Blog Carlos Lascano: una vida dedicada a la ciencia de los forrajes tropicales

El investigador colombiano dedicó buena parte de su trayectoria al estudio de los forrajes tropicales y lideró durante una década el Programa de Forrajes del CIAT. Deja un legado de investigación, liderazgo y formación de nuevas generaciones de científicos. En su memoria.

Durante décadas, Carlos Lascano dedicó su carrera a estudiar los forrajes tropicales y a buscar respuestas para que la ganadería pudiera ser más productiva y sostenible, especialmente en las condiciones de los trópicos. 

Agrónomo de formación, Lascano llegó al CIAT a finales de la década de 1970, después de completar estudios de posgrado en ciencia animal y nutrición de rumiantes. Su carrera científica estuvo estrechamente ligada al Programa de Forrajes Tropicales, que llegó a liderar durante diez años. Más adelante fue reconocido como científico emérito del CIAT. 

Una parte importante de su trayectoria se desarrolló en Carimagua, en los Llanos Orientales de Colombia, donde investigó durante años el comportamiento de diferentes gramíneas y asociaciones con leguminosas en suelos de baja fertilidad. Estos trabajos permitieron comprender mejor cómo manejar las pasturas para sostener la producción y, al mismo tiempo, generaron conocimiento sobre los cambios que estos sistemas pueden producir en el suelo. 

En la estación experimental de Quilichao, en Cauca, impulsó investigaciones para evaluar la calidad de las pasturas a partir de su efecto sobre la producción de leche. Estudió además el papel de compuestos como los taninos condensados y otros factores que influyen en el valor nutricional de las leguminosas tropicales. 

Como líder del Programa de Forrajes Tropicales, Lascano promovió una investigación orientada a encontrar materiales capaces de responder a condiciones concretas de los sistemas productivos. Bajo su liderazgo se avanzó en la selección de leguminosas adaptadas a sequía y suelos de baja fertilidad, en la evaluación de la calidad de los forrajes y en investigaciones que abrieron nuevas posibilidades para mejorar el uso de nutrientes en los sistemas ganaderos. 

Uno de los resultados más visibles de este trabajo fue el desarrollo y liberación de híbridos de Brachiaria, entre ellos Mulato, y la construcción de alianzas que permitieron llevar estas innovaciones desde la investigación hasta los productores. Para Lascano, generar conocimiento no era suficiente: también era necesario encontrar caminos para que ese conocimiento pudiera convertirse en una opción real para quienes trabajan en el campo. 

Esa mirada también estuvo presente en investigaciones que hoy tienen relevancia para una agricultura más sostenible. Su trabajo contribuyó al conocimiento sobre la capacidad de algunas especies de Brachiaria para inhibir procesos de nitrificación en el suelo, un mecanismo con potencial para mejorar el uso del nitrógeno y reducir sus pérdidas en los sistemas productivos.

Una vida dedicada a formar investigadores

Pero el legado de Carlos Lascano no se encuentra solamente en los experimentos, las publicaciones o las variedades desarrolladas. Quienes trabajaron con él recuerdan también su capacidad para reunir disciplinas, formar jóvenes investigadores y motivar a personas con diferentes experiencias y responsabilidades dentro de un equipo. Su liderazgo se caracterizó por combinar exigencia científica con una preocupación genuina por el desarrollo de las personas. 

A lo largo de su carrera publicó decenas de artículos científicos y capítulos de libros, participó en numerosos encuentros internacionales y acompañó la formación de estudiantes e investigadores. Su trabajo conectó al CIAT con universidades, centros de investigación, instituciones nacionales y empresas, contribuyendo a construir redes que ayudaron a llevar la ciencia de los forrajes tropicales más allá de los laboratorios y las estaciones experimentales. 

Hoy, cuando la investigación sobre ganadería enfrenta nuevos desafíos relacionados con el clima, la productividad, la biodiversidad y el uso eficiente de los recursos, buena parte de las preguntas que Carlos Lascano ayudó a plantear siguen vigentes. Su legado permanece en los forrajes que se utilizan en los campos, en el conocimiento que continúa generando nuevas investigaciones y, sobre todo, en las personas que aprendieron con él y que hoy continúan haciendo ciencia.