena pesquera. "Las que están haciendo el proceso a nivel local, las que hacen restauración ecológica, las que defienden el medio ambiente, somos mujeres."
Lucila Martínez Montaño acompaña los consejos comunitarios afrodescendientes de Buenaventura a través de ASOMUCO, la Asociación de Mujeres de los Consejos Comunitarios de la Cabal Pombo. Ha sido concejala, presidenta de junta de acción comunal y representante legal de un consejo comunitario. Hoy impulsa emprendimientos basados en saberes ancestrales como el viche.
Mónica Mosquera representa a FEDEPAZCIFICO, la Federación de Pescadores Artesanales del litoral Pacífico colombiano, que articula a 32 organizaciones de Buenaventura. Desde la comunidad de Bazán Bocana se construyó un colectivo de mujeres que viven de la pesca, el turismo y la comercialización, y que han logrado representación en espacios de decisión.
Sonia Lorena Álvarez es ingeniera agrónoma y lideresa campesina de la Asociación Agroecológica Aguacate Dorado La Llanada (AAADLL) en Nariño. Desde 2021 articula a cerca de 120 productores en torno a prácticas agroecológicas, restauración ecológica y soberanía alimentaria, en un territorio marcado por el conflicto armado. "Esto me ha dado más herramientas y un conocimiento para ampliar mis conceptos a nivel de cómo está la situación en cuanto a la protección de los recursos naturales a nivel del país."
Yurany Guancha es economista, mujer indígena del resguardo de Guachucal, Nariño, y representante legal de FUDETES (Fundación para el Desarrollo Local Sostenible). Diseña rutas de turismo indígena desde la cosmovisión del pueblo de los Pastos y trabaja por la protección de los páramos del Nudo de los Pastos como guardianes del agua.
Lo que nos muestran los perfiles
El estudio recogió información de 274 personas en los siete territorios, a través de encuestas, entrevistas en profundidad, un taller participativo de análisis de redes sociales realizado en la Alianza Bioversity-CIAT en Palmira, y un proceso de mapeo territorial que cada lideresa completó en su propio contexto.
Los hallazgos confirman algo que las mujeres ya saben, pero que los números ayudan a decir con más fuerza:
- Sus economías dependen del territorio y el territorio está en crisis. Los ingresos de la mayoría de los hogares provienen de la agricultura, la pesca, la cría de animales o el emprendimiento propio. El cambio climático no es para ellas un fenómeno distante: se manifiesta en sequías que secan los pastos en la Amazonía, en ciénagas que han perdido el 80% de su capacidad en el Cesar, en manglares destruidos por la expansión portuaria en Buenaventura, en páramos degradados por la ganadería en Nariño.
- La tenencia de la tierra es precaria, especialmente para las mujeres. En varios territorios, más de la mitad de los hogares no cuenta con documentos legales que respalden su propiedad. Y donde sí existen, las mujeres frecuentemente no aparecen en ellos. La formalización jurídica sin perspectiva de género reproduce la exclusión que pretende resolver.
- La violencia de género se normaliza incluso donde las mujeres lideran. En todos los territorios, proporciones significativas de personas encuestadas consideran que en su comunidad es "a veces aceptables" prácticas como difundir rumores sobre la vida sexual de una mujer, impedirle realizar un trabajo o tratarla como inferior. Las lideresas construyen su trabajo organizativo en entornos que no siempre las reconocen como iguales.
- Las redes que han construido son su mayor activo. Cada organización ha tejido relaciones con instituciones públicas, ONG, universidades, cooperantes internacionales y otras comunidades. Esas redes no son casuales: son el resultado de años de trabajo, de presencia en espacios de formación y de la capacidad de sostener vínculos con actores muy distintos. Las organizaciones con trayectorias más largas tienen las redes más densas y mayor capacidad de incidir.
La conversación que tuvimos
La socialización no fue solo una presentación de resultados. Fue un espacio de devolución y de escucha. Después de recorrer los perfiles y los datos consolidados, el equipo de investigación abrió tres preguntas para la discusión:
¿Qué tipos de uso podrían darle a esta información? ¿Se sienten representadas por ella? ¿Cómo podemos continuar visibilizando estos procesos de liderazgo sin poner en riesgo su seguridad?
Las respuestas abrieron conversaciones que ningún dato cuantitativo podría haber provocado solo. Las lideresas señalaron los usos más inmediatos que ven para los perfiles: la información sociodemográfica suele no colectarse, lo que dificulta tener información base para monitoreo de proyectos y evaluar los impactos de los procesos locales que se desarrollan, lo que puede servir como herramienta de reconocimiento propio al interior de sus comunidades, también para presentarlos en eventos locales ante alcaldías y corporaciones autónomas, llevarlos a espacios internacionales como la COP o foros de la ONU, compartirlos con aliados institucionales para acceder a recursos.
Sobre la pregunta de si se sienten representadas, la respuesta fue mayoritariamente afirmativa. Las mujeres señalaron que los datos capturan bien la complejidad de sus territorios; que estos documentos permiten visibilizar y resaltar el trabajo de su organización y de sus liderazgos, incluso unir esfuerzos colectivos en territorios donde hay más de una lideresa.
“Para mí, cada perfil territorial muestra la diversidad de pensamientos que se encuentran a lo largo del país y, por más distinto que sea, tenemos una misma meta: proteger y conservar la vida en todas sus manifestaciones. Estos procesos han generado una mejora en las condiciones de vida de nuestros territorios.” Fanny Maria Portillo
Visibilizar el liderazgo de las mujeres en territorios atravesados por el conflicto armado, la presencia de grupos ilegales o la disputa por recursos naturales no es un acto neutro. Para algunas lideresas, ser nombradas públicamente como defensoras del medio ambiente puede significar una amenaza concreta. La discusión dejó abierta una pregunta que el equipo de investigación asume como compromiso ético: ¿cómo hacer visible lo que merece ser visto sin exponer a quienes hacen posible lo que se visibiliza?
Lo que nos llevamos y el llamado a la acción
Esta investigación confirma que las mujeres de la Red Nacional Interétnica no son beneficiarias de políticas ambientales: son productoras de conocimiento sobre cómo funcionan los ecosistemas, cómo cambian y cómo pueden cuidarse. Reconocer ese estatuto es una condición para cualquier alianza institucional que sea genuina.
La red tiene una potencia real. Ha demostrado que es posible articular mujeres de identidades étnicas distintas en torno a agendas comunes sin borrar las diferencias, y que esas diferencias son precisamente lo que enriquece la capacidad de respuesta colectiva. Lo que falta no es capacidad: es reconocimiento, recursos y voluntad institucional a la altura de lo que las mujeres ya están haciendo.
La falta de reconocimiento y la necesidad de apoyo y protección a los defensores y las defensoras del medio ambiente constituyen los temas centrales que aborda el Acuerdo de Escazú. El acuerdo, adoptado el 4 de marzo…. Se convierte en el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe que reconoce explícitamente los derechos de acceso a la información, participación pública y justicia en asuntos ambientales, y que incluye disposiciones específicas para la protección de defensoras y defensores de derechos en materia ambiental. Su adopción marcó un hito, pero también dejó en evidencia la distancia que aún separa el reconocimiento formal de la protección efectiva.
Existe hoy una reflexión global cada vez más urgente: académicas, investigadoras y organizaciones de la sociedad civil coinciden en la necesidad de construir mecanismos que visibilicen el trabajo de las mujeres como sujetas activas en la toma de decisiones y en los espacios de participación ambiental, al tiempo que se adoptan medidas concretas para proteger su derecho a la vida, a la integridad, a la libertad de expresión y a la acción colectiva. Esas medidas no pueden ser genéricas: deben responder a las particularidades de los riesgos que las lideresas ambientales enfrentan cada día desde sus territorios, riesgos que varían según el ecosistema, la identidad étnica, el contexto de conflicto y la naturaleza de los actores que disputan el control de los recursos naturales.
Los perfiles que este documento recoge son, en ese sentido, un acto político además de un ejercicio de investigación. Nombrar a estas mujeres, documentar sus trayectorias y hacer visibles sus organizaciones es una forma de contribuir a que su trabajo no permanezca invisible, y de argumentar, con evidencia, que su protección no es una concesión sino una obligación.
Las mujeres no solo habitan el territorio: lo sostienen, lo defienden y lo transforman.
¿Quieres conocer más?
Accede al documento consolidado de perfiles territoriales y al reporte académico completo:
Investigación desarrollada por Katherine Quintero, Fanny Howland, Juan Camilo Ordóñez, Diana Carolina Lopera, Carlos González, Alexander Buriticá y Hans Nasner · Alianza Bioversity-CIAT · CGIAR Gender Impact Platform · Fundación Natura Colombia · 2026