From the Field Personas monitoras del clima: Liderazgos que transforman la resiliencia en Guatemala
Comunidades de territorios rurales de Guatemala con alta vulnerabilidad climática fortalecen su resiliencia a través de datos locales, liderazgo comunitario y redes de monitoreo.
La variabilidad y los choques climáticos en Guatemala están redefiniendo la vida en las comunidades rurales. Los patrones de lluvia son cada vez más irregulares, las sequías se intensifican y los eventos extremos ocurren con mayor frecuencia, afectando la producción agrícola, los ingresos y la seguridad alimentaria de miles de familias, especialmente en territorios con alta vulnerabilidad climática. En este escenario, contar con información climática comprensible, útil y oportuna no es solo un apoyo técnico: es una herramienta clave para proteger los medios de vida, anticipar riesgos y sostener la economía familiar.
El acceso a datos locales permite que las familias agricultoras tomen decisiones informadas sobre cuándo sembrar, qué prácticas agronómicas implementar y cómo prepararse ante temporadas de lluvia excesiva o escasa. En este proceso, el liderazgo comunitario resulta fundamental, debido que la resiliencia se construye desde las propias comunidades. Por ello, un grupo de lideresas y líderes ha dado un paso adelante, convirtiéndose en personas monitoras del clima, y aportando su compromiso, conocimiento del territorio y liderazgo para fortalecer la adaptación climática en sus comunidades.
Desde el territorio
Desde 2023, el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) en Guatemala y la Alianza de Bioversity y el CIAT impulsan un proceso participativo para la formación de personas monitoras del clima en territorios rurales de Guatemala con alta vulnerabilidad climática. Este proceso se articula a partir de experiencias y capacidades desarrolladas en distintos proyectos financiados por la Unión Europea, la Fundación Howard G. Buffett, la Agencia de Cooperación de Corea (KOICA) y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de las Naciones Unidas (CERF), que contribuyen al fortalecimiento del monitoreo climático y la gestión del riesgo.
Lo que comenzó como una iniciativa de fortalecimiento técnico se ha consolidado en una red comunitaria de información climática que articula municipios de Chiquimula, Huehuetenango y Quiché.
Fortaleciendo la capacidad de las comunidades rurales para gestionar los riesgos asociados a la variabilidad climática.
Del total de 222 personas formadas, el 68% son mujeres, quienes se han capacitado como personas monitoras del clima y desempeñan un rol clave en el análisis y la comunicación de información climática a nivel comunitario.
Más que un rol técnico, un servicio comunitario
Una persona monitora del clima es una figura clave dentro de su comunidad: alguien elegido, activo y respetado. Su labor incluye registrar datos de lluvia, temperatura, humedad y temperatura del suelo, velocidad y dirección del viento, utilizando una agenda climática o herramientas digitales como KoboToolbox, dependiendo de los recursos y el acceso tecnológico de cada territorio.
Pero su aporte va mucho más allá de llevar registros. También analizan y socializan la información para orientar decisiones relacionadas con la siembra, el manejo de cultivos y la preparación ante eventos extremos. Esta información también influye en actividades esenciales del hogar o de emprendimientos, especialmente aquellos liderados por mujeres rurales.
La comunicación es continua y cercana: a través de reuniones comunitarias, visitas a hogares, encuentros cotidianos y redes sociales internas, especialmente grupos de WhatsApp. Gracias a ello, la información local se conecta con los sistemas de análisis departamental a través de las Mesas Técnicas Agroclimáticas (MTA), fortaleciendo el puente entre el conocimiento técnico y la experiencia desde el territorio.
En resumen, las personas monitoras del clima son guardianas y guardianes del clima, porque observan, interpretan, traducen y comparten la información que permite reducir la incertidumbre y estar más preparados en sus comunidades.
Presentación de datos climáticos por parte de la monitora Petrona Brito, Aldea Cocop, Nebaj, Quiché, agosto de 2025.
Este blog amplía de forma narrativa la información presentada en el brief institucional “Monitores Climáticos: fortaleciendo la resiliencia local de personas agricultoras a través de datos y conocimiento agroclimático en Guatemala”.
Del conocimiento a la acción
La formación combina teoría, reflexión comunitaria, tecnología, ejercicios prácticos y lectura del paisaje. Los módulos se adaptan a los niveles educativos de cada grupo y se basan en la metodología PICSA (Servicios Integrados Participativos del Clima para la Agricultura), implementada ampliamente en contextos rurales de África y América Latina por su efectividad para conectar datos climáticos con decisiones agrícolas.
Los contenidos incluyen:
- Conceptos básicos del clima
- Pasos de la metodología PICSA
- Instalación, lectura y mantenimiento de instrumentos climáticos
- Registro, análisis e interpretación de datos
- Relación clima–agricultura–otros medios de vida
- Manejo agronómico de los principales cultivos del área
- Rol de las personas monitoras como articuladoras de información climática en su comunidad.
Presentación de datos climáticos por parte de la monitora Petrona Brito, Aldea Cocop, Nebaj, Quiché, agosto de 2025.
Durante las prácticas, los grupos instalan pluviómetros reales en diferentes tipos de terreno, discuten la ubicación ideal, comparan mediciones y aprenden a realizar lecturas diarias.
También trabajan con gráficas y series históricas para comprender cómo los cambios climáticos afectan su producción y sus actividades económicas.
Cada persona recibe un kit de monitoreo que incluye una mochila de campo, herramientas básicas de apoyo al trabajo comunitario (machete, una linterna recargable, una gorra) así como instrumentos para la medición climática entre ellos un pluviómetro, un anemómetro y un sensor digital para registrar temperaturas y humedad del suelo.
La agenda de registro cuenta con espacio para almacenar hasta tres años de datos, gráficas departamentales y explicaciones ilustradas sobre el uso de cada instrumento. Más allá de su valor práctico, este kit representa un reconocimiento al rol y liderazgo que ejercen las personas monitoras del clima en sus comunidades.
Voces desde las comunidades
“Aprendí mucho sobre los cambios climáticos y lo pondré en práctica con mi comunidad. Las capacitaciones fueron de mucha importancia para mí; gracias a WFP hemos adquirido mucho conocimiento”
Persona Monitora del Clima, Chiquimula, 2023
“Estoy muy contento con la información, cosa que no habíamos visto antes. A veces no nos importaba lo que estaba pasando, si había cambio climático, cambio del tiempo o no. Y nos damos cuenta cuando ya nos está afectando. Pero ahora me doy cuenta que sí es necesario ver esos cambios, y sé que hay formas de protegernos a nosotros, nuestros cultivos y animales. Con esta información climática sí hay como evitar riesgos.”
Persona Monitora del Clima, Quiché, 2025
El proceso evidencia que el acompañamiento técnico y la práctica continua son clave para fortalecer capacidades locales, complementando los sistemas oficiales de monitoreo y promoviendo una toma de decisiones más informada y un mayor liderazgo de mujeres rurales en la resiliencia climática.
Agradecimientos
Este proceso de formación y acompañamiento se desarrolla bajo el liderazgo del Programa Mundial de Alimentos y con el apoyo del CGIAR, a través de sus programas científicos, Acción Climática (CASP) y Escalamiento para el Impacto (S4I), orientados al fortalecimiento de servicios climáticos en el país.
Se reconoce el compromiso de comunidades participantes y del equipo técnico de diversas instituciones, entre ellas el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación así como de los actores locales que han acompañado el proceso. El aporte de cada persona que registra, interpreta y comparte datos desde sus parcelas resulta fundamental para el fortalecimiento de la resiliencia climática en Guatemala.