Informe Anual 2020 Ventanas en vez de muros: Semillas del Futuro transformará la manera en que las personas interactúan con la investigación de cultivos

En las décadas que tiene de estar viajando, Daniel Debouck ha visto muchos bancos de germoplasma. Si bien todos poseían distintos grados de excelencia científica, sus instalaciones eran “tan icónicas como una caja de zapatos”. El banco de germoplasma más reciente de CGIAR en Colombia rompe ese ese esquema. 

En medio del sinnúmero de perturbaciones y tragedias del año 2020, hubo una constante en el campus de la Alianza de Bioversity International y el CIAT en Colombia. Cerca de la emblemática entrada bordeada de palmeras de nuestro campus y sus icónicos arcos blancos, el banco de germoplasma más reciente de CGIAR se erguía cada vez más por encima de los campos experimentales de arroz, frijol, forrajes y los edificios más altos del campus.  

Con plazo de finalización fijado para 2021, Semillas del Futuro reemplazará el banco de germoplasma actual de Colombia, que se encontraba metido en un matadero reacondicionado para tal fin hacia finales de la década de 1960. Serán las instalaciones más modernas de su tipo dentro de la red de CGIAR, permitiéndonos llevar nuestras actividades en investigación agrícola y conservación de la biodiversidad a nuevos niveles de excelencia. 

Semillas del Futuro irá mucho más allá de acelerar los descubrimientos científicos. Será un lugar que ayude a inspirar a colegiales curiosos, a brindar experiencias que influyan en la selección de carrera de jóvenes universitarios y a forjar nuevas alianzas en todo el mundo. De manera singular, será un lugar en el que socios y visitantes verán personalmente lo que hacen nuestros fitomejoradores y aprenderán sobre los sistemas alimentarios de los que todos formamos parte. 

En un momento de cambios potencialmente calamitosos en todo el mundo, que podrían poner en peligro décadas de adelantos en seguridad alimentaria, Semillas del Futuro desempeñará una pequeña, pero importante función en instruir a las personas sobre la procedencia de los alimentos (que no es del mercado ni de un mensajero en motocicleta) y la forma en que las ciencias agrarias son fundamentales para lograr un futuro saludable y próspero para todos

Tal y como se han percatado los científicos de todo el mundo en las últimas décadas, obtener hallazgos y publicarlos en revistas ya no es suficiente. No podemos confiar plenamente en que algún sistema educativo infunda de manera adecuada los conocimientos científicos en estudiantes, profesionales, líderes políticos y dirigentes de corporaciones. Debemos comunicar lo que hacemos a tantas personas como podamos y hacer que la ciencia sea tan comprensible y atractiva como sea posible. 

Es por ello que Semillas del Futuro está diseñado para ser un centro de aprendizaje general. Con ventanas en vez de muros y un atrio agradable para los visitantes, Semillas del Futuro abrirá el proceso científico de los bancos de germoplasma al público en general. 

Visualizamos que las instalaciones se conviertan en una visita imprescindible para todas las escuelas de la región. Esperamos que arquitectos, líderes empresariales y turistas las visiten tan solo para conocer el edificio ecológico, que fue diseñado para demostrar cómo luce una operación sostenible. Confiamos en que todo aquel que visite estas instalaciones se irá habiendo aprendido un poco más sobre la ciencia de los sistemas alimentarios. 

Bancos de germoplasma: guardianes de la biodiversidad

Capacitación de la próxima generación

Por supuesto, la “atracción” principal será ver a los investigadores de la Alianza en acción, trabajando con nuestra colección de agrobiodiversidad, como lo han hecho durante décadas. Para seguir consolidando los avances científicos del banco de germoplasma –sobre todo en el ámbito de fitomejoramiento acelerado para la nutrición y el cambio climático– necesitaremos una nueva generación de científicos. Semillas del Futuro no solo atraerá, sino ayudará a capacitar a especialistas de toda América Latina, así como de otras partes. 

Una pieza crítica de la transformación de nuestros sistemas alimentarios es redefinir la agricultura y convertirla en una actividad con diversidad biológica, cero emisiones y que almacene carbono. Semillas del Futuro trabajará por conseguir una mayor conservación de los verdaderos recursos (es decir, no hidrocarburos) de la diversidad vegetal. Además de las tres colecciones que posee este banco de germoplasma y la utilización de la variación genética de los cultivos, Semillas del Futuro se encargará de transformar y reorientar el enfoque de la agricultura. La conservación, los conocimientos y la educación constituyen los componentes fundamentales de Semillas del Futuro. 

Quizá estos pueden parecer objetivos ambiciosos, pero sabemos que, en cooperación con todos nuestros socios, podemos alcanzarlos. Es por esto que pasamos una buena parte de 2020 no solo observando ansiosamente cómo se terminaba de construir Semillas del Futuro, sino también trabajando en la conceptualización de la experiencia que tendrán los visitantes cuando conozcan las instalaciones. No encontramos trabajando con educadores, especialistas en museografía y arquitectos para asegurar que Semillas del Futuro capte de manera adecuada nuestros principales temas científicos y los haga atractivos para los visitantes. 

¿Qué son los forrajes mejorados y cómo harán que la ganadería sea más sostenible? ¿Para qué sirve un laboratorio de virología vegetal y por qué su labor es crucial para miles de millones de dólares de la industria alimentaria? ¿De qué manera estamos desarrollando cultivos más sanos y más resistentes con respecto al cambio climático? ¿Por qué tenemos decenas de miles de variedades de semillas, muchas de las cuales ya no se encuentran en estado silvestre, y qué importancia tienen para el futuro de la alimentación en un planeta más caluroso, con alrededor de 10 mil millones de habitantes en las próximas décadas? Nos complacerá responder estas preguntas a quienes visiten Semillas del Futuro. 


La Alianza mantiene bancos de germoplasma en Colombia (para yuca, frijoles y forrajes tropicales) y en Bélgica (para Bananas).