Los primos de los cultivos de América son numerosos, están en peligro y son más necesarios que nunca

Un estudio de cinco años examinó las plantas silvestres nativas de los Estados Unidos que son parientes de alimentos y cultivos agrícolas. Las plantas resilientes podrían ser fundamentales para alimentar al planeta aquejado por el cambio climático, pero necesitamos conservarlos antes de que desaparezcan.

Los arándanos silvestres tienen un santuario en el Estado de West Virginia y los pimientos silvestres tienen un área protegida en la frontera entre Arizona y México. Pero cientos de parientes silvestre de otros cultivos originarios de los Estados Unidos, incluyendo aquellos emparentados con las manzanas, lúpulos, uvas, calabazas y girasoles, por mencionar solo algunos, no están protegidos (aun contando con justificación) ni tienen áreas designadas de conservación.

Esta difícil situación de los parientes silvestres de los cultivos de América es un subtema que se ha ignorado en la era de la pérdida de biodiversidad causada por los humanos. Un nuevo estudio, publicado en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences,' describe por primera vez la poca protección que se le da a estas plantas: más de la mitad de las 600 plantas evaluadas en el estudio podrían estar en peligro en sus hábitats naturales, mientras que solo el 7 % están bien representadas en repositorios de conservación, tales como bancos públicos de material genético o jardines botánicos.

Helianthus neglectus Heiser is a neglected wild relative of the cultivated sunflower (Helianthus annuus L.), native to New Mexico and Texas. Credits: Katarzyna Stepien

"Por lo general, no pensamos en los Estados Unidos o en Norteamérica como uno de los centros de biodiversidad agrícola importantes a nivel mundial, comparado con regiones como el Creciente Fértil, el sudeste asiático, o Mesoamérica, donde se originaron muchos de los cultivos que producimos," dijo Colin Khoury, autor principal del estudio e investigador de la Alianza de Bioversity International y CIAT. "Nuestra investigación muestra que hay un número impresionante de plantas nativas que son, o podrían ser, clave para el futuro de la agricultura."

A estas plantas se les puede encontrar a lo largo y ancho de los Estados Unidos, incluyendo Alaska, Hawái y sus territorios de ultramar, a pesar de que ciertas regiones de la parte continental de Estados Unidos son particularmente diversas. “También mostramos que esfuerzos previos para conservar estar plantas, aunque plausibles, no han sido suficientes para salvaguardar esta herencia natural y cultura”, aseguró Khoury, quien además está afiliado a la Universidad de San Luis y se encuentra en el Laboratorio Nacional para la Preservación de los Recursos Genéticos del Departamento de Agricultura del Servicio de Investigación Agrícola (USDA ARS, por sus siglas en inglés).

Los parientes silvestres de los cultivos son sus ancestros o son especies de plantas emparentadas cercanamente con los alimentos básicos que consumimos en nuestros hogares. Al haber evolucionado para sobrevivir a climas extremos, resistir plagas y enfermedades, y para florecer en una extensa variedad de condiciones ambientales, estas plantas tienen características que los investigadores pueden usar para cosechar cultivos más resistentes y productivos. Muchas especies nativas ya han dado frutos de gran valor, por ejemplo, los girasoles silvestres significan hasta 400 millones de dólares en beneficios anules para los agricultores, al ser más resistentes a la plagas y enfermedades que otras variedades. Otras especies han demostrado ser fundamentales para la totalidad de los sectores agrícolas, tales como las especies silvestres nativas de uvas empleadas extensamente como injertos en todo el mundo, debido a su resiliencia contra la mortal plaga del insecto Phylloxera.

“Seguir encontrando y utilizando estas características podría demostrar ser crítico para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la agricultura, tanto en los Estados Unidos como alrededor del mundo, mientras que el cambio climático y las limitaciones a los recursos naturales, como la disponibilidad de agua, empeoran”, explicó Khoury. "Pero a menos que llevemos a cabo acciones urgentes para salvaguardar de mejor forma a estas plantas nativas, probablemente muchas de ellas desaparecerán."

Las plantas silvestres están constantemente bajo presión, ya que sus hábitats naturales están deteriorados o han sido destruidos, y debido a que especies invasoras y el cambio climático les dificultan prosperar en los lugares de donde son originarias. Muchos parientes silvestres de los cultivos, tales como los pimientos silvestres, son también recolectados por las personas. Esto es un desafío único para los conservacionistas, asegurar que las personas de la localidad tienen acceso a las plantas culturalmente importantes, y que, a largo plazo, las especies sobrevivirán.

Entre los parientes silvestres que requieren conservación urgente se encuentran los cereales, frutas, nueces, los cultivos que se utilizan para fabricar fibras, aceites y azúcar, las legumbres (como los frijoles), especias, y cultivos vegetales. En su conjunto, estos cultivos representan un valor para los agricultores de Estados Unidos de por lo menos 116 mil millones de dólares al año, de acuerdo a información del USDA. La sólida protección de estas plantas en repositorios de conservación costaría una fracción de estos ingresos.

Entre los parientes silvestres de los cultivos que están severamente amenazados se encuentra un girasol tolerante a la sal, endémico de algunas pequeñas zonas en Nuevo México y Texas, una calabaza silvestre que solo se encuentra en la parte sur-centro de Florida, y un arroz silvestre que habita un pequeño tramo del Río San Marcos en Texas.

“En los Estados Unidos, EL USDA ARS ha priorizado la recolección y salvaguarda de especies que son parientes silvestres de los cultivos. Nuestro proyecto ayuda a ofrecer la información necesaria para que así suceda”, señaló Stephanie Greene, una supervisora de la fisiología de las plantas y coautora del estudio. “Junto con los profesionales de la conservación en los jardines botánicos, agencias de manejo de la tierra, y otras organizaciones interesadas, los científicos del USDA ARS utilizarán estos hallazgos para recolectar esos importantes recursos genéticos”.

En busca de botánicos de campo

El trabajo que les aguarda es enorme. Los científicos necesitan recolectar plantas en el campo, incrementar la capacidad de las instalaciones de conservación para cuidar las especies a largo plazo, y analizar a las plantas, para que la información sobre su potencial para apoyar a la agricultura esté ampliamente disponible. Ello representa un doble desafío, ya que es una actividad necesaria a pesar de los números en descenso de botánicos de campo y otros profesionales que son esenciales para llevar a cabo este trabajo.

“Se requiere información confiable para minimizar los vacíos en la conservación de los parientes silvestres de los cultivos, los que al final benefician a toda la sociedad”, destacó Anne Frances, botánica líder de NatureServe y coautora de la investigación. “Completar y actualizar regularmente nuestro entendimiento de cuáles plantas están en gran peligro de extinción es esencial para priorizar y guiar las acciones de conservación. Este estudio da un paso gigantesco para ofrecer esta información esencial”.

Establecer nuevas áreas protegidas para las especies, especialmente en áreas del país donde existe un crecimiento urbano acelerado será un gran desafío. Alternativamente, hacer uso de las áreas protegidas existentes y de otros espacios en los que las plantas crecen puede ofrecer alternativas viables. En muchos lugares, simplemente asegurar que quienes gestionan la tierra sepan que los parientes silvestres de los cultivos existen en sus tierras, significaría un gran avance para su conservación. Los autores reconocen que en algunas áreas del país estas plantas silvestres son poco conocidas, e, incluso, a muchas de ellas se les confunde con mala hierba o especies invasoras.

“Al evaluar a 600 especies en todo el país fuimos capaces de identificar los centros geográficos de diversidad de los parientes silvestres de los cultivos”, sostuvo Daniel Carver del USDA ARS, de la Universidad del Estado de Colorado y coautor principal del estudio. “Comparamos esta información con la ubicación de las miles de áreas protegidas naturales en los Estados Unidos para mostrar dónde la conservación de hábitats de estas especies está sucediendo y dónde se necesitan llenar vacíos relacionados con la protección”.

También los ciudadanos científicos

Proteger y asegurarse de que estas plantas útiles existirán para las actuales y futuras generaciones requiere no solo de acciones de conservación sino de acciones de concientización. Aficionados, jardineros y amantes de la naturaleza de todas las edades pueden poner manos a la obra. Una buena forma de empezar es visitando uno de los cientos de jardines botánicos del país, los que orgullosamente reciben aproximadamente 120 millones de visitantes al año. Los jardines botánicos están incrementando sus esfuerzos para informar al público sobre los parientes silvestres de los cultivos, a los que se puede encontrar tanto en lugares silvestres como en parques, en las colonias y en los patios traseros de las casas.

“Los jardines botánicos y otras organizaciones interesadas en los parientes silvestres de los cultivos podrían desempeñar un papel fundamental al introducir estas plantas a las personas, comunicar su valor y difícil situación, y explicar mejor los vínculos que existen entre los conceptos de seguridad alimentaria, medios de vida agrícolas y los servicios que nos ofrece la naturaleza”, afirmó Khoury.


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