From the Field El Chontaduro: un fruto del territorio que sigue abriendo camino en los sistemas agroalimentarios de Colombia
En ciudades como Cali, y en muchas regiones del Pacífico colombiano, el chontaduro no necesita presentación, es más que un alimento: es identidad, historia y economía local. Hace parte de la vida cotidiana, de la cultura y de la alimentación diaria. A lo largo del tiempo, su presencia no solo se ha mantenido, sino que se ha venido consolidando y expandiendo, posicionándose progresivamente como un cultivo con potencial más allá de su consumo tradicional.
En ciudades como Cali, y en muchas regiones del Pacífico colombiano, el chontaduro no necesita presentación, es más que un alimento: es identidad, historia y economía local. Hace parte de la vida cotidiana, de la cultura y de la alimentación diaria. A lo largo del tiempo, su presencia no solo se ha mantenido, sino que se ha venido consolidando y expandiendo, posicionándose progresivamente como un cultivo con potencial más allá de su consumo tradicional.
Hoy, el chontaduro está en un punto de inflexión: tiene potencial para convertirse en un motor de desarrollo territorial y nutricional, y su cadena de valor está lista para dar un salto estratégico. Más que un alimento con fuerte identidad cultural, el chontaduro representa una oportunidad estratégica para fortalecer los sistemas agroalimentarios en Colombia, dinamizar economías locales y mejorar las condiciones nutricionales de la población. En ese camino de reconocimiento y posicionamiento, el siguiente paso es claro: llevarlo a la mesa de todos.
Con este propósito, la Alianza Bioversity & CIAT, en el marco del proyecto Power of Diversity Funding Facility de Crop Trust, viene acompañando un proceso de construcción colectiva en torno al chontaduro, con el propósito de visibilizar cultivos subutilizados y fortalecer cadenas con alto valor cultural y nutricional. Como parte de este proceso, se desarrolló un taller de validación en el que actores de toda la cadena de valor, productores, transformadores, comercializadores, investigadores e instituciones, se reunieron no solo para analizar su estado actual, sino también para poner en común conocimientos, contrastar perspectivas y proyectar su potencial.
Este espacio hace parte de un proceso más amplio que busca fortalecer la comprensión del cultivo desde una mirada sistémica, socializar los resultados generados por la investigación y, sobre todo, abrir espacios de diálogo que permitan conectar lo que ocurre en cada eslabón de la cadena.
Un cultivo que avanza con pasos firmes, un sistema que aún se está construyendo y retos que enfrenta en el país
El chontaduro ha demostrado su capacidad de mantenerse vigente y adaptarse a distintos contextos, respaldado por su valor nutricional, su diversidad y sus múltiples usos, que lo posicionan como un cultivo con proyección y con oportunidades claras en transformación y acceso a nuevos mercados. Sin embargo, este proceso de consolidación no ha sido homogéneo. Aunque el cultivo ha ganado visibilidad y ha ampliado su presencia, su desarrollo aún enfrenta desafíos que están estrechamente relacionados con la forma en que se articula su cadena de valor. Más que una cadena débil, es un sistema en construcción, donde existen actores, conocimientos y dinámicas en marcha, pero donde aún falta mayor conexión entre ellos para avanzar hacia un desarrollo más integrado y sostenible.
Durante la validación se hizo evidente que muchos de los retos del chontaduro no están únicamente en la producción, sino en cómo se relacionan los distintos eslabones de la cadena y en la manera en que el producto transita desde el territorio hasta el consumidor final. Del mismo modo, persisten desafíos en la articulación entre actores y en la estandarización de procesos, lo que influye directamente en la calidad, en las posibilidades de transformación y en el acceso a mercados más amplios.
Frente a este panorama, el trabajo que se viene desarrollando desde el Power of Diversity Funding Facility de Crop Trust, junto con la Alianza busca precisamente aportar a esa conexión, mediante la generación de evidencia sobre la cadena de valor, que permita identificar puntos críticos y oportunidades, y así orientar acciones más estratégicas hacia un desarrollo más articulado del cultivo.
El chontaduro ya tiene historia, pero ¿qué hace falta y cómo dar el siguiente paso para que llegue a más mesas?
En las regiones donde el chontaduro está arraigado culturalmente, su consumo se mantiene estable y relevante. Se trata de un producto que, ha logrado sostener su presencia y valor dentro de los sistemas alimentarios locales. El reto es ampliar su alcance. Esto implica llegar a nuevos territorios y, sobre todo, conectar con nuevos consumidores, continuar la diversificación de sus formas de uso y fortalecer posicionamiento. Para lograrlo, la promoción, la innovación y la comunicación juegan un papel clave, al igual que la capacidad de articular esfuerzos entre quienes producen, transforman y comercializan el fruto.
Sin embargo, avanzar en esa dirección no depende únicamente del mercado. También requiere cerrar una brecha importante: la distancia entre el conocimiento existente y su aplicación en la práctica.
Aunque el chontaduro ha sido estudiado en distintos ámbitos, desde sus propiedades nutricionales hasta sus posibilidades de transformación, este conocimiento no siempre se conecta con las dinámicas reales de la cadena. Por eso, uno de los énfasis del proceso ha sido socializar los resultados generados por investigadores y ponerlos en diálogo con la experiencia de los actores del territorio. Este intercambio no solo permite validar la información, sino también enriquecerla y hacerla más útil para la toma de decisiones. Traducir el conocimiento existente en acciones concretas que impulsen el desarrollo del cultivo.
Este proceso, además, se construye de manera colectiva. Espacios como los talleres permiten reunir voces diversas: productores, investigadores, transformadores y otros actores, facilitando el intercambio de experiencias y la construcción de una visión más integral del sistema. Estos espacios permiten sentar una base común desde la cual avanzar, alinear perspectivas, identificar prioridades y generar condiciones para una acción más coordinada. En ese camino, el trabajo que se viene desarrollando, busca abrir discusiones y darles continuidad, entendiendo que llevar el chontaduro más lejos es un proceso que se construye paso a paso.
Un cultivo que avanza: construyendo su proyección más allá del territorio
Lo que hoy se continúa construyendo alrededor del chontaduro en Colombia, también se conecta con una realidad más amplia. En distintos países donde se implementa el proyecto Power of Diversity Funding Facility de Crop Trust, existen cultivos con características similares: ligados al territorio, con alto valor nutricional y con un potencial que empieza a aprovecharse de manera más estratégica.
El chontaduro ha demostrado su capacidad para mantenerse, adaptarse y expandirse. Hoy, la misión es acompañar ese camino con una cadena más articulada, un uso más estratégico del conocimiento y espacios de diálogo que sigan conectando a quienes lo cultivan, lo transforman y lo valoran.
Porque su potencial ya es evidente. El siguiente paso es contribuir para que se consolide como un motor de desarrollo territorial y nutricional para Colombia. Y ese avance, paso a paso, se construye mejor cuando se trabaja en conjunto.